El Gobierno regional aprobó en septiembre el proyecto de ley que debe regular la Cañada Real Galiana a su paso por los municipios de Madrid (distritos de Villa de Vallecas y Vicálvaro), Rivas Vaciamadrid y Coslada, y remitió el texto a la Asamblea de Madrid. Los vecinos de la zona celebraron varias manifestaciones para protestar por el texto, que, a su juicio, no garantiza sus derechos.
Aguirre soltó el 'bombazo' en marzo, cuando anunció que la Comunidad desafectaría los terrenos considerados cañada -que gozan, por tanto, de la máxima protección medioambiental- para poder legalizar parte del asentamiento donde viven 50.000 madrileños.

Según explicó el vicepresidente regional, Ignacio González, el proyecto había sido consensuado con los municipios afectados y el debate continuaría ya sobre el borrador presentado.
Pero los municipios no tardaron en
alzarse contra el proyecto, pues éste establecía que ellos serían los responsables de elaborar un censo de las personas que viven en las zonas de la Cañada que pasan por sus municipios y, después, tendrían que dar una solución social al problema.

La oposición también criticó el borrador, ya que, a su juicio, las medidas sociales necesarias para dar una solución a la gran variedad de colectivos que viven en el asentamiento -trabajadores, inmigrantes, familias chabolistas drogodependientes, delincuentes y muchos niños- deberían ser tenidas en cuenta a la hora de elaborar la normativa. A su juicio, con este proyecto de ley, la Comunidad no hizo sino pasar la 'patata caliente' a los ayuntamientos.
El texto también fijaba un plazo de dos años desde de la aprobación de la norma en el que la Comunidad de Madrid podrá permutar, ceder, conservar o vender los suelos de la Cañada. En este aspecto, el Consejo Económico y Social (CES), que ya dio su visto bueno al borrador, recomendó que se estableciera un mecanismo flexible sobre este plazo que permitiera su ampliación en función de situaciones de carácter excepcional.
Movilizaciones ciudadanas Por su parte, la Asociación de Vecinos de Cañada Real Galiana inició una escalada de movilizaciones que culminó con una
concentración de más de dos mil personas en octubre.
Además, el poblado del Gallinero, situado al borde de la vía pecuaria, siguió acaparando titulares a lo largo del año. Así, a los coletazos de las inundaciones que sufrió a finales de 2008 se unieron varias operaciones policiales contra el robo de cable de cobre y la particular 'celebración' del
Día de los Derechos del Niño en noviembre. Todo con la intención de que no se olvide a las decenas de menores que viven allí y que, a pesar de estar ya escolarizados, siguen, en su mayoría, sin ir a la escuela.