El teatro Pavón permanece abierto por vacaciones y ha estrenado la comedia El dios de la juventud, escrita y dirigida por Alma Vidal. En ella dos personajes, chico y chica, están escribiendo sendas obras, pero ambas tituladas de igual manera. A través de sus relatos, los protagonistas se enfrentan a la madurez, a una crisis que parece no abandonarlos nunca, a la creencia de que la juventud es el mejor estado. La autora se plantea la angustia de ese futuro incierto con bastantes dosis de humor. Cree, paradójicamente, que cuanto más sufre un personaje, más humorístico parece.
En el siglo XX, en el año 1926, Ferdinand Bruckner estrenó su obra El mal de la juventud (Krankheit der Jugend) preocupado por el futuro de los jóvenes universitarios en la Viena de entreguerras, que podrían ver arruinadas sus esperanzas y su futuro. A lo largo de ese siglo han sido numerosos los textos que se han acercado a la materialización, o frustración, de los sueños de las generaciones jóvenes. En el año 1960, José Luis Alonso Mañes tradujo y dirigió, en el teatro Lara, una obra del francés José-André Lacour estrenada en 1958: Los años del bachillerato (L'Année du bac) que también se adentraba en el futuro de unos estudiantes a los que empezaban a fallarles referentes morales y sociales. En ella, por cierto, debutaron actrices como Tina Sainz o Ana María Vidal.
Avanzando el siglo pasado nos encontramos con una de las comedias más taquilleras de Ana Diosdado: Los ochenta son nuestros (1988). Sus jóvenes protagonistas ya tenían que enfrentarse a las situaciones de una sociedad española que comenzaba a dejar atrás la dictadura. En su primer estreno -Olvida los tambores, 1970)- la Diosdado ya se había adentrado en los problemas de madurez de una generación. Y en 1986 había estrenado con éxito la serie de TVE, Segunda enseñanza.
Alma Vidal, formada en la RESAD madrileña, comenzó a estrenar sus textos en las salas alternativas de la Capital desde los dieciocho años. En 2023 presentó en el teatro Quique San Francisco (el Galileo de toda la vida) La casa, intrahistoria de una mudanza, que había montado previamente en la escuela de arte dramático.
Para esta nueva producción se ha rodeado de un equipo cómplice, tanto en el escenario como fuera de él. Al frente del reparto se encuentra Marta Poveda, que en la presente temporada ha estrenado Orestiada, Historia de una escalera y La aventura de la palabra. Su ‘rival’ en la escritura de la ficción es el actor y poeta Antonio Hernández Fimia, que ha pertenecido a la sexta promoción de la joven compañía del Clásico, con la que ha interpretado Don Gil de las calzas verdes y El monstruo de los jardines. Se ha formado igualmente en la RESAD, como Iván López-Ortega, actor y excelente músico que en esta producción se ha encargado de la escenografía y la iluminación. El cuarteto protagonista lo completa Natalia Llorente, periodista, actriz y música, que ya en 2016 fundó junto a otras compañeras Los Martes No. Con esta compañía produjo La Margarita del Tajo que dio nombre a Santarén, montaje que ganó el Off del Festival de Almagro.
Este proyecto parece evidenciar que los jóvenes profesionales de la escena madrileña no esperan la llamada providencial de un productor, sino que trabajan para materializar ellos mismos sus propuestas.
El dios de la juventud se representa en el teatro Pavón hasta el 10 de agosto.