La obra se estrena este martes en la sala II del Centro Cultural de la Villa
El Temple Teatro propone un 'Fin de partida' de Beckett "menos tenebrista"
Por MDO/Efe
martes 13 de marzo de 2007, 00:00h
Actualizado: 10/10/2007 11:36h
La compañía de teatro El Temple escoge el discurso de Samuel Beckett expresado en una de sus más conocidas piezas, 'Fin de partida', para mostrar que "el teatro del absurdo es en la actualidad puro realismo", explicó este martes el director escénico de la compañía Carlos Martín.
El Temple Teatro, que estrena este martes el montaje en la sala II del Centro Cultural de la Villa, muestra a los dos últimos supervivientes de la especie humana, protagonistas de 'Fin de partida', que en esta versión de Carlos Martín, en la que ha colaborado el dramaturgo Alfonso Pou, "reduce el tenebrismo del texto". Al mismo tiempo, aseguró Martín, "mantiene la austeridad de la escenografía original, aunque la adapta a un entorno más cercano para el espectador actual".
El director de escena ha querido "depurar el texto para que el espectador capte de forma inmediata el complicado mecanismo de la obra", y que así desaparezca el "oscurantismo" del mensaje a partir de "cierta ironía hiriente, de un humor, a veces negro, que conecta con el público actual".
En Hamm y Clov, amo y esclavo recluidos de forma indefinida en un refugio e interpretados por José L. Esteban y Ricardo Joven, se encierra un juego de "metateatralidad" en que la relación de ambos actores se equipara a la de sus personajes, atrapados en "un mundo sintético y de soledad", apuntó Martín.
Esteban valoró la capacidad de Beckett para "diseccionar al hombre moderno, que ha establecido una nueva forma de relacionarse con su entorno y con su propio 'yo'", mientras que para el director del montaje uno de los temas que arroja la obra es "la duda como mecanismo infalible para todo tipo de certezas, aunque en ella está la esperanza, ya que obliga al hombre a cuestionar su futuro".
'Fin de partida', representada por primera vez en 1957, es una buena muestra del "afrancesamiento" del dramaturgo irlandés que fuera Premio Nobel de Literatura en 1969, que escribió la obra original en la lengua gala, y que refleja la angustia existencial tan propia de su obra en un texto en el que "la amenaza nuclear era más que latente", recordó Ricardo Joven, y que ahora se adapta a la del calentamiento global.
Joven celebró "el hermoso reto" que plantea enfrentarse a una obra del autor irlandés, que exige "buscar el significado de cada palabra y la música del texto, en una época de ruido y confusión en que se busca en la cultura el divertimento de manera obsesiva".
"Tengo la sensación de que en España no ha acabado la Transición cultural", concluyó Carlos Martín, "y temas que quedaron dibujados hace años no se han abordado más adelante". Por eso, "aún se teme a un autor como Beckett tachándolo de enigmático y complejo cuando en realidad la estructura de esta obra es muy similar a la de un programa de televisión como 'Camera café'".