Ambas cerrarán este domingo, día 23, el festival de Los Veranos de la Villa con un concierto conjunto en los Jardines de Sabatini. Las entradas para verlas sobre un mismo escenario cotizan al alza y juntas advierten que quien no haga por conseguirlas "se arrepentirá" de lo que se va a perder. Cristina del Valle presentará unos 'Tiempos Rotos' trufados de ritmos árabes, latinos y celtas. Carmen París ofrecerá las canciones de su tercer disco, 'InCubando', en el que el ritmo de la isla caribeña revisa la jota aragonesa.
Retranca, compromiso y aire fresco destilan una y otra, unidas en la música y lo personal por el apoyo a las mujeres que sufren violencia y a pueblos oprimidos como el saharaui o que sufren guerras y dictaduras como el afgano.
Del Valle enfrenta con mucha cintura cualquier crítica a su labor en pro de la igualdad de sexos: "No existe el feminismo mal entendido, existen personas que utilizan la filosofía y la palabra feminista de forma equivocada". París, nacida en Tarragona pero criada en Zaragoza, tira de acento mañico para explicar con humor su nombre artístico y denunciar las banalizaciones de una sociedad que olvida a las personas: Me llamo París porque soy hija de Salvador París. Todavía hay quien me llama Carmen Paris por la Paris Hilton esa".
Madrid y su alcalde
Cristina y Carmen se suben al escenario para cerrar los veranos de un Madrid que en parte, como de todos los que han venido de fuera, es también suyo. Pero a esta capital del mestizaje y la universalidad también le quedan defectos por pulir: tiene una banda sonora de "ruidera constante" y adolece, en su opinión, de una oferta constante de música y arte en espacios públicos. Y eso que Alberto Ruiz-Gallardón, llegó a sonrojarse cuando hace un par de años Carmen le cantó a Alberto Ruiz-Gallardón "junto a otras 11.000 personas" el 'Chotis del Elíseo'. "Quedó emocionado el hombre", sonríe la París.
Chateando con los lectores se divierten, reparten risas y bromas y, justo al acabar, se arrancan micrófono en mano (vea el vídeo pulsando aquí) para ofrecer una despedida musical al público de Madridiario. "Venid al concierto, estáis invitados. Daremos besos y abrazos a todos", y salen por la puerta como han venido, grandes gafas de sol en mano para poder combatir el sol 'de injusticia' que azota Madrid en agosto.