A pesar de los esfuerzos -y progresos- por parte de entidades públicas y privadas, el estigma de la discapacidad continúa trayendo consigo importantes dificultades añadidas en la vida cotidiana de aquel que la presenta. Más aún en el caso de los menores de 30 años que continúan formándose o que, por muy diversas circunstancias, no han dado aún el salto al mercado laboral. Así se desprende del informe ‘Jóvenes con discapacidad, motor de futuro’, elaborado por la Fundación Adecco en colaboración con Wärtsilä, que ejemplifica a la perfección las barreras persistentes en la relación entre discapacidad y empleabilidad: mientras un joven normativo tarda, de media, diez meses en encontrar un empleo en nuestra región, la búsqueda para aquellos que disponen del certificado de discapacidad se prolonga hasta los dos años.
"Los jóvenes con discapacidad afrontan desafíos complejos"
A partir de la encuesta de Addeco, realizada a un total de 800 jóvenes, 200 de ellos residentes en la Comunidad de Madrid y el 70 por ciento con discapacidad, no resulta difícil inferir las “sombras existentes” y los “complejos desafíos” que afrontan los jóvenes con discapacidad en el siempre difícil reto de la equiparación con el resto de sus contemporáneos, “una generación que ya afronta grandes dificultades de por sí” en la búsqueda de empleo. Entre los factores determinantes en la cuestión destacan el menor nivel formativo fruto de la escasez de oportunidades de capacitación, así como los prejuicios que persisten llegado el momento de la contratación. Prueba de ello, advierten, más de un 90 por ciento de las personas menores de 30 años con discapacidad asegura haber sentido tal discriminación en algún momento de su vida, ya sea por su condición de joven o por la etiqueta que continúa suponiendo hoy la discapacidad.
Todo ello provoca que la mayor parte de estos jóvenes termine por orientar su carrera hacia sectores que no requieren un alto nivel de cualificación, como la logística (46,8 por ciento), la hostelería (42,5 por ciento), la limpieza (33,4 por ciento) o la seguridad (21,2 por ciento). Para muestra, la “presencia residual” -apenas un diez por ciento- de jóvenes con discapacidad en las conocidas como profesiones STEM, vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas. En último término, continúan, tal tendencia conduce hacia una “preocupante cronificación del desempleo” en el colectivo.

A tenor de los registros de 2022 y pese a lo alarmante de las cifras, aún existen motivos para la esperanza. Tal y como asegura el mismo informe, el pasado año las personas con discapacidad firmaron un total de 19.554 contratos en la región, un máximo histórico que representa un crecimiento del seis por ciento se se compara con el ejercicio anterior. Aunque no se cuenta con una clasificación específica que recoja los tramos por edad, desde Adecco apuntan a que "puede inferirse que los jóvenes con discapacidad también se han beneficiado de ese alza en la contratación”.
Esfuerzos desde lo público
"Nuestro compromiso es firme"
Conscientes de las grandes dificultades a las que se ven abocados los menores de 30 años con discapacidad para acceder al mercado laboral, desde la consejería de Economía, Hacienda y Empleo -que dirige Rocío Albert- explican a Madridiario que el Gobierno regional centra ahora sus esfuerzos en la mejora y la promoción de los 250 Centros Especiales de Empleo de los que dispone para “ofrecer a las personas con discapacidad oportunidades de aprender, desarrollar una labor profesional y conseguir una vida social más activa”: “Tenemos muy claro que el acceso a un empleo es fundamental para favorecer la inclusión social y la autonomía de las personas con discapacidad. Por este motivo, nuestro compromiso con el apoyo a los Centros Especiales de Empleo es firme”.
Así, en el año 2022, la Comunidad de Madrid destinó un total de 82 millones de euros a la financiación de hasta el 60 por ciento del coste salarial de los trabajadores con discapacidad que se encuentran ocupados en estos centros. “Nuestro objetivo es que cada día estos trabajadores puedan encontrar en Madrid nuevas oportunidades de empleo que les permitan desarrollarse y prosperar”, apuntan. Siguiendo la misma línea, el Ejecutivo autonómico dedica un apartado específico al fomento de la empleabilidad de los jóvenes con discapacidad en su ‘Estrategia Madrid por el Empleo’. Más allá de los múltiples programas de capacitación e inserción en el mercado laboral, entre los que cabe señalar ‘Mi Primer Empleo’, el Gobierno aspira a incrementar progresivamente el número de acuerdos y convenios alcanzados ya con muy diversas empresas.
En concreto, estos incluyen “incentivos a la contratación, incentivos al tránsito desde el Centro Especial de Empleo a la empresa ordinaria, reforzando la contratación de personas trabajadoras provenientes de enclaves laborales, incentivos dirigidos a la contratación de personas preparadoras laborales que prestan apoyo a las personas trabajadoras con especiales dificultades para hacer posible su integración laboral en empresas ordinarias y subvenciones para la adaptación de puesto de trabajo, dotación de equipos de protección personal y garantizar la accesibilidad”, sin olvidar las “ayudas al coste salarial de personas con discapacidad en el mercado protegido”. Tales subvenciones oscilan entre los 2.000 y los 9.500 euros.

Por su parte, añaden desde la consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales -que encabeza Ana Dávila-, “los Centros de Rehabilitación Laboral de la Comunidad de Madrid que dan apoyo a la empleabilidad a personas diagnosticadas con enfermedad mental grave y duradera atendieron en 2022 a 1.891 personas, 128 más que el año anterior, y tuvieron una tasa de inserción del 65,36 por ciento, superior a la de 2021. Esto ha sido posible, en parte, gracias a la puesta en marcha de tres nuevos centros en mayo de 2022, aumentando la capacidad del servicio en un 11 por ciento”.
El resultado de tales políticas, zanjan, es que la Comunidad de Madrid se haya convertido el pasado mes de mayo en “la región con la tasa de actividad más alta en este grupo de trabajadores, con un 42,2 por ciento, casi ocho puntos por encima de la media nacional, fijada en el 34,6 por ciento”.