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Aula escolar
Aula escolar (Foto: Europa Press)

La precariedad de la enfermería escolar: “El material sanitario lo traigo de casa”

Una enfermera por cada 1.428 alumnos

Por Alejandro Navas
miércoles 21 de septiembre de 2022, 07:49h

A pesar de que Madrid es la región con mayor número de enfermeras escolares de toda España, esta figura todavía no se ha extendido a todos los centros educativos. La plantilla actual ronda los 600 profesionales, cifra que resulta insuficiente a juicio de algunos sindicatos que reclaman una enfermera por centro. Sin embargo, el volumen del personal contratado no es el único problema que denuncian. La carencia total de material sanitario esencial proporcionado por la Administración obliga a las enfermeras a “traerlo de casa” o a buscar alternativas de dudosa eficiencia, algo que empeora la calidad del servicio.

Una camilla, un tensiómetro, un pulsioxímetro, vendajes o una nevera donde guardar medicamentos son algunos de los elementos necesarios para cualquier puesto de enfermería. Según el sindicato mayoritario del sector, Satse, son las direcciones de los centros los que deciden si asignan o no partidas económicas para la adquisición de este material. Así, aseguran que no existen unas condiciones mínimas exigidas por la Consejería de Educación para la enfermería escolar por lo que “en la mayoría de centros no hay dinero destinado ni a lo más básico”.

Fuentes de la Consejería liderada por Enrique Ossorio confirman que son los propios centros los que “pueden adquirir material dentro de su autonomía de gestión” a través de los fondos que anualmente se destinan para gastos de funcionamiento. De esta manera, la Comunidad de Madrid no tiene establecida ninguna normativa en este sentido y entiende que un puesto de enfermería escolar puede funcionar sin ningún tipo de material sanitario o de herramientas básicas. “Los profesionales están contratados para cubrir las necesidades de índole sanitario de los centros”, explican.

Colegio público Hernán Cortés

Camillas regaladas y neveras compartidas

“Cuando llegué al centro la directora me dijo que metiera los medicamentos en la nevera de la sala de profesores, mezclando alimentos con medicación”. Esta es la realidad que describe Gema, una enfermera con 20 años de experiencia en la profesión que prefiere mantener el anonimato y no revelar el centro en el que trabaja por miedo a que no le renueven su contrato. En los últimos dos años ha trabajado en dos centros educativos y se ha encontrado con la misma situación.

Asegura que en ambos casos ha tenido que ser ella la que ha provisto de material su puesto de enfermería ya que ni la Comunidad de Madrid ni la dirección escolar aportaron un solo euro para ello. “He tenido que buscar recursos por mi cuenta. Este año la camilla me la ha regalado una amiga que es fisioterapeuta. En muchos casos, el material lo tenemos que poner nosotras porque hay una dotación económica mínima”, detalla.

"Me donaron la camilla"

Explica que en el curso pasado consiguió una dotación económica por parte del AMPA de su centro, con la que pudo equipar el puesto de enfermería del material y las herramientas suficientes. Sin embargo, la situación ha sido diferente en el centro en el que trabaja actualmente. “En esta enfermería a la que he llegado he aportado todo el material a través de amigas que trabajan en hospitales o de cosas que me he traído de casa. Aporto el aparato de la tensión, el pulsioxímetro, los termómetros están por la pandemia y la camilla por donación”, apunta Gema.

Esta no es la única carencia de la enfermería escolar. Según fuentes de Satse y según el testimonio de Gema, en una mayoría de casos ni la Consejería de Educación ni los centros ofrecen un lugar adecuado de trabajo. “Tienen que estar en un almacén, en secretaría o tienen que compartir espacio en el comedor de los profesores cuando los niños necesitan intimidad”, denuncia esta enfermera, que critica las “carencias” de este servicio.

Por parte de la Comunidad de Madrid, insisten en que son los centros los que deben organizar y decidir los recursos materiales y en materia de infraestructura que tienen que tener. De esta manera, según fuentes el Gobierno regional la responsabilidad de las condiciones de trabajo de las enfermeras escolares recae en los propios centros, que son a su vez responsabilidad del propio Ejecutivo madrileño.

Enrique Ossorio, consejero de Educación y vicepresidente del Gobierno regional

La diabetes, criterio principal

El criterio de selección fundamental por el que la Consejería de Educación entiende como necesario que en un centro educativo haya una enfermera contratada es que algún alumno padezca alguna enfermedad crónica. Según fuentes del área, “se priorizan las demandas justificadas de atención sanitaria diaria imprescindible y continuada, como puedan ser los casos de diabetes en alumnos de corta edad, que no pueden ser atendidos de ninguna otra manera”, explican.

De esta forma, una parte importante de la labor de las enfermeras escolares es ocuparse de la medicación y de la alimentación de los alumnos diabéticos más pequeños, aunque no es la única tarea que realizan. “Aunque tú estás contratada para esta necesidad específica, haces de todo. Es como si fuera una consulta. Cualquier caída, cualquier fractura, cualquier convulsión o cualquier necesidad que surja la atiendes”, detalla Gema, quien asume estas tareas como parte de su trabajo.

"Tenemos grandes carencias"

Sin embargo, hay otro tipo de actividades que realizan algunas enfermeras que no están retribuidas ni tampoco exigidas. “Hacemos actividades de promoción para la salud, talleres para el alumnado, para los docentes, para las familias y para los trabajadores del comedor. Fundamentalmente, las alergias que pueden producir shocks anafilácticos se dan en el comedor por una ingestión accidental. La primera actuación la tienen que realizar ellos por lo que es bueno que sepan cómo hacerlo”. Gema es consciente de que este tipo de labores pedagógicas no están contempladas entre sus funciones ni en su contrato laboral.

Desde la Consejería de Educación, confirman que las enfermeras escolares están contratadas para realizar servicios sanitarios, por lo que ninguna actividad pedagógica queda sujeta a retribución alguna.

Satse reclama “una enfermera por centro”

El sindicato de enfermería Satse y el Colegio de Enfermería de Madrid (Codem) han cifrado en 1.428 los alumnos por cada enfermera escolar en la región y han pedido una reunión con el vicepresidente y consejero de Educación, Enrique Ossorio, para solicitar la contratación de al menos 700 enfermeras escolares y que haya una en cada centro, tanto público como concertado.

En concreto, la Comunidad de Madrid cuenta para este curso con unas 600 enfermeras escolares para un total de un millón de alumnos repartidos en 1.677 centros públicos y otros 564 concertados, lo que supone una ratio de 1 enfermera por cada 1.428 alumnos", indican.

Unos datos "del todo insuficientes", teniendo en cuenta la recomendación europea de 1 enfermera por cada 750 niños, una ratio que la Comunidad de Madrid casi duplica, por lo que piden al menos 700 profesionales más y la creación de "una Bolsa de contratación" para agilizar el proceso.

“Debería haber una enfermera en todos los centros. El año pasado atendí a varios niños que se habían fracturado algún hueso. Tú eres quien diagnostica de forma inicial, quien hace la primera valoración neurológica. Si no estás, se encarga el personal docente que no tiene conocimientos sanitarios, algo que puede empeorar el estado de salud de los menores cuando hay casos graves”, opina Gema.

Juan José Hervías es uno de los portavoces del sindicato Satse. Para él, supone una necesidad que la Comunidad de Madrid aumente las contrataciones en este sentido y asegura que el criterio de asignar un profesional sanitario solo en centros donde haya alumnos con enfermedades crónicas es un error. En este punto, señala este portavoz las diferencias entre los centros públicos y privados.

“Es como una especie de seña distintiva. La mayoría de centros privados y una parte de concertados tienen dentro de su oferta un puesto de enfermería. Creemos que es una discriminación y que el Gobierno regional debe ofertar a toda la población de la asistencia de una enfermera en todos los centros”, sostiene Hervías, que a pesar de ser consciente del enorme gasto que supondría para las arcas públicas, entiende este recurso como necesario para toda la red educativa madrileña.

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