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Mayores participan en una actividad con gafas de realidad virtual
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Mayores participan en una actividad con gafas de realidad virtual (Foto: María Vera )

La realidad virtual conquista a más de mil usuarios en los centros municipales de mayores

martes 30 de diciembre de 2025, 07:00h
Actualizado: 09/01/2026 14:03h

Las risas se mezclan con las voces de asombro. No es para menos. Los usuarios de los centros de mayores municipales han descubierto que se puede viajar y conocer mundo sin hacer la maleta ni esperar turno para embarcar en un avión. Gracias a una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de Madrid y que ha llevado a cabo a través de Atende, la filial de Clece que gestiona el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Consistorio, más de mil usuarios de centros de mayores han podido visitar ciudades del mundo mediante unas gafas de realidad virtual especialmente adaptadas para ellos. La experiencia ha resultado más que satisfactoria mezclando emoción, descubrimiento, estímulo cognitivo y la sorprendente sensación de ser capaces de sacarle partido a una herramienta tecnológica.

“El objetivo del Ayuntamiento de Madrid con este programa es claro: poner la innovación al servicio de las personas mayores, demostrando que la tecnología no es un obstáculo para ellas, sino una oportunidad para mejorar su calidad de vida”, asegura el delegado del Área de Gobierno de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández.

“Los usuarios se han acercado a la realidad virtual con curiosidad y ganas de aprender y no solo han encontrado diversión, sino una herramienta que mejora su bienestar y potencia su envejecimiento activo”, ha añadido el delegado tras comprobar in situ el desarrollo de una de estas sesiones en el Centro Municipal de Mayores Antonio Mingote, en el distrito de Chamberí.

Las sesiones ofrecían a los participantes recorrer lugares emblemáticos del mundo con estas gafas, que ofrecen una visión en 360 grados. “Cada persona elige su destino: algunos reviven lugares que forman parte de su historia y otros cumplen el sueño de visitar otras partes del mundo. De esta forma, la tecnología se convierte en emoción, recuerdos e ilusión, mejorando la memoria y favoreciendo la activación cognitiva de los usuarios”, resume Fernández.

Tecnología que rompe rutinas y combate la soledad no deseada

Elena Mateos, gerente del SAD de Atende en Madrid, explica que el objetivo de esta actividad es romper la rutina de los usuarios, favorecer las relaciones sociales y acercar las nuevas tecnologías a quienes tradicionalmente más lejos se han sentido de ellas.

Lo que comenzó como un proyecto piloto del Servicio de Ayuda a Domicilio que gestiona Atende se convirtió rápidamente en una experiencia escalable. El ayuntamiento decidió extenderla a 21 centros de mayores de todos los distritos de Madrid durante los meses de octubre y noviembre ante la respuesta extraordinaria de los primeros participantes.

“Han participado más de mil usuarios. La acogida ha sido espectacular y las valoraciones, muy buenas”, señala Mateos.

Las gafas utilizadas están adaptadas a las personas mayores igual que la dinámica de la actividad, con sesiones cortas, en las que los participantes permanecen sentados para evitar el riesgo de mareo o desorientación. La experiencia es de 360 grados, con una inmersión completa sin necesidad de desplazamiento.

Actividad con gafas de realidad virtual en Centro Municipal de Mayores Antonio Mingote, en Madrid (Foto: María Vera)

La iniciativa no solo permite “viajar” a ciudades del mundo, también tiene potencial para trabajar la estimulación cognitiva y la motricidad fina mediante actividades específicas, como simular labores de un huerto. Aunque esta segunda modalidad aún no se ha implantado de forma general, Atende prevé incorporarla progresivamente en coordinación con terapeutas ocupacionales.

Entre los beneficios de esta actividad figura, además, una mejora de la atención, la concentración y la memoria.

Para Mateos, la conclusión es clara: “Tenemos que repetir la actividad. Las nuevas tecnologías permiten promover el envejecimiento activo, la socialización y trabajar áreas cognitivas y motrices. Además, ayudan a romper la brecha digital y mostrar que estas herramientas no son solo para jóvenes”.

El entusiasmo con que los mayores han recibido la iniciativa es una prueba de la utilidad de esta tecnología para acercar el mundo a quienes, por motivos de edad, movilidad o circunstancias personales, ya no pueden desplazarse con facilidad. Además, contribuye a devolver la ilusión, la conversación, los recuerdos y la oportunidad de vivir nuevas experiencias en compañía de otros, a personas que a menudo viven solas.

El primer viaje virtual de Antonia y Encarnación

Antonia Martínez, de 84 años y usuaria del centro de mayores de Entrevías, vivió esta experiencia por primera vez. Todavía habla con entusiasmo del momento en que “viajó” con sus gafas a Roma y a París.

“Lo pasamos muy bien. Vimos cosas muy bonitas que no habíamos visto nunca”, comenta. Para ella, la actividad fue accesible desde el primer momento. “A mí no me tuvieron que ayudar. No me mareé ni nada. Ojalá pudiera verlo otra vez”, cuenta satisfecha de haber descubierto las posibilidades de esta tecnología.

Aunque ha viajado a destinos tan lejanos como Egipto o Noruega a lo largo de su vida, nunca había estado en París ni en Roma. Tras esta experiencia, asegura que ya no siente que le falten estos lugares por conocer: “Con la edad que tengo, me conformo con verlo así”. Su entorno también se alegra: amigos y conocidos celebran que disfrute de algo tan novedoso.

Para Encarnación Sánchez, de 89 años, la actividad significó mucho más que una visita virtual. Ella eligió Roma y otra ciudad que siempre había querido conocer: Jerusalén. “Me encantó. Terminé y la monitora vino a quitarme las gafas y dije: ¿Qué pasa? ¿Tengo que irme ya?”.

Confiesa que se quedó impresionada con la experiencia inmersiva. La actividad le permitió visitar lugares que la vida nunca le dio la oportunidad de conocer al haber estado dedicada al trabajo de criar seis hijos.

La emoción le duró bastante tiempo. “Me pasé dos días dándole la lata a mi hija”, dice entre risas. Encarnación admite que actividades como esta la ayudan a distraerse y asegura que, si pudiera repetir, lo haría “veinte veces”.

La realidad virtual no sustituye a la vida real, pero la amplía. Abre puertas. Despierta recuerdos. Activa emociones. Y en esos 10 minutos de inmersión, muchos mayores vuelven a sentir algo que a veces parecía distante: la sensación de estar viviendo una experiencia totalmente nueva.

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