Hace un par de semanas, Juan García Vicente, miembro de Ecologistas en Acción y Carabanchel Historia y Patrimonio, fue a regar y cuidar los árboles que varios vecinos plantaron en la llamada ‘Vereda de Aluche’ hace unos siete años cuando se encontró que varios ejemplares habían desaparecido. “Han venido con serrucho y han talado una veintena de árboles y arbustos de diferente porte. Han ido a hacer daño”, confiesa García Vicente.
La ‘Vereda de Aluche es una vía pecuaria de 21 metros que une los barrios de Aluche y Carabanchel, esta cañada discurre en paralelo a los terrenos de la Ermita mudéjar Santa María la Antigua y del cementerio anexo, y por otro, a los terrenos donde estuvo la cárcel de Carabanchel, demolida en 2008.
Las vías pecuarias son caminos de trashumancia, donde el ganado caprino, ovino y bovino transitaba hacia otros lugares de pastoreo. Estos caminos ganaderos se han ido perdiendo con el paso del tiempo, a pesar de ser terrenos de dominio público, donde no se pueden hacer ninguna operación financiera ni urbanística, tal y como recuerda García Vicente. Por ello, ecologistas y vecinos de la zona decidieron poner en valor - hace unos siete años - este camino con la plantación de unos 300 árboles, entre los que destacaban encinas, almendros y olmos.
Pero… ¿De dónde viene este acto vandálico contra el medio ambiente? Pues aunque no tienen testigos, Ecologistas en Acción lo tiene claro. Estas acciones serían la consecuencia de un proceso de Diligencias Previas en el Juzgado nº 6 de Plaza de Castilla por el que tres vecinos - entre ellos García Vicente - están denunciados por el párroco de la ermita de Santa María la Antigua, Alberto de Jerónimo, por “ensuciar” y “verter escombros” cerca del templo durante los últimos cinco años. “Es un tema que no debería de haber llegado a comisaria. Es una chorrada. Nosotros no tenemos ningún afán de molestar a nadie, sino de limpiar aquello”, asegura García Vicente.
Parece insólito y contraproducente que una asociación ecologista trate de ensuciar el entorno, pero la verdad - según ha explicado a este periódico digital García Vicente - esta asociación se dedica a trasladar “los escombros que encuentran a lo largo de la vía pecuaria” al punto de recogida más cercano, que se encuentra en la entrada de la ermita.
“Siempre que hemos pedido que recojan los escombros, el equipo de limpieza se ha negado”, señalan. Por esta razón, los miembros de la asociación ecologista trata de luchar contra la “falta de atención” por parte de las administraciones de esta vía pecuaria con el “traslado de escombros” hasta el límite perimetral de recogida de los servicios de limpieza municipales: “Lo ponemos al alcance de los servicios de limpieza”.

Muebles antiguos, escombros, neumáticos, material de construcción e incluso botellas de vidrio, son algunos de los elementos que los ecologistas encuentran a lo largo de la vía pecuaria. El abandono del entorno y aislamiento de la ermita de Santa María la Antigua hace que - a pesar de ser el templo mudéjar más antiguo de la Comunidad de Madrid y la única ermita de este estilo que se conserva al completo - hace que sea el lugar “ideal” para que los jóvenes acudan a hacer botellones o actos vandálicos como grafitis en las paredes del cementerio o que algunos decidan trasladarse hasta este lugar para dejar sus desperdicios. “Es un sitio bastante deplorable y sin vigilancia”, denuncia.
Con la acción de trasladar la basura hasta el límite perimetral de la recogida de los servicios de limpieza municipal, los ecologistas buscan potenciar el entorno:“Siempre decimos que hay una coalición de creyentes, ateos y agnósticos que lo que queremos es la puesta en valor de este lugar”. Sin embargo, el párroco del templo ve estas acciones como actos contra la iglesia.
Además, García Vicente también denuncia que el párroco ha colgado un cartel a la puerta de la ermita para “impedir” el paso a los ecologistas, un hecho, que es “ilegal” al tratarse de un Bien de Interés Cultural. “Ha puesto un cartel para reservar el derecho de admisión y nos tachan de alcohólicos, guarros y delincuentes”, afirma.
Plan urbanístico: otro ‘enemigo’
El plan urbanístico proyectado en la zona es una “amenaza” para la vía pecuaria y también para el entorno de la ermita de Santa María la Antigua. Por lo que los ecologistas defienden que el proyecto adquiera algunas modificaciones para conservar la cañada y para “No poner un bloque de viviendas a escasos metros de la iglesia, ya que la ermita merece atención”, manifestaba García Vicente días antes de las últimas modificaciones del plan de urbanismo.

Siepse (Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios) y el Ayuntamiento de Madrid firmaron un primer plan urbanístico en 2009, tras la demolición de la antigua cárcel de Carabanchel. No obstante, este boceto se ha ido modificando con el paso del tiempo sin llegar a convencer de todo a vecinos y ecologistas.
La semana pasada - de nuevo- se realizaron algunas adaptaciones para tratar de cumplir con algunas demandas vecinales y poner en valor estos solares, cerca de la ermita. De tal manera que Siepse cederá una parcela al Consistorio para la construcción de un hospital, otra para un equipamiento básico de bienestar social, varias zonas verdes y la red viaria, mientras que venderán otras tres parcelas en subasta para edificar viviendas. Se calcula que tardarán unos seis meses en licitar el proyecto, que cuenta con unas tres fases.
Además de los espacios ajardinados, el nuevo proyecto contempla la creación de un museo sobre la historia de la cárcel de Carabanchel en el que esperan que participen vecinos y otros ciudadanos. Y se realizarán intervenciones para proteger los restos del acueducto romano que se encuentra en la zona y los alrededores de la propia ermita.