Las asociaciones ecologistas, los vecinos y la oposición política cantan victoria tras conocer que el complejo de residuos de la Mancomunidad de Municipios del Este no se ubicará en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) número 139 ni en Alcalá de Henares. Consideran que la presión ciudadana ejercida ha sido decisiva para la modificación del proyecto y destacan que siguen sin compartir el modelo propuesto para la gestión de las basuras.
El alcalde de Alcalá de Henares y presidente de la Mancomunidad de Municipios del Este, Bartolomé González, anunció este miércoles que hace aproximadamente un año se había decidido no construir en la parte alcalaína de la ZEPA el complejo de tratamiento de residuos que dará servicio a 26 municipios, pese a que todas las informaciones y declaraciones públicas sobre el proyecto señalaban hasta este momento que la planta de 59 hectáreas de extensión se ubicaría en ese lugar.
Desde el estudio de Impacto Ambiental del Estudio de la Viabilidad, la información oficial remitida a grupos ecologistas o unas recientes declaraciones del concejal de Medio Ambiente del municipio dejaban claro que la zona elegida era la parte alcalaína de la ZEPA. "Si es zona ZEPA, aunque no se han localizado avutardas en esta zona, el interés general, como es el caso del complejo, prima sobre la declaración ambiental de la zona", aseguró este agosto el edil.
"Éxito ciudadano"
Sin embargo, este miércoles todo ha cambiado. Según el alcalde, la ubicación elegida en un primer momento está en una zona protegida y viola la servidumbre aérea de la base militar de Torrejón, tras un decreto de Defensa publicado en noviembre de 2007. Por eso, decidieron cambiar sus planes, aunque no consideraron "oportuno" comunicarlo.
En todo este tiempo, se han sucedido las críticas a la instalación de la planta en la ZEPA y ha habido manifestaciones y marchas reivindicativas contra el proyecto, que prometía convertirse en una de las principales polémicas ambientales de la legislatura, ya que en ningún momento el Ayuntamiento o la Mancomunidad habían desmentido que se iba a construir sobre un paraje protegido y a unos tres kilómetros del casco urbano.
Por este motivo, tanto la Coordinadora Contra la Incineradora y el Macrovertedero, que aglutina a decenas de asociaciones de la zona, como el Partido Socialista de Alcalá de Henares han interpretado que la oposición ciudadana ha sido el motivo del cambio de ubicación de la planta de residuos.
"No nos sorprende el cambio de planes. Está visto que cuando nos juntamos cuatro y chillamos un poquito el alcalde cede", asegura el portavoz de la Coordinadora, Fernando Salas, en referencia a la manifestación de este domingo en Alcalá a la que acudieron miles de personas.
Por su parte, el Grupo Socialista del municipio manifestó su "profunda satisfacción tras la retirada del proyecto de Bartolomé González para situar el macrovertedero con incineradora en Alcalá de Henares y apenas a tres kilómetros de zonas residenciales de la ciudad", y consideró el cambio de localización un "éxito de la movilización ciudadana".
No obstante, tanto la Coordinadora como Ecologistas en Acción denuncian que seguirán vigilantes ya que también se oponen al tipo de gestión de los residuos a través de complejos con gran impacto ambiental y a una tecnología, el plasma, que consideran experimental y excesivamente cara.