Cuando alguien no hace bien su trabajo
martes 26 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 29/01/2010 18:14h
Es impepinable: cuando hay un problema, suele ser porque alguien no ha hecho bien su trabajo. Pasa en general, en casi todos los ámbitos de la vida: si llegas a la cita médica y se ha aplazado pero no te han avisado, cuando la caldera de la calefacción se para después de una reparación de urgencia que te costó tropecientos euros, si se extravía un expediente y alguien que tenía que estar en la cárcel queda libre... hay miles de ejemplos, pero el común denominador suele ser el mismo: una mala actuación profesional en algún punto del proceso. A veces, varias consecutivas.
La última polémica mediática gira en torno a la cadena perpetua. Se traen a colación casos tremendos que han causado sufrimiento enorme a las familias y han desatado los peores instintos grupales: venganza y linchamiento. Y es que todos nos vemos un poco reflejados en esos padres de mirada triste y un poco perdida, que han perdido su mayor tesoro por la cobarde actuación de algún desalmado. Criticamos entonces a los jueces, al sistema, a la policía... Pero ¿qué hace un juez, sino cumplir las leyes en vigor? Son éstas las que determinan qué conductas se pueden condenar, con qué penas, qué se considera agravante o eximente, a quién se le aplican y quién queda indemne.
¿Y quién hace las leyes? Los políticos que entre todos votamos. O que "pasamos" de elegir porque "pasamos" de política: qué peligroso resulta visto así, ¿verdad? "El que hace la ley, hace la trampa", dice el refrán. De lo que estoy segura es de que las leyes las hacen personas y, como seres humanos, se pueden equivocar. Por eso es tan importante que las hagan los mejores, los más preparados, con los cinco sentidos puestos en ellas, con el mayor consenso -sobre todo cuando se trata de leyes que afectan a la protección de derechos de los ciudadanos-. De todos, también los de los delincuentes, pero por encima de todo, los de la gente que no delinque, los derechos de los que se levantan, van a su trabajo y vuelven a casa sin hacer daño a nadie. Y con los reflejos suficientes para cambiarlas en aquello que no funciona cuando se descubre.