A sus 29 años, el joven empresario José Páramo encarna el nuevo rostro del emprendimiento gastronómico en España. En apenas pocos años, ha logrado hacer del arroz un fenómeno de delivery con nombre propio: 120 Gramos, una marca que ha convertido la experiencia de pedir a domicilio en un ritual gastronómico.
Lo que hoy es una operación industrial con tres naves y un equipo en expansión comenzó en pleno confinamiento. Mientras el país entero se paralizaba, Páramo encontró en la cocina su impulso emprendedor. “Siempre tuve el impulso de emprender. Durante el Covid, entonces tenía 23 años, me dio por cocinar paellas todos los días… hasta que una salió tan buena que pensé: ‘¿Por qué no me lanzo y monto un sitio de arroces a domicilio?’”, recuerda entre risas. “Los primeros meses los cocinaba desde mi casa. Hoy tenemos tres naves industriales y un equipo que comparte la misma pasión que me movió al principio”.
Precisión y sabor: la receta del éxito
El nombre del proyecto no es casual: 120 Gramos es la cantidad exacta de arroz crudo que contiene cada ración. Una cifra que representa una filosofía. “Queríamos un nombre auténtico, que conectara con el producto. 120 Gramos resume nuestra forma de trabajar: cuidamos el punto, la cantidad, los tiempos. Todo tiene que estar medido”, explica.
Desde el inicio, el modelo a domicilio fue el epicentro del negocio. No solo por la coyuntura, sino porque ahí encontraron su mayor fortaleza: profesionalizar el arroz a domicilio. Uno de sus secretos es su innovador método logístico, diseñado para que el arroz termine de cocinarse durante el trayecto y llegue justo en su punto. “El arroz necesita reposar diez minutos, y eso juega a nuestro favor. El cliente recibe un arroz reposado, con sabor profundo y textura perfecta”.
“Nuestros arroces son distintos por el sabor y el punto”, afirma Páramo. “El arroz a banda lo cocinamos con un fondo de cigala impresionante. Y el arroz de rabo de toro… ese se convirtió enseguida en uno de nuestros mayores éxitos”. La selección de materia prima se realiza cuidadosamente, principalmente en Mercamadrid, con proveedores que han acompañado el proyecto desde sus inicios. “Somos muy fieles a quienes creyeron en nosotros. En nuestra cocina no dejamos de hacer pruebas; parece más un laboratorio que un obrador”.
Detrás del proyecto hay un equipo joven con ambición y disciplina.“Somos un grupo con sueños muy grandes. Nos obsesiona la puntualidad. Si pides tu arroz a las 13:30, llega a las 13:30. Queremos que el cliente viva una experiencia de restaurante… sin levantarse del sofá”.
La estética es otro de sus sellos. La marca ya trabaja en nuevos envases para reforzar su identidad visual. “El primer bocado es visual. La gente come por los ojos”.
Crecimiento con los pies en la tierra
De una cocina casera al crecimiento industrial. Pero Páramo prefiere hablar de evolución más que de cifras. “Nuestra cocina es hoy más eficiente, los procesos más pulidos y el equipo más fuerte. Hemos crecido mucho y eso se nota tanto en los pedidos como en el ambiente”.
Hace solo unos meses ampliaron su infraestructura con dos nuevas naves, garantía de que el ritmo de expansión seguirá marcando el paso de la marca. “Queremos consolidarnos como los mejores de España antes de diversificar. Soñamos en grande, pero sin perder el foco”.
El fundador de 120 Gramos ve un camino largo por delante para el delivery gastronómico. “Cada vez cocinamos menos y buscamos más comodidad. Pero no queremos renunciar a la calidad. La gente está dispuesta a pagar por comer bien en casa, y ahí queremos liderar”. Cuando se le pregunta qué ha aprendido, su respuesta destila resiliencia: “Emprender es cometer errores y levantarse rápido. Llevo más de 1.500 errores, pero cada uno me ha hecho mejorar”.