El 15 por ciento de los mayores de 65 años de la capital cuenta con servicio de teleasistencia, frente al 5 por ciento de la media española. En 2010, según las previsiones municipales, serán aún más quienes la usen.
La teleasistencia domiciliaria nació como una herramienta para atender a los mayores en situaciones de emergencia, pero ahora también les acompaña, les asesora en asuntos municipales y les propone actividades socioculturales. Es decir, se convierte en una importante y estratégica red de apoyo social al mayor. Así lo indicó la delegada de Familia y Servicios Sociales, Concepción Dancausa, durante la visita a una de las empresas que prestan el servicio en la capital.
Este año la dotación presupuestaria de la teleasistencia domiciliaria se ha incrementado un 4,1 por ciento, pasando de 28,5 millones de euros a casi 29.700.000, según el Ayuntamiento. La inversión se traducirá en más de 90.000 dispositivos instalados a final de año en Madrid.

Este servicio municipal, que creció el año pasado con 21.768 nuevas incorporaciones, atendió a 125.515 mayores, que realizaron 1.288.000 llamadas, de las que el 7,5 por ciento fueron por emergencias. Sin embargo, además de cantidad se ha mejorado un servicio que trae novedades: asesoramiento en cuestiones sanitarias, psicológicas, económicas o jurídicas y un programa de actividades socioculturales especialmente dirigido a personas que viven solas, favoreciendo las redes de apoyo. El resultado ha sido la respuesta de más de 5.900 consultas resueltas por abogados, psicólogos y enfermeros y 2.500 usuarios que han ido al cine o al museo utilizando la teleasistencia como una oportunidad para salir de casa y relacionarse.
Evolución
El Ayuntamiento comenzó a prestar el servicio de teleasistencia en 1990. En un principio se trataba de una ‘telealarma’ que funcionaba únicamente en situaciones de emergencia. Pero ahora se ha convertido en un recurso de acompañamiento a los mayores. En 2003 se abordó el primer cambio sustancial: se universalizó el servicio y se simplificaron los trámites, estableciendo un modelo de gestión que permite que los mayores madrileños puedan tener teleasistencia simplemente llamando al 010.
De esta forma, la teleasistencia domiciliaria es ahora un servicio de acompañamiento y seguimiento, que en la práctica se traduce en llamadas semanales a los usuarios para ver cómo se encuentran, lo que nos permite conocer a los mayores y sus necesidades.