www.madridiario.es

Marcos Ana, verdad, justicia y reparación

jueves 06 de febrero de 2020, 08:18h

“Pese a mi largo cautiverio, no salí marcado por el resentimiento y en todas mis actuaciones públicas y políticas, en mis poemas, en mi vida, el amor a la libertad aparece siempre ligado al amor a España y la reconciliación de sus hijos, a la necesidad de acabar con las consecuencias extenuadoras de la guerra civil: Hay que frenar la noria trágica de España, aunque tengamos que poner de calzo el corazón para lograrlo.” Discurso de Marcos Ana en Londres (1962), recién salido de la cárcel.

Marcos Ana, el poeta español, comunista y antifranquista, batió el triste record de padecer las cárceles franquistas durante casi 23 años y ser condenado a muerte en dos ocasiones. Ingresó en prisión con 19 años, en 1939, y salió en noviembre de 1961 con 41, gracias a una de las primeras intervenciones de la recién creada Amnistía Internacional. Una constante en la vida de Marcos Ana, pseudónimo creado con los nombres de su padre (muerto en un bombardeo de la Legión Cóndor sobre Alcalá de Henares) y de su madre, fue luchar contra el rencor, por España y por la libertad.

Nos contaba hace unos años en Madrid Sindical que, a pesar de lo padecido, no tenía ningún sentimiento de rencor, que se cerraron periodos por el bien de España y que a los demócratas había que reconocerles su lucha: “aquí tuvimos que llegar a la solución de una amnistía para que todo el mundo se sintiera exento de culpa. Pero la amnistía no es la amnesia. El olvido es otra cosa. Nosotros consideramos entonces que se cerrase ese período de tragedia nacional, y lo hicimos por el bien de España. Pero otra cosa es olvidar el pasado. Y menos aún que se nieguen a reconocernos como demócratas que luchamos por devolver la libertad a España”.

También en aquella entrevista narraba las inhumanas condiciones de vida en la prisión, fundamentalmente en los primeros años, antes de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Tiempo en que se comían “las hierbas que crecían entre las baldosas del patio”. Así, el 25 de enero de 1945 se encontraba padeciendo lo indecible en la cárcel de Alcalá de Henares. Día tras día y año tras año, de allí salían las “sacas” para fusilar a los republicanos españoles en la Virgen del Val, junto al río Henares. En aquella fecha se liberaba el campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau, hecho cuyo 75 aniversario estamos conmemorando en estos días.

No podemos olvidar a los 10.000 republicanos españoles deportados a Auschwitz ni a tantos campos como Mauthaussen, Buchenwald, Dachau, Gusen… España tiene una deuda con todos ellos, luchadores, luchadoras por la libertad contra el nazismo y el fascismo.

La guerra civil y después la dictadura franquista dejó en España una huella profunda complicada de sanar. Más aún con especialistas interesados en que no termine de cicatrizar. Verdad, justicia y reparación son los pilares, los objetivos y el camino que marca la ONU para “prevenir la repetición de las crisis y futuras violaciones de los derechos humanos, asegurar la cohesión social, la construcción de la nación, la implicación en el proceso y la inclusión de todos a nivel nacional y local, y promover la reconciliación”.

Por tanto, no sólo Vox, también el PP y Ciudadanos insisten en alentar y hacer renacer el odio y el rencor con la resolución del Ayuntamiento de Madrid sobre los reconocimientos en espacios públicos de la capital a personas represaliadas de la Guerra Civil, que incluye la paralización de la construcción de la estela conmemorativa de las 2.934 víctimas fusiladas en las tapias del Cementerio del Este por el franquismo. Se trata de una puñalada a la democracia, a los principios de la ONU y los derechos humanos, pero también al rigor histórico. Es una “canallada”, tal como expresé la pasada semana en el multitudinario homenaje a Marcos Ana en el Auditorio Marcelino Camacho ante representantes de toda la izquierda española y miembros del Gobierno.

En ese acto conmemorábamos el centenario del poeta que venció a la muerte y vivirá siempre con nosotros y que aún en 2007 explicaba el genocidio franquista: “miles de hombres y mujeres eran conducidos como rebaños a las cárceles, a los centros de tortura o sacrificados masivamente en improvisados mataderos. Se mataba, fría, sistemáticamente. No era el acaloramiento de las pasiones desatadas. Era un genocidio frío y calculado…”

La dictadura franquista recurrió al exterminio físico e ideológico de quienes creían en la democracia, humilló a los derrotados y la eliminó del recuerdo a los perdedores. Paralelamente creó un mito, un imaginario de los vencedores tan cruel como falso; tan injusto como inmoral. El punto de consenso está claro: verdad, justicia y reparación.

En esa estrategia, heredera del franquismo, se encuentra el renovado ataque contra el comunismo español, auténtico abanderado para traer la democracia a España. Como escribía Santiago Carrillo en sus memorias, “el PCE era el partido por antonomasia. Llegó un momento en que muchos jóvenes vinieron al PCE, no tanto por adhesión ideológica como porque se convirtió en el instrumento más eficaz de la lucha antifranquista”.

Política, poesía, música, veteranía y juventud coincidimos en el cumpleaños de Marcos Ana, fallecido el 24 de noviembre de 2016. Hemos de recordarle, conmemorar, celebrar sus cumpleaños porque fue un hombre libre, un hombre de paz, un poeta del pueblo, una persona que en 1956 ya hizo un llamamiento desde la cárcel a la reconciliación a la paz entre españoles. Su mensaje fue que vivir para los demás es vivir para uno mismo. Un mensaje de compromiso, de libertad e igualdad, fuente de inspiración para cualquier luchador.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios