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'Escenas de matrimonio': alta comedia

'Escenas de matrimonio': alta comedia

viernes 26 de marzo de 2010, 00:00h
Actualizado: 29/03/2010 14:39h
El teatro Español presenta 'Escenas de matrimonio' en coproducción  con el Teatro Nacional de Cataluña (¡cómo no!). Francesc  Orella y Mónica López ponen el pie el texto Bergman según el montaje de Marta Angelat. En 2000 vimos esta obra con Pellicena y Magüi Mira en el viejo Lara.
Una confortable vivienda de clase media ambientada en los sesenta; un matrimonio con dos hijas, aparentemente feliz; una situación que, claramente, vemos como totalmente ficticia. Con  esas premisas arranca la acción, la primera escena de este matrimonio que a lo largo de la representación acabará deshaciéndose, reforzando, paradójicamente, la relación de pareja.

Los dramaturgos nórdicos han sido muy proclives a presentar las relaciones hombre-mujer de una manera muy cerebral. Desde que el noruego Ibsen cambió la dramaturgia del XIX con el celebérrimo portazo de 'Nora' (no es casual que los protagonistas de 'Escenas…' vengan de ver 'Casa de muñecas'…) sus coetáneos crearon dramas en los que, cuando menos, hombres y mujeres tenían serias dificultades para mantener una relación “normal”. Así ocurre en 'La señorita Julia', de Strindberg, o en 'El padre', del mismo autor, en la que el protagonista tiene una extraña fijación con su nodriza. Las películas de Ingmar Bergman en su última etapa también narraron historias de mujeres y matrimonios un tanto conflictivos.

Los protagonistas de esta comedia son normales. Cuando desenmascaran su vida rutinaria y gris surge el conflicto: el marido se ha enamorado de otra. Lo que no resulta tan normal es que la pareja siga manteniendo una pasión a lo largo de veinte años, marcada por el amor-odio que sienten. Al final, como pasa siempre, triunfa la teoría de “ni contigo ni sin ti”.

López y Orella
Dos actores solos en escena durante 105 minutos. Un mano a mano que tiene momentos excelentes como la larga escena en la que firman el divorcio. En ella sacan todos los registros: la comedia, el drama, la farsa… y los intérpretes la salvan con notable alto. En el resto de la función están correctos aunque les falté –quizá por planteamiento de dirección— un poco de “sangre en las venas”. Mónica López y Francesc Orella se sumergen decididamente en la acción sin complejos y con naturalidad. Son, desde mi punto de vista, lo mejor del montaje.

Alta comedia
Toda la representación se desarrolla en clave de alta comedia. Los personajes son acomodados, cultos, se comportan civilizadamente. El planteamiento escénico es de una normalidad universal: esa pareja podría vivir en cualquier ciudad del mundo. La directora marca unas pausas y unos silencios e impone a los actores una naturalidad que incluye varios desnudos para dar la sensación de que todo transcurre en la intimidad matrimonial. Los espectadores somos “voyoeurs” de ese matrimonio. Y podemos tomar partido por el hombre o por la mujer, aunque es ésta la que aparece como vencedora del combate.
La propuesta del Español incluye 'Sarabanda', también de Bergman, pero esa es otra obra.
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