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Los tablaos de Madrid, una “universidad del flamenco” en riesgo
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(Foto: Irene Yuste)

Los tablaos de Madrid, una “universidad del flamenco” en riesgo

miércoles 01 de julio de 2020, 07:36h

El tablao de Casa Patas, el de Café de Chinitas y el de Villa Rosa, tres de los establecimientos más míticos del sector del flamenco de la capital, han echado la llave a las palmas, el baile y el taconeo acorralados por el Covid-19. Entre la sangría de negocios que el virus se ha llevado por delante, los tablaos flamencos de Madrid luchan por sobrevivir a un pasado reciente que les ha vaciado las cajas y ante un futuro próximo que seguramente no las llenará.

El confinamiento, la falta del turismo extranjero y la dificultad para cumplir con las distancias de seguridad –de 1'5 metros entre mesa y mesa- han puesto en jaque la continuidad de uno de los sellos de Madrid, ciudad española con más tablaos y cuya noche está marcada desde hace décadas por el duende y el pellizco de este arte. Si bien la capital ha albergado este tipo de locales desde finales del siglo XIX, fue a principios de los años 60 cuando los tablaos vivieron una de sus épocas más doradas.

Pastora Imperio, Manolo Caracol, Paquera de Jerez, Farruco, María Vargas, Terremoto, Dolores de Córdoba, Manuela Carrasco, Camarón, Enrique Morente, José Mercé... y un largo etcétera de ilustres personalidades del flamenco han subido desde entonces a los tablaos madrileños, en los que se reunían artistas, críticos, entendidos y simples aficionados. Uno de los núcleos de aquel ambiente, Casa Patas, anunciaba su cierre hace unas semanas después de “no poder resisitir al Covid-19”.

Situada en la calle Cañizares de Madrid, Casa Patas ha sido considerada hasta su clausura como “uno de los puntos neurálgicos del mundo del flamenco y un punto de encuentro de artistas y aficionados”, recuerda Martín Guerrero, quien hasta hace pocas semanas fuera director general del establecimiento. A pocos minutos de la Puerta del Sol y de la Plaza Mayor, en la calle Cañizares 10, Casa Patas abrió sus puertas hace más de tres décadas, llegando a programar más de 300 espectáculos cada año, algo que le valió en 2009 el premio Enrique Maya de la Comunidad de Madrid.

A pesar del éxito y la trayectoria, “el flamenco atrae mucho turista nacional, pero sobre todo internacional. De Madrid casi ningún turista se va sin haber visto un espectáculo de flamenco”, cuenta Guerrero, que explica a este diario que dadas las previsiones turísticas internacionales, al local no le queda otro remedio que claudicar y cerrar. De hecho, según datos de la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid, en la capital existían antes del confinamiento 21 tablaos flamencos que recibieron a más de un millón de personas durante el año 2019.

Teniendo en cuenta que el gasto medio de cada turista en Madrid durante 2019 fue de 1.368 euros, según la encuesta de gasto turístico Egatur, este millón de personas generó un gasto en la ciudad de más de 1.368 millones de euros como contribución a la creación de destino turístico de la ciudad por parte de los tablaos flamencos de Madrid. Este año, por el contrario, y casi finalizada la temporada puntera del negocio (entre los meses de marzo y julio), las cuentas no salen.

Por este motivo, la delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Andrea Levy, mantuvo hace una semana una reunión con la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid en la que se discutieron posibles apoyos para el sector tras la crisis sanitaria. Entre ellos, el el Consistorio municipal ha planteado la opción de declararlos bien de interés general para la ciudad y equipararlos a los restaurantes mientras se recupera el turismo internacional, principal fuente de ingresos de este negocio.

Como ya sucediera con la Feria del Libro, este nombramiento les permitiría, entre otras cosas, beneficiarse de una serie de medidas extraordinarias para garantizar su viabilidad en estos complicados momentos, pero antes de ello la decisión debe pasar por comisión y ser ratificada en Pleno de Cibeles. Este plan, en cualquier caso, baraja la autorización de terrazas para los tablaos flamencos, la apertura desde las 22 horas y la inclusión en las ayudas a la cultura del Plan Aplaude.

La declaración ha sido ampliamente celebrada por el sector, y uno de los primeros en pronunciarse fue Juan Manuel del Rey, propietario del Corral de la Morería y presidente de la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid. “Es un hito histórico que viene a confirmar que Madrid es la capital mundial del flamenco”, dijo a través de un comunicado.

Por su parte, y aunque lamenta “no poder beneficiarse de ello”, Guerrero asegura que “toda ayuda va a ser poca para el sector, pues los establecimientos que no han cerrado aún o no están en concurso de acreedores, van a necesitar más ayuda que nunca para poder mantenerse en 'hibernación' y luego poder volver a abrir”. Según explica, los gastos son imposibles de asumir si no es con ayudas económicas a día de hoy, por eso reclama que “las ayudas no se queden en los reconocimientos”, que si bien son de agradecer, no permiten que las puertas sigan abiertas.

“Lo importante es lo que implique la distinción, las subvenciones o las ayudas que otorguen y que sean útiles para poder sobrevivir. Se trata de que desde las administraciones intenten dar el oxigeno y el aire que se pueda a los tablaos para que las empresas aguanten hasta que puedan volver a abrir”, sentencia. Por otro lado, sobre una posible 'hibernación temporal' de Casa Patas, Guerrero indica que “no lo podemos descartar”, pero la incertidumbre sobre la normalidad que deja el Covid-19 y la próxima recesión económica no auguran una reapertura próxima.

Antonia Moya, bailaora y propietaria del Las Tablas, califica de “grata sorpresa” la decisión del Ayuntamiento de Madrid, pero como Guerrero, asegura que es necesario que España reconozca el flamenco. “Hay una gran falta de ayudas a nivel nacional para el sector en general. El flamenco se utiliza como marca España, pero a la hora de la verdad no se le ayuda casi ni con subvenciones o ayudas”, dice.

“En nuestro caso, hemos tenido que hacer un ERTE y pedir un préstamo ICO, y a eso sumamos que no hemos facturado desde marzo y que nuestro local está en Plaza de España, en plenas obras. Está siendo la ruina”, explica Moya, que sin embargo asegura que el planteamiento del Consistorio ha sido un “pequeño empujoncito de ánimo” para seguir adelante, algo por lo que en cualquier caso tanto ella como su socia habían optado.

La universidad del flamenco

“El lugar por excelencia para ver flamenco es en los tablaos, porque se improvisa y se crea. El flamenco se improvisa, pero para poder improvisar se necesitan muchos años de estudio y ensayos. Cada artista conoce un código y un lenguaje, conoce los diferentes palos flamencos, la estructura de cante en cada uno de ellos, y a partir de este código y lenguaje se puede improvisar en un escenario”, dicen desde Las Tablas. Por ese motivo, la pérdida de los tablaos no se limita a la desaparición de un negocio, sino a la de una “universidad”.

“Los tablaos somos la universidad del flamenco, puedes aprender mucho en una escuela pero donde te haces independiente y muestras tu saber es aquí”, reitera Moya, que habla del sufrimiento que esta crisis sanitaria ha provocado en muchos artistas y sus familias, cuyos ingresos derivan principalmente de los espectáculos y bolos en este tipo de locales. “El 90 por ciento de los artistas flamencos viven de los tablaos, y no solo solo las pérdidas económicas que asumen, es que no pueden seguir evolucionando y dándose a conocer”, comenta la bailaora.

Del Rey coincide con la idea cuando asegura que “el gran momento artístico en el que está el flamenco hoy en día ha sido gracias a la labor creativa que los intérpretes flamencos han desarrollado a lo largo de los años en los tablaos”, los cuales suponen para Madrid “un valor cultural, turístico, económico y de imagen mundial importantísimo, un elemento diferenciador con respecto a las demás capitales de Europa y del mundo".

Por eso, por el gran peso que el flamenco tiene en la capital, Guerrero quiere creer en una recuperación del sector: “Nos recuperaremos. La vida volverá a ser posible, la vida florecerá y florecerán todas las cosas arraigadas, las que tienen semilla y que tienen demanda, como el flamenco”.

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