El Hospital Universitario 12 de Octubre ha puesto en marcha una iniciativa que ha transformado la forma en la que se ha concebido el cuidado de los recién nacidos prematuros o enfermos en España. El modelo, que hasta ahora no se había implantado de forma estructural en ningún centro hospitalario del país, ha permitido que los bebés permanezcan acompañados por sus familias las 24 horas del día desde el momento de su nacimiento. ‘Cero Separación’ ha combinado tecnología avanzada, una reforma arquitectónica, un rediseño de la organización pero sobre todo una filosofía sanitaria que ha situado a las familias como parte esencial del equipo de cuidados.
“Nosotros podemos conocer mucho sobre la patología de ese niño, pero al niño en concreto y cómo se comporta, cómo se despierta, lo que le viene bien o lo que le viene mal, quienes lo saben son los padres porque están aquí todo el día. Es súper importante conocer y recabar información de ellos. Eso te ayuda a establecer un plan de tratamiento y a ellos les ayuda a sentir que forman parte del equipo también”, ha contado Salvador Piris, neonatólogo en el Hospital 12 de Octubre.
"Eso te ayuda a establecer un plan de tratamiento y a ellos les ayuda a sentir que forman parte del equipo también”
El corazón del proyecto ha sido la creación de habitaciones individuales en las que padres, madres y también otros familiares han convivido con el bebé en un entorno hospitalario completamente preparado para la vida diaria de los cuidadores. En estos espacios, también equipados con elementos como incubadoras, respiradores o bombas de nutrición, han instalado una cama para el acompañante, un sillón y una mesa para que los padres del bebé puedan “mudarse durante la estancia hospitalaria”.
Ricardo Agredano y Kendy Bocanegra, padres de Máximo, bebé prematuro, llevan en este hospital público desde octubre. Ambos han relatado que la experiencia ha sido dura pero a la vez instructiva. “Nadie quiere estar en esta unidad porque no es agradable, evidentemente, pero una cosa buena que ha ocurrido es que hemos conocido muchísimo mejor a nuestro bebé”, ha comentado el padre del bebé, que nació pesando 800 gramos.
Antes de poner en marcha este modelo, los padres de los bebés prematuros tenían que ajustarse a horarios de visita más estrictos y permanecer en salas comunes, aceptando que durante una gran parte del día sus hijos estaban en manos de otros. Ahora, han contrastado los padres de Máximo, han podido intervenir y participar en cada paso porque “los médicos nunca hacen nada a nuestro bebé sin explicarnos antes lo qué es”.

La madre de Máximo ha insistido en la importancia de la construcción del vínculo pero también en la necesidad de apoyo emocional por parte del personal sanitario del hospital. “Lo que más paz nos ha dado realmente ha sido el personal, porque nos ha ayudado un montón”, ha señalado Bocanegra. Ella misma ha descrito la evolución de su hijo con una mezcla de alivio y asombro.“Ha ido muy bien, ha ganado muchísimo peso. A nivel respiratorio cada vez tiene menos asistencia. Poquito a poquito va avanzando”, ha relatado a Madridiario.
Los médicos y enfermeras del servicio de neonatología han explicado que la implementación de este modelo ha respondido a una evidencia científica. Diversos estudios internacionales han demostrado que el contacto continuo con los padres (método canguro prolongado), tiene efectos neuroprotectores, aporta una mayor estabilidad cardiorrespiratoria y favorece el desarrollo neurológico y cognitivo. El doctor Piris ha señalado que incluso “impacta sobre indicadores de salud tan importantes como la mortalidad”.
El personal también ha destacado otra dimensión del proyecto: el programa de formación 'Cuídame', diseñado para capacitar a las familias en los cuidados básicos y especializados de un bebé prematuro. Una manera de preparar a los cuidadores para el alta hospitalaria y la transición al domicilio. “Al final se convierten realmente, muchos de los que están mucho tiempo en neonatólogos, en médicos y en enfermeras. Se lo saben todo ya, porque al final tienen un conocimiento tremendo de todo, saben todos los controles que les tenemos que hacer”, ha contado la médica neonatóloga Morales.
“Va a favorecer tasas de lactancia más elevadas y, como consecuencia, ingresos menos prolongados”
Patricia Melchor, supervisora de enfermería de la unidad neonatal, ha reforzado la idea de que la presencia familiar continua no ha sido una concesión emocional, sino un criterio médico basado en evidencias sólidas. “Va a favorecer tasas de lactancia más elevadas y, como consecuencia, ingresos menos prolongados”, ha subrayado la especialista en pediatría. Además, la enfermera ha destacado que este modelo experimenta una menor tasa de infecciones.
El hospital ha necesitado habilitar 36 habitaciones familiares, incluidas varias para partos múltiples, lo que ha implicado una reorganización tanto de espacios como de personal. En este contexto, el padre de Máximo ha recordado la importancia de la sanidad pública. “Si no fuera por eso, mi hijo no estaría vivo”, cuenta mientras asegura que el coste aproximado de una noche en la unidad ronda los 800 euros.
La experiencia de los padres de Álex, que lleva ingresada en la unidad de neonatología desde finales de octubre debido a crisis epilépticas, ha demostrado que el acompañamiento continuo no sólo ha beneficiado al bebé, sino también a ellos. Ellos tienen otro hijo y la oportunidad de conciliación que ofrece el hospital del 12 de Octubre es una ventaja para su flexibilidad familiar. “Nosotros tenemos un papel muy importante porque somos los que luego les informamos a los médicos porque como estamos con ella las 24 horas vemos si le pasa algo y entonces somos los que avisamos al personal sanitario”, ha contado la madre del bebé.
Además, los padres de Álex han destacado la relevancia de los talleres y la formación impartida en la unidad, especializada en atención a recién nacidos. “Hacen talleres familiares dos días en semana, los lunes y jueves”, ha relatado Sara. Los familiares también han agradecido las pautas y normas que les ofrece el personal sanitario.