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Un estallido de euforia recorrió Madrid

Un estallido de euforia recorrió Madrid

jueves 08 de julio de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/07/2010 13:17h
Los madrieleños saltaron a la calle en la noche de este miércoles para celebrar el pase de la selección a su primera final de un Mundial. El gol de Puyol ante Alemania llevó el éxtasis a todos los lugares.
En cuanto el húngaro Viktor Kassai pitó el final del partido, las calles de Madrid se llenaron de gente para celebrar la histórica clasificación. Todos los que se habían reunido para ver el partido en el Santiago Bernabéu, caminaban Castellana abajo en dirección a la plaza de Colón. Las fuentes habían sido valladas previamente, pero siempre había alguno que intentaba colarse para darse un chapuzón.

Los que vieron el partido en sus casas también se animaron a echarse a la calle. Pocos fueron los que pudieron frenar su euforia y los que no salían se asomaban a los balcones. Empezaban a tirar petardos, ya lo habían hecho con el gol de Puyol en el 73 de partido, pero con el pitido final sonaban más aún.

Los que ya habían cogido el coche tocaban el claxon, las banderas ondeaban en los balcones y los aficionados agitaban sus bufandas. La gente se pintaba la cara de rojo y amarillo y muy pocos eran los que se quitaban la sonrisa de sus caras. Las cámaras de televisión buscaban la fiesta, los cánticos y los madrileños cantaban con orgullo aquello de "yo soy español".

El cabezazo de Puyol había cambiado sus vidas. Y por eso se echaron a la calle. Por primera vez, verán cómo España juega la final de un Mundial y había que celebrarlo. La plaza de Colón recibía poco a poco a los visitantes, que recordaban aquella fiesta que se vivió para celebrar la victoria en la Eurocopa. Esta vez aún no se ha ganado nada, pero se disfrutó tanto como aquel día.

Y no es para menos. España está a tan solo 90 minutos de proclamarse campeona del mundo. Y entonces la fiesta sí que grande.

Pulpo como animal de compañía

El pulpo Paul ya había vaticinado la victoria de España en semifinales. Como en cada partido de los germanos, se le colocó una urna con las dos banderas y debía escoger cuál de las dos ganaría el encuentro. Parece un chiste, pero acierta en más del 85 por ciento de las ocasiones. De hecho, la última vez que falló fue en la final de la Eurocopa, cuando dijo que ganaría Alemania.
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