María Fernanda D’Ocon iba para cantante de ópera, estudiando canto en el Conservatorio. Para completar su formación se matriculó también en declamación, y acabó siento simplemente actriz.
A principio de 1953 el teatro universitario estrenó en el María Guerrero Música en la noche, de J.B. Priestley. Miguel Narros era el codirector del montaje en el que participaron algunos futuros grandes actores: José María Prada, Laly Soldevila, Margarita Lozano y María Fernanda Conejos. En diciembre de ese mismo año la última actriz ya había cambiado su nombre real por el que la haría famosa: María Fernanda D’Ocon. Así se anunció cuando interpretó El caso de la mujer asesinadita en un festival de la Escuela de Ingenieros. Siguió en la escena con el teatro de ensayo de Periodismo, con el que estrenó en 1955 la obra Cita. En el montaje estaba Mario Antolín Paz, que se convertiría en su marido y con el que trabajaría varias veces en el teatro de cámara. Mario había comenzado como actor (era hijo del actor Mario Albar) pero enseguida se pasó a la dirección y a la producción. Ocupó también cargos de responsabilidad teatral en el Ministerio de Información y Turismo. Falleció en 2003.

Conrado Blanco, empresario del Lara en 1956, organizó el Teatro de Ensayo Lara que comenzó las representaciones en enero de ese año. Antolín era el director y María Fernanda la primera actriz. Esas representaciones dominicales del Lara llamaron la atención del veterano actor Rafael Rivelles, quien le propuso debutar profesionalmente junto a él en Lecciones de amor, estrenada el mismo año 1956. A partir de ese momento el teatro y la televisión -el cine en menor medida- fueron sus vehículos de éxito. Montaron su propia compañía con la que hicieron el gran repertorio de comedia de los años sesenta: Maribel y la extraña familia, 1962; Las entretenidas, 1963; La sirena varada, 1965…
José Luis Alonso la llevó al Teatro Nacional María Guerrero, donde protagonizó recordados montajes, como el de Misericordia, la monumental obra de Pérez Galdós estrenada el año 1972 junto al inolvidable José Bódalo. Su creación de ‘Benina’ fue de las inolvidables. Cayetano Luca de Tena y González Vergel la tuvieron también en varios montajes de Español, entre ellos La muerte de Danton (1972) y Marta la piadosa (1973). En 1986 obtuvo otro sonoro triunfo personal con la versión teatral de La hoja roja, la novela de Delibes. Fue cabecera de cartel en los principales teatros comerciales. En 1991 protagonizó junto a Amparo Baró la obra Leticia, en la que las dos actrices interpretaban alternativamente los dos personajes. La última aparición de María Fernanda en el teatro madrileño se produjo el año 2009 con la comedia Mi hijo y yo. Después intentó poner en pie algún proyecto con Fernández Montesinos, sin llegar a materializarlos.
En 1972 fue galardonada con el Premio Nacional de Teatro.
Desde sus primeras apariciones en la pequeña pantalla en el programa Tele-Rodríguez, ya no dejó el medio, sobre todo en la época gloriosa de Estudio1. Singular en este medio fue su participación, entre 1979 y 1981 en el programa La mansión de los Plaff, que la convirtió en un personaje muy conocido para el público juvenil.

En los primeros años de su carrera rodó para la gran pantalla El alcalde de Zalamea (debut, 1954), Sucedió en Sevilla (1955), Historia de un hombre (1961), Canción de juventud (1962), Las cuatro bodas de Marisol (1967), El otro árbol de Guernica (1969), Caminos de tiza (1988) y Mala yerba (1991).
Lo primero que llamaba la atención cuando conocías a María Fernanda era su risa. Fue una mujer extraordinariamente alegre que también era capaz de deshacerse en lágrimas siempre que la escena lo requería. Como casi todas las actrices de su generación podía pasar con igual talento de Arniches (La chica del gato, 1963, a Anouilh (Antígona, 1956) o a Lope de Vega (El arrogante español, 1956).
María Fernanda D’Ocon (María Fernanda Conejos Gómez) nació en Valencia el 2 de noviembre de 1937. Ha muerto el 24 de marzo de 2022 en Gualba (Barcelona) acompañada por sus sobrinos.