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La huella de ‘Filomena’ en Las Presillas

Por Jonathan Gil Muñoz
miércoles 03 de febrero de 2021, 09:46h

A la vista de los enormes daños causados por esta borrasca, es urgente cerrar este parque de Alcorcón al público e iniciar cuanto antes su limpieza y restauración.

Semanas después del paso de la borrasca ‘Filomena’ la huella que ha dejado en nuestro arbolado es más que patente. Lugares como la Dehesa de la Villa o la Casa de Campo en Madrid han centrado buena parte de la atención de los medios de comunicación, pero hay otros tantos lugares en nuestra Comunidad de Madrid que se han visto muy afectados por la nieve. Es el caso de Las Presillas, el principal parque periurbano del municipio de Alcorcón. Basta con dar unos pocos pasos por su bosque de pinos para darse cuenta de la magnitud de los daños, una estampa verdaderamente desoladora.

Si a un pinar de reforestación en el que ya se podían ver cientos de ejemplares en un estado preocupante le sumamos sobre sus copas cientos y cientos de kilos en forma de nieve, tendremos la combinación perfecta para el desastre. Un pequeño paseo a través de los caminos de tierra que atraviesan el pinar de Las Presillas nos sirve para darnos cuenta de la envergadura del problema. Prácticamente no hay ningún pino que no se haya visto afectado. Son innumerables las ramas, de todos los tamaños, que aparecen hoy en el suelo, desgajadas de los troncos de los pinos por el peso de la nieve. Es un panorama muy doloroso y desalentador. Si añadimos los árboles que ya estaban secos a los muchos que morirán por los daños que han sufrido por la borrasca, este pinar de Alcorcón va a convertirse en un cementerio de árboles de aquí a pocos meses si no se pone remedio de inmediato.

El trabajo que tiene por delante el Ayuntamiento de Alcorcón es enorme. Empezando por el principio, a día de hoy, este parque debería estar cerrado al público. Hay infinidad de ramas de enorme tamaño que todavía no han terminado de desprenderse de los troncos de los árboles, lo que supone una gran amenaza para los viandantes que pasan justo por debajo. En segundo lugar, es también urgente eliminar los miles de kilos de ramas que han quedado en el sotobosque, ya que, de no hacerse, pueden convertirse en la mecha perfecta para futuros incendios forestales, sin olvidarse de los árboles ya muertos. Por otra parte, todas esas ramas también pueden ser el caldo de cultivo de plagas que acaben tanto con los árboles sanos que aún quedan en pie como con los que han sido mutilados por ‘Filomena’. En este sentido, es vital aplicar los cuidados necesarios en las heridas que presentan muchísimos pinos con el objetivo de evitar que sean blancos fáciles para infecciones y plagas.

Tras dejar este pinar limpio de materia vegetal muerta, sería el momento ideal para planificar una repoblación con especies más propias de nuestro entorno como encinas, quejigos, fresnos, álamos, etc. Si contáramos con más calderas de biomasa en edificios públicos, por ejemplo, toda esa madera se podría aprovechar, como ya se hace en algunos municipios españoles y en muchos países de Europa desde hace años. Sea como fuere, este parque periurbano de Las Presillas, que cada fin de semana es visitado por cientos de personas, necesita un plan de acción urgente que no se puede retrasar en el tiempo, siendo a día de hoy primordial evitar que los ciudadanos paseen por su pinar.

Jonathan Gil Muñoz
Director de El Guadarramista

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