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'YO INVESTIGO. YO SOY CSIC'

Captura de pantalla del vídeo de Ignacio Mena
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Captura de pantalla del vídeo de Ignacio Mena (Foto: Ignacio Mena)

Divulgar ciencia tiene premio: un concurso de vídeos financia el trabajo de investigadores

IV Concurso ‘Yo investigo. Yo soy CSIC’

Por Ángela Beato
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abeatocmadridiarioes/7/7/19
domingo 02 de abril de 2023, 08:54h
Actualizado: 05/04/2023 07:55h

Jóvenes investigadores que realizan sus doctorados en institutos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de todo el país pelean estos días por conseguir la atención de los usuarios de internet. Son los participantes del IV Concurso de vídeos de divulgación científica ‘Yo investigo. Yo soy CSIC’, organizado por el Departamento de Posgrado Especializado de esta agencia estatal.

Entre los propósitos del certamen está acercar la ciencia a la sociedad de forma sencilla, fomentar la divulgación científica y difundir la labor de investigación que se realiza en los 124 centros de este organismo.

Un total de 79 jóvenes doctorandos participan en la edición de este año con la esperanza de conseguir uno de los diez premios de 3.000 euros de ayuda a la investigación con los que está dotada la convocatoria.

Uno de esos participantes es Ignacio Mena, de Miraflores de la Sierra. Su vídeo, ‘Desarrollo de materiales poliméricos compostables para envasado activo de alimentos’, ha superado las 6.000 visualizaciones y recibido más de 2.000 likes. Desde el 8 de marzo en que se abrió el plazo para votar por el vídeo favorito, ha hecho todo lo que se le ha ocurrido para darle difusión, incluido contactar con medios de comunicación como Madridiario. Y así seguirá hasta el 8 de abril, fecha en que concluye este periodo de exposición pública. Si consigue una de esas becas, el esfuerzo habrá valido la pena. La ayuda económica le servirá para costear una estancia de tres meses en Milán, donde podrá avanzar en el proyecto de investigación europeo en el que anda inmerso.

Mena tiene 26 años, ha estudiado Ingeniería de Materiales en la Universidad Politécnica de Madrid y completado su formación con un Máster de alta especialización en Plásticos y Cauchos en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en asociación con el CSIC. En noviembre comenzó su segundo año de doctorado en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros, en la calle Juan de la Cierva de Madrid.

Un proyecto con beneficios medioambientales

“Mi proyecto se basa en desarrollar materiales poliméricos compostables para envasado activo de alimentos, es decir, crear envases de plásticos que presentan mayor facilidad para ser degradados bajo unas condiciones de compostaje, no como los plásticos que se utilizan hoy en día”, explica Ignacio sobre su investigación que se adentra en un campo de especial interés en este momento.

“Se está trabajando ahora en ello por todas las normativas nuevas que hay sobre el plástico, porque se están limitando los plásticos de un solo uso y se están buscando alternativas con otros materiales más sostenibles por todos los problemas de microplásticos”, comenta este investigador. Se refiere a esas diminutas partículas en que se convierte buena parte del plástico que acaba en los océanos, degradado por el agua, el viento, el sol o los microorganismos, y que amenazan el ecosistema marino y, por extensión, también ponen en riesgo a los seres humanos.

"Esta es una forma de que nuestro trabajo llegue fácil a la gente"

Para entender más gráficamente lo que se trae entre manos Ignacio Mena, se podría decir que es el encargado de desarrollar, a partir de unas partículas, el envasado alimentario de productos cárnicos, como la panceta, que la mantendrían a salvo de los microorganismos que la alteran y hacen que se pudra, retrasando ese proceso y haciendo que dure fresco más para que dé tiempo a que se consuma. Gracias a este envase, las distribuidoras cárnicas podrían exportar a mayores distancias e incluso alargar la posible ingesta más allá de la habitual fecha de caducidad.

“Me he dado cuenta que voy al carnicero del barrio, se lo explico y lo entiende muy bien. Ve el vídeo y dice ah, pues me parece muy interesante”, comenta el investigador quien admite que “esta ciencia que hacemos normalmente en los laboratorios no llega a la gente porque solamente publicamos en 'papers', en revistas, cosas de seis o siete páginas, pero esto es una forma de buscar que nuestro trabajo llegue fácil a la gente”.

Todo su proyecto lo explica en los tres minutos que dura el vídeo que ha presentado al concurso y que le costó hacer. "Primero, por la vergüenza que se pasa, que a eso no estamos acostumbrados, tampoco somos actores ni nada. Pero después de eso, la verdad es que tuve la suerte de contar con un compañero del Instituto, que es el que lleva la parte audiovisual y que me ayudó un montón, tenía cámaras y micrófonos buenos, la verdad es que tuve muchas facilidades porque obviamente en el vídeo, aparte de que se vea bien, es importante que se te escuche bien, porque estás hablando de tu trabajo”.

Dos de las diez becas de la convocatoria recaerán en los vídeos que más han gustado. “No sé cómo lo calcularán, hacen un porcentaje de likes, visualizaciones y difusión en algún medio, eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, porque terminas en un concurso de popularidad”, apunta Ignacio. “Se puede hacer trampa, pero eso depende del honor de cada persona y también habla de tu rigor como científico, si haces trampa en esto a ver quién se cree tu trabajo”, desliza. Según confiesa. a lo más que ha llegado él es a escribir “a un montón de periódicos y de revistas para ver si lo podía difundir un poco”.

Mena ha visto el trabajo de sus competidores en el canal de Youtube del Departamento de Posgrado y Especialización del CSIC y admite que hay “vídeos que están súper currados” y que no han tenido tanta difusión. “Como también depende de la gente que conozcas, es un poco injusto”. Por eso agradece que los otros ocho premios los elija un jurado.

Tres meses en Milán

Los planes de este investigador pasan por viajar en otoño a Milán para avanzar en su proyecto y, ya de paso, obtener la mención especial de doctor internacional. “Durante el doctorado, que suele ser de tres o cuatro años, tú tienes la opción de ir a estudiar fuera para sacarte el doctorado internacional y para conocer otros grupos y poder desarrollar tu proyecto dentro de otras instituciones que tengan medios, aparatos, maquinaria o conocimientos que aquí no tenemos”, aclara Ignacio. Su proyecto es europeo y ya colabora a distancia con un grupo de investigadores en la ciudad italiana. "Podría enviarles los materiales con los que estoy trabajando, pero en caso de ganar, tendría la oportunidad de ir y hacerlo yo mismo en vivo con ellos”.

Ignacio MenaLos 3.000 euros de premio son para financiar estancias de investigación en grupos internacionales, “no puedo gastarlos otra cosa, como mucho podría ir a congresos o a otro sitio a explicar mi trabajo, pero en mi caso lo quiero utilizar para poder costear mi estancia en Milán, alquilar la casa, poder vivir, estar el tiempo que pueda estar e incuso comprarme un aparato que me ayudase a seguir avanzando más rápido”.

Viajará a Milán pase lo que pase. “La idea sería ir a partir del 5 de septiembre y hasta el 4 de diciembre, en esos tres meses intentaría desarrollar todo el trabajo que se pueda”. Más a largo plazo, solo tiene claro que quiere seguir investigando. “A día de hoy aún tengo un poco de dudas, porque los 'postdoc' están muy bien, pero también la ciencia en España hay veces que termina siendo dura, a no ser que vayas a una empresa privada”, reflexiona.

"La ciencia en España a veces termina siendo dura"

Juega con la baza de que “en el sector envasado, en España tenemos un mercado bastante potente, bastante grande y emergente”. Por eso le gustaría quedarse en aquí, “pero nunca he tenido ningún problema en irme al extranjero si tengo la oportunidad, vivir experiencias nuevas, la verdad es que estaría encantado de cualquier cosa”.

Y por supuesto, siempre en este campo. "La verdad es que los polímeros es algo que me gusta, el envasado me llamó la atención y creo que tiene mucho futuro”. Más en un momento en que la conciencia medioambiental empieza a imponerse. “Ya hemos causado problemas de microplásticos en el mar con todos los plásticos que provienen del petróleo, ahora vamos a intentar solucionarlos de alguna forma, aunque sea poco a poco, no podemos obviarlo y dejarlo pasar", reflexiona. Un primer paso en esa dirección es fabricar esos nuevos envases biodegradables en los que trabaja, pero “a la vez tenemos que concienciar a la gente, hay que recalcarlo, no podemos siempre estar solucionando los problemas de la sociedad, también nosotros tenemos que reeducarnos”.

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