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Isabel Dobarro en Madridiario
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Isabel Dobarro en Madridiario

Isabel Dobarro, una vida entre teclas, mundos y causas

Por José Brías
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jbriasmadridiarioes/6/6/18
jueves 29 de enero de 2026, 13:54h
Actualizado: 29/01/2026 14:09h

Hay artistas cuya música no solo se escucha: se reconoce, se respira, se recuerda. Isabel Dobarro pertenece a esa estirpe rara de intérpretes que convierten cada escenario en un territorio propio, cada obra en un puente hacia algo más profundo. Pianista, creadora incansable y activista cultural, su nombre se ha convertido en sinónimo de sensibilidad, rigor y una curiosidad que no conoce fronteras.

Su trayectoria es un mapa trazado a través de ciudades que han marcado la historia de la música. Ha llevado su piano a Estados Unidos, España, Alemania, Francia, Rusia, Bélgica, Argentina, Italia y Portugal, dejando en cada lugar una estela de emoción y precisión. Ha hecho vibrar el Carnegie Hall de Nueva York, ha llenado de matices el Teatro Colón de Buenos Aires, ha dialogado con la tradición en la sala Rachmaninoff del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú y ha llevado su arte a espacios tan singulares como la Casina Pio IV en la Ciudad del Vaticano. También ha compartido su música en el Balassi Center de Bruselas, el Palau de la Música Catalana de Barcelona y el Auditorio Nacional de Música de Madrid. Cada escenario ha sido para ella un capítulo, una conversación, un latido.

Isabel Dobarro

Pero Isabel Dobarro no es solo una intérprete virtuosa: es una buscadora. Su trabajo en la recuperación de obras de compositoras es una forma de justicia poética, un acto de memoria que rescata voces silenciadas y las devuelve al lugar que merecen. En sus manos, estas obras no solo renacen: encuentran un hogar.

Su mirada va más allá de la música. Cree en el poder transformador del arte y lo entrelaza con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, creando proyectos que dialogan con la igualdad, la sostenibilidad, la educación y la dignidad humana. Para ella, el piano no es un fin, sino un lenguaje capaz de abrir caminos.

Este compromiso la ha convertido en una figura reconocida dentro y fuera de los escenarios. Ha sido nombrada ‘Mujer a Seguir en la Cultura’, ha recibido el Premio Executivas de Galicia y fue finalista en los Future Women in Classical Music de Londres, distinciones que celebran no solo su talento, sino su capacidad para inspirar y transformar.

Su formación académica es tan amplia como su horizonte artístico. Doctora por la New York University, ha cultivado su pensamiento en instituciones como la Universidad de Harvard, IE University, la Manhattan School of Music y el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. En ella conviven la intérprete y la investigadora, la artista y la intelectual, la mujer que toca y la que piensa el mundo.

Isabel Dobarro es, en esencia, una creadora de puentes: entre épocas, entre culturas, entre disciplinas, entre personas. Su música no solo suena: ilumina. Y su trayectoria, tejida con pasión, estudio y compromiso, la sitúa como una de las voces más singulares y necesarias del panorama cultural contemporáneo.

La pianista compostelana Isabel Dobarro vivió en Las Vegas, el pasado 13 de noviembre, una noche que marcará para siempre su historia personal y artística. Su primer disco en solitario, Kaleidoscope (Naxos–Grand Piano), fue reconocido con el Latin Grammy 2025 al Mejor Álbum de Música Clásica, un premio que recibió el 13 de noviembre entre aplausos, luces y una emoción que apenas podía contener. La joven artista gallega, una de las intérpretes más prometedoras de su generación, vio cómo su nombre brillaba junto al de otros grandes talentos españoles como Alejandro Sanz, Aitana, Rafael Serrallet y Las Migas. Hacía más de una década que un músico español, Isabel Dobarro, no alcanzaba este honor en la categoría clásica desde que Plácido Domingo lo lograra en 2014.

Isabel Dobarro con el galardón Latin Grammy 2025 al Mejor Álbum de Música Clásica

Kaleidoscope es mucho más que un álbum: es un homenaje profundo a las compositoras que han transformado el panorama musical contemporáneo. Tania León, Julia Wolfe, Yoko Kanno, Gabriela Ortiz… nombres que representan culturas, raíces y sensibilidades diversas. El disco es un viaje que une continentes y voces, un abrazo musical que celebra la riqueza de la diferencia y la fuerza de la creación femenina. Cada obra es un fragmento de un mosaico que late con historias, luchas y belleza.

“Este álbum tiene como propósito visibilizar a la mujer en la música clásica”, confesó Isabel con la voz entrecortada tras recibir el premio. Era su primera nominación y su primer Latin Grammy, y la emoción se multiplicaba al tener a su familia con ella. Recordó el esfuerzo inmenso que supuso el proyecto y a todas las personas que lo hicieron posible: su marido, el flautista Rubén Torres Melero, siempre presente; Javier Monteverde, ingeniero y productor; Manuel García Orozco y Patricia Kleinman, autores de las notas al programa; el sello Naxos Grand Piano, que apostó por ella desde el primer instante; y María Victoria Montalvo, pieza clave para que el disco encontrara su hogar.

Entre los nombres que guardó en su corazón, uno brilló con especial intensidad: el de la compositora Claudia Montero, fallecida demasiado pronto. “Hablamos de grabar su obra, de tocarla en el Teatro Colón, de que quizá algún día llegaría un Latin Grammy. Las tres cosas sucedieron”, recordó la pianista, dedicándole el premio con una mezcla de nostalgia y gratitud. “Este reconocimiento es para ella y para cada una de las compositoras del disco”.

El recorrido de Kaleidoscope ha sido deslumbrante, superando cualquier sueño inicial. Además del Latin Grammy, ha recibido el Premio Latino, una medalla de oro en los World Classical Music Awards, dos medallas de plata en los Global Music Awards, tres nominaciones a los World Entertainment Awards y el Melómano de Oro. Ha resonado en medios de Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, y su música sonó en el mítico Teatro Colón de Buenos Aires, un escenario que pocos artistas alcanzan.

“Kaleidoscope me ha dado muchísimas alegrías”, concluyó Isabel Dobarro, consciente de que este disco no es solo un proyecto: es un puente, un homenaje, un faro. Un caleidoscopio que, al girar, revela no solo colores, sino historias, luchas y sueños y que ha encendido una luz para muchas creadoras cuyo talento merece ser escuchado.

Isabel Dobarro tocando el piano

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