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Hermanos Álvarez Quintero (dramaturgos)
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(Foto: Antonio Castro)

Hermanos Álvarez Quintero (dramaturgos)

domingo 22 de noviembre de 2020, 17:28h

Serafín y Joaquín Álvarez Quintero formaron un dúo teatral inseparable durante toda su carrera. Aun después de muerto Serafín, su hermano siguió firmando las pocas obras que estrenó con el nombre de ambos.

Los hermanos están enterrados en el cementerio de San Justo en un mausoleo familiar de líneas severas. Es un conjunto de cuatro sepulturas a la sombra de un frontón rematado por una cruz y en el que se lee: Familia Álvarez Quintero. Los dos hermanos yacen en el mismo sepulcro, separados del resto de sus familiares. Está muy cercano al panteón de hombres ilustres.

Nacieron Serafín y Joaquín en Utrera (Sevilla) el 26 de marzo de 1871 y el 20 de enero de 1873,respectivamente. Tuvieron otros dos hermanos, Pedro y María. Ambos se instalaron primero en Sevilla donde trabajaron en el departamento de Hacienda y donde debutaron como dramaturgos. Fue en 1888 en el teatro Cervantes de esa ciudad con la comedia Esgrima y amor. Animados por el éxito se trasladaron a Madrid al año siguiente, estrenando casi inmediatamente Gilito, 1889 y La media naranja, 1894. Su primer éxito importante se produjo con El ojito derecho en 1897. Crearon un teatro de ambientación andalucista que se hizo extraordinariamente popular. Título como Las flores, 1901, El genio alegre, 1906 o Malvaloca, 1912, los convirtieron en los autores más rentables de España. Después vendrían Puebla de las mujeres, 1912, Las de Caín, 1908, o Mariquilla Terremoto, 1930.

Ellos pertenecieron a una generación teatral en la que convivieron, y triunfaron, autores de todos los géneros, desde el aburguesamiento de Benavente, el astracán de Muñoz Seca, el esperpento valleinclanesco, o el madrileñismo artificioso del alicantino Carlos Arniches. Las primeras décadas del siglo XX tuvieron una riqueza dramática extraordinaria.

A la pareja solo pudo separarla la muerte. Serafín falleció víctima de un ataque cerebral, en el Madrid asediado, el 12 de abril de 1938. El escritor, presintiendo su fin, había dispuesto que no se hiciera pública su muerte, publicada después del entierro. El Madrid republicano se hizo eco de la desaparición, en Blanco y Negro (1-5-1938),curándose en salud por si achacaban la muerte a la situación en la Capital:

Es posible que en la España azul, donde la lealtad de los hermanos Álvarez Quintero, como la de don Jacinto Benavente, causó enojo, motivando crueles ensañamientos, nos atribuyan su muerte y nos inculpen de haberlos retenido a la fuerza.

Lo que no contaron, como se afirmó después, es que tuvieron que conceder un permiso especial para que sobre la tapa del ataúd se colocara un crucifico, como quería Serafín. Su hermano Joaquín murió por cáncer de estómago el 14 de junio de 1944. Les sobrevivió su hermana María. Ninguno de los dos se casó.

Los dos hermanos son recordados en uno de los monumentos más hermosos del parque del Retiro. Fue iniciado por el escultor Lorenzo Collaut Valera y terminado por su hijo Federico. Se inauguró el 2 de diciembre de 1934. Los hermanos no asistieron a la ceremonia, aunque enviaron un escrito que leyó la actriz Concha Catalá. Dan su nombre también a una calle en las inmediaciones de la plaza de Alonso Martínez. En la fachada de la calle donde vivieron y murieron, en la calle Velázquez, 76, una lápida los recuerda.

Serafín y Joaquín Álvarez Quintero

Cementerio Sacramental del San Justo

Patio de Santa Gertrudis, sección tercera

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