En la actualidad, la Consejería de Transportes acomete los trabajos de la nueva variante, que evitará que los usuarios de la
M-315 (carretera de Colmenar), la
M-316 (carretera de Chinchón) y la
M-317 (conexión con la A-3) crucen de punta a punta el municipio.
La obra, a decir de los propios vecinos y de los técnicos que trabajan para la
Dirección General de Carreteras es
un "obrón" a la altura de cualquier vía regional (tercer carril para tráfico lento, un paso superior, dos inferiores, un viaducto, un desnivel del 7%). Incluso el alcalde y muchos vecinos, al ver las primeras fases de los trabajos, preguntaron si era necesario "tanto", que se conformaban "con
una carretera pequeña por fuera del pueblo" para no tener que estar a cada momento con un ojo en la acera y otro en la cuesta de la calle principal, pero el proyecto ya estaba hecho.

A decir de su alcalde,
Luis Miguel Oreja, Valdelaguna es "un sitio muy tranquilo" cuyos 800 habitantes trabajan en su mayoría en Arganda o Madrid. En el pasado, por su
localización estratégica dominante sobre dos colinas de la comarca de Las Vegas y en el camino de entrada a Madrid desde Valencia, fue testigo de las batallas de la
Guerra de Sucesión (s.XVIII) y centro de operaciones en la
invasión francesa (s.XIX) y durante la
Guerra Civil (s.XX). Hoy, las preocupaciones son las propias de un pueblo pequeño . "Aquí ha habido tradición de cultivar la vid (en el pueblo permanece la bodega Pablo Morate, de la
Denominación de Origen Vinos de Madrid), pero ahora ya sólo los mayores se ocupan de ellas. Llevábamos ya diez años, y otros siete años desde que gobernamos nosotros (PP), pidiendo una solución para que los camiones de las canteras de Colmenar no pasen por el centro. Ya lo hemos conseguido, pero si no ha pasado nada hasta ahora ha sido por suerte", apunta el alcalde.
Las Canteras y la 'travesía peligrosa'
Porque si algo ha marcado la existencia de Valdelaguna son las canteras de
Colmenar de Oreja. Aprovechadas desde el siglo XVI, Colmenar creció en torno a estas explotaciones de piedra caliza. Una piedra considerada de gran calidad que Francisco Sabatini o Pedro Ribera utilizaron para embellecer sus edificios. El Palacio Real de Aranjuez, las puertas de Alcalá y Toledo (ambas en Madrid capital), la Catedral de
La Almudena, el
Prado, o el Palacio de las Comunicaciones (el nuevo Ayuntamiento de Madrid) se construyeron en parte con piedra de Colmenar (
vea aquí más sobre la historia de las canteras). Pero este éxito provocó que el vecino Valdelaguna sufra desde entonces el tráfico de los vehículos que la transportan, ya que la salida natural hacia la A-3 pasa por atravesar este complicado casco urbano.
"La calle principal está en
pendiente [es una de las mayores en un casco urbano de la Comunidad] y es estrecha. El Ayuntamiento, el centro de salud, la casa de la cultura, los comercios, los bares, prácticamente todo está allí y, encima, las aceras son pequeñas. Los camiones tienen muchos
problemas para girar. Si no ha pasado nada ha sido porque hemos tenido suerte", resume el alcalde. Apostados en cualquier tramo de la calle, la justificación para hacer la variante queda patente: 5 volquetes entran en el pueblo en apenas 10 minutos (2.000 vehículos de los que el 13% son pesados, según los datos de la Consejería de Transportes) mientras los peatones se pegan a la pared de las casas si coinciden durante la subida o bajada con otro coche. A la entrada del pueblo, sobre un semáforo, una indicación de tráfico lo deja bien claro.
'Travesía peligrosa', reza.
Variante 'cinco estrellas'
Tras visitar Valdelaguna, la Comunidad tardó poco en convencerse de que circunvalar el municipio era, por seguridad, muy necesario. Tras realizar un estudio informativo y después de una espera que hacía temer lo peor a la corporación municipal, el proyecto salió a información pública y se adjudicó a Dragados. La variante, tal y como se está ejecutando hoy y como la pudo visitar el pasado lunes el viceconsejero de Transportes,
Luis Armada, arrancará en la M-317 antes de llegar al término de Valdelaguna. Desde ahí, desviará el tráfico por el lado norte ascendiendo hasta superar el cruce con la M-315 (a Morata de Tajuña). Al llegar a la altura de la M-316 (a Chinchón), un
'anillo diamante' (un cruce que permite acceder a todas las direcciones) y una vía de servicio desde la M-316 hasta la M-315 permitirá comunicar todas las tres vías sin necesidad de entrar en el municipio, explica a
Madridiario la técnico Cristina López-Cano.

El viceconsejero Armada comprobó de la mano del alcalde los trabajos y recordó la apuesta del Ejecutivo por
recuperar "la vida del pueblo" y mejorar las comunicaciones de los municipios vecinos, algunos tan turísticos como
Chinchón. "Estamos trabajando en toda la red para garantizar la seguridad en todas las carreteras y en los 179 municipios de la región. Si seguimos trabajando, podemos conseguirlo", aseguró Armada.
Dado que la obra no ha concluido, Luis Miguel Oreja confía -y así se lo han trasladado los técnicos- que, metidos en harina y dado que las obras no han concluido, incluso se podrá atender la petición municipal de modificar el trazado de algunos de los
caminos rurales que la Consejería ha repuesto para dar mayores facilidades a los vehículos agrícolas que los utilizan. Si los plazos se cumplen, los Valdelaguna volverá a vigilar la comarca de Las Vegas desde su atalaya con mayor tranquilidad a
principios de 2011.
