Las ciudades nevadas y los políticos nublados
sábado 10 de enero de 2009, 00:00h
Actualizado: 19/01/2009 15:08h
El viernes me levanté con la intención de acudir a la Asamblea de Madrid para escuchar la comparecencia del secretario de UGT-Madrid, José Ricardo Martínez, ante la comisión de estudio sobre la sanidad madrileña que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, regaló al secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, el día que le recibió en su despacho de la Puerta del Sol.
No sé si se celebró porque no pude llegar a la sede parlamentaria de Vallecas debido a la nevada que cubrió de blanco muchas ciudades de la región. Además, la prensa del sábado no decía nada sobre las opiniones de Martínez respecto al funcionamiento de los Servicios Públicos de Salud, quizá por que la sesión parlamentaria se suspendió o porque de nuevo nada aporta lo que sucede en esa comisión que no está sirviendo para nada más que para conocer que unos tienen unos criterios sobre la inmersión de la iniciativa privada en este servicio público y otros, otros, más o menos diferentes.
Bueno, a lo que íbamos. Abrí la puerta de mi casa y vi que todo estaba cubierto de nieve. Dudé entre quedarme o arriesgarme y coger el coche. Hice esto último. Antes, había escuchado en la radio que lo mejor era no salir. Dejé mi pueblo, Rivas-Vaciamadrid, y conduje hasta la carretera de Valencia. Iba a poco más de 20 kilómetros y, antes de cruzar una rotonda que permite la incorporación a una vía nacional, comprobé que a nadie se le había ocurrido limpiar estas zonas.
Tocar el freno era sinónimo de deslizarte sin control por el asfalto y golpearte con cualquier borde o con el vehículo situado delante. El caos se anunciaba cercano y, después de sentir que lo sucedido había nublado la capacidad de reacción de los responsables de las distintas administraciones, que deberían haber tenido menos fallos y menos improvisación, di marcha atrás y volví a casita, después de darme cuenta que el follón, el desorden y la lentitud se daba en ambos sentidos.
El Gobierno de Zapatero reconoce que todos cometieron errores, el de Aguirre carga contra Fomento y dice que los atascos se dieron en vías que son competencia del Ejecutivo central, y todos se quejan de que el hombre del tiempo oficial no dijo nada sobre la gran intensidad y blancura de la nevada. Todos culpan del caos a la administración gobernada por el partido contrario, sin darse cuenta que a los ciudadanos les trae sin cuidado qué partido está detrás del ejecutivo regional o estatal responsable de tal obra o cual carretera.
Mi vivencia personal me lleva a afirmar que a Fomento (PSOE), a la Comunidad de Madrid (PP) o al Ayuntamiento de Rivas (IU), la gran nevada, la llegada de doña blanca, les pilló con el paso cambiado, en paños menores, y no supieron reaccionar con prontitud. Cuando escribo esto, la calle de mi casa sigue nevada y la dificultad para desplazarse sigue. Rivas no se acordó de limpiar las calles ni de que muchas personas tienen problemas de movilidad y la Comunidad hizo en la M-45 lo mismo que Fomento en las carreteras de su competencia o en el Aeropuerto de Barajas: dejar que el calor deshiele las calles y las declaraciones enfrentadas.
Nino Olmeda
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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