viernes 18 de diciembre de 2009, 00:00h
Actualizado: 23/12/2009 13:17h
Qué perversos pueden ser a veces los mensajes que trasladamos a la sociedad y a la vez qué contradictorios. Los jóvenes estamos completamente acostumbrados a esta situación, pasamos de “ser el futuro” a ser unos “botelloneros empedernidos”, escuchamos mensajes sobre lo importante que es nuestra formación, nuestra implicación social y nuestro trabajo y a la vez tenemos que oír que nuestros valores están por los suelos y que somos unos acomodados.
Detrás de todos estos mensajes hay una generalización injusta, que no cuenta la realidad de la Juventud comprometida que se moviliza continuamente a favor de valores de solidaridad, igualdad, libertad y tolerancia. Una realidad que tampoco cuenta los múltiples avatares a los que se tiene que enfrentar un joven para desarrollar su proyecto de vida.
Es precisamente ese el motivo por el cual los poderes públicos, deberían desde sus diferentes ámbitos, igual que hacen con otros colectivos, proteger y apoyar aquello a lo que alegamos casi de forma recurrente ser la solución a los problemas de la sociedad.
Desde luego, el Ayuntamiento de Madrid, no es un ejemplo a seguir en este sentido. Lo que hacen con las políticas de Juventud se podría calificar casi de anecdótico, sino fuera que el tema es lo suficientemente serio como para promulgarlo de esa manera. En 2006 nos vendieron un “Plan Joven” para nuestra ciudad, que expira al finalizar este año y que es un auténtico desconocido para los 600.000 jóvenes madrileños, que supuestamente se beneficiarían de medidas como el Consejo de la Juventud de la Ciudad de Madrid (que permitiría la participación de los jóvenes en nuestra Ciudad) o de medidas para la emancipación que contemplaban alojamientos temporales en el Palacio de la Duquesa de Sueca, o los espacios residenciales prometidos para creadores y artistas en Matadero.
Pero además, la forma de concretar y poner “negro sobre blanco” la importancia de las acciones políticas, se manifiesta claramente con la política presupuestaria y desde el 2005, el Presupuesto en materia de Juventud nunca ha superado el 0.067% del total del presupuesto del Ayuntamiento de Madrid. Concretamente en 2009 no superó el 0.05% y para 2010 seguirá bajando un 12% más. Para dejarlo claro, estamos hablando de que tocamos a 5 euros por joven al año, o lo que es lo mismo, 40 céntimos al mes. Con estas cifras no hay apuesta por la Juventud, ni hay soluciones, ni puede haber una respuesta seria a los problemas de este sector tan importante de la población, que debería pedir cuentas a un Ayuntamiento que le dedica a sus jóvenes 3 millones de euros, mientras invierte en el Palacio de Cibeles 37 millones de euros más.
Ahí están las prioridades y ahí está la realidad, que no nos confundan con mensajes, pues para ser futuro, primero debemos ser presente y ahora el presente está como está en nuestra ciudad, con un Gobierno Municipal que no escucha a los jóvenes, y que demuestra su postura a base de una pésima realidad.
Almudena Fernández.
Concejala socialista en el Ayuntamiento de Madrid.