“Los Premios Nacionales de Gastronomía llevan 50 años siendo testigos de la transformación del panorama culinario español, reflejando una gran capacidad de adaptación y reinvención para sorprender al mundo”. Con estas emotivas palabras Juan Echanove, académico de la RAG y actor, abrió una gala única que presidió el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, quien dijo, durante su cercana intervención, que “lo que hoy conmemoramos no son premios individuales, es todo lo bueno que nos ha pasado en estos años”.

Un año muy especial para la Real Academia de Gastronomía, que dedicó esta evento a todas las personas y empresas “que han levantado y levantan día a día la gastronomía española”.
A casa llena, con más de 900 invitados y, por primera vez, sin conceder galardón alguno, el Teatro Real se vistió de largo para rendir homenaje a todos los actores de un sector que ha sido (y es) clave para la cultura, la historia, la economía, la Marca España y el turismo.
En ese sentido, Mariano de Paco Serrano, consejero de Turismo, Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid, destacó que tanto en Madrid como en el resto de España se ha vivido “una redefinición de la oferta gastronómica” con propuestas de “gran calidad” que han permitido enriquecer la propuesta de un destino gastronómico imbatible.
Luis Suárez de Lezo, presidente de la RAG, aseguró que la culinaria es una actividad transversal que impacta, de manera significativa, “en multitud de actividades diarias, y crea vínculos entre personas, familias, comunidades y naciones”. Asimismo (y no menos importante), “fomenta la convivencia y la solidaridad, ejerce un gran impacto en la salud y en el bienestar social y es una poderosa herramienta para la educación”.
El evento cerró con una actuación especial del cantante y Embajador Iberoamericano de la Cultura, Jorge Drexler, que dedicó su famoso tema “todo se transforma” a un sector en el que la evolución es parte de su ADN.