En España, el interés de los jóvenes por las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) sigue siendo muy bajo. Apenas un siete por ciento de los estudiantes elige estas disciplinas, y solo un 18 por ciento logra titularse, cifras que contrastan con la media europea, donde el 25 por ciento de los jóvenes obtienen un título en estas áreas. Esta brecha refleja la necesidad urgente de impulsar vocaciones científicas y tecnológicas en el país para alcanzar los estándares europeos, y que pueden acarrear un “problema de competitividad y prosperidad económica en el país”, tal y como ha señalado la presidenta de la Fundación ASTI, Verónica Pascual.
Desde 2017, la Fundación ASTI tiene como misión “promovemos las vocaciones STEM” entre los jóvenes y fomentar “el desarrollo del talento que hará posible la transformación tecnológica, a través de programas educativos de alto impacto social basados en la colaboración y la educación en valores”.
En la actualidad, más del 80 por ciento de las empresas del sector tecnológico encuentra “serias dificultades para encontrar perfiles que demanda su actividad” relacionados con formaciones STEM. Según un informe de la Fundación Telefónica, en 2023 la falta de perfiles digitales supuso una pérdida en España de 14.000 millones de euros a las empresas. En 2030, el 80 por ciento de los empleos actuales desaparecerán y serán reemplazados por otros que exijan competenencias STEM
Para reducir esta brecha, la Fundación ASTI cuenta con dos ramas diferenciadas para incrementar las vocaciones STEM entre los jóvenes. Por un lado, buscan combatir la brecha de género impulsando el talento femenino a través de referentes y, por otro lado, educan en valores y ‘soft skills’. “No podemos desarrollar competencias técnicas sin desarrollar el resto de habilidades cognitivas porque si no estaríamos haciendo perfiles incompletos. Tenemos que potenciar la capacidad crítica, la creatividad, el liderazgo y el trabajo en equipo. Las habilidades cognitivas te permiten resolver retos, ser resiliente, curioso, explorar, comunicar y colaborar”, apostilla Pascual.
Reducir la brecha de género

Para ello, cuentan con el programa STEM Talent Girl , donde la fundación guía a las niñas y adolescentes en “muchas de las dudas que tienen” sobre estas áreas, acompañándolas en “toda su etapa de formación”. Generando un grupo de trabajo, donde las participantes exploran de manera conjunta las oportunidades que ofrecen las titulaciones STEM.
"Promovemos las vocaciones STEM entre los jóvenes"
En el desarrollo de las ocho ediciones del programa han pasado más de 7.000 niñas, la mayoría de ellas recomendadas por otras que han visto en el programa una inspiración para iniciarse en el mundo de las STEM. “Antes empezábamos en tercero de secundaria hasta que salen en la universidad y este año hemos empezado antes, en primero de secundaria. Cada etapa tiene sus herramientas porque nos adaptamos a las necesidades de la niña dependiendo de su edad”, asegura.
En ese “camino de descubrimiento y oportunidad” se vincula “muchísimo a las familias”. Según Pascual, más del 80 por ciento de las niñas que participan en estos programas elige la rama de la ciencia o la tecnología.
Robots como herramienta para educar
"Fomentar los ciclos Steam de formación profesional incrementa el número de mujeres matriculadas”
Otro de los programas que destaca se encuentra en el área rural. Bajo el nombre de RuralBOTic, la Fundación ASTI se acerca a los centros escolares de las zonas rurales con un programa innovador que “permiten agilizar los conocimientos y aprender en el aula de forma más práctica”.
En este programa han participado más de mil niños a lo largo de los tres últimos años. Además, este año se desarrollará por primera vez en la Comunidad de Madrid.
La Comunidad de Madrid cuenta con una educación por encima de la media de la OCDE y de la media de la Unión Europea en materia de matemáticas. Sin embargo, es la segunda comunidad con más breca de género en esta misma asignatura. Por esta razón, la incursión de la Fundación ASTI en la región es “una buena noticia”.
La Fundación ASTI también cuenta con un programa de robótica móvil para “impulsar el talento de las vocaciones científicas y tecnológicas en jóvenes” de una forma “lúdica”. Los participantes de ASTI Robotics Challenge construyen un robot móvil, comunican sus proyectos y compiten en un torneo final en el que han de superar distintos retos. En el aula se trabajan competencias de las áreas de tecnología, programación y robótica y también e desarrollan habilidades como la gestión de proyectos, emprendimiento, innovación, creatividad y trabajo en equipo.
“De esta manera, los jóvenes resuelven una serie de retos, pero los resuelven desde la perspectiva de como diseño y fabrico un robot. Además, la competición también hace a este programa muy atractivo y motivador, ya que tienen que superar una serie de fases para llegar a la gran final nacional”, apostilla Pascual.
En Formación Profesional
La Fundación ASTI cuenta con FP Steam, un programa pionero desarrollado de la mano de Caixabank Dualiza y la Fundación Empresa Familiar de Castilla y León. FP Steam tiene como objetivo “fomentar los ciclos Steam e industriales de formación profesional e incrementar el número de mujeres matriculadas”.
En FP, las mujeres representan un 16,3 por ciento de las titulaciones STEM, un 16 por ciento de las TIC y un 17,4 por ciento en las familias industriales.
Pascual incide en que las empresas cada vez buscan más este tipo de perfiles, además en los últimos años demandan perfiles que conozcan y sepan utilizar la Inteligencia Artificial y las aplicaciones analíticas de datos. Por otro lado, también buscan “todo lo que tiene que ver con las competencias ciber físicas y los bots digitales. Por ello, desde la Fundación ASTI tratan de inculcar a los más jóvenes su pasión por este tipo de áreas y herramientas que pueden llegar a hacerles más competitivos en el mundo laboral al que entran.