No, no es el conocido político en quien ustedes estén pensando hoy. Si se tuviera que detener a todos los que cometemos grandes estupideces, todos conoceríamos bien las cárceles, no sólo los que las hacen muy graves y encima con peligro para los demás.
Este es el caso del individuo que acaba de ser detenido por circular a 113 kilómetros por hora por la avenida de la Castellana de Madrid; quien, encima, ciego de su “proeza”, lo publicó en las redes sociales. Sin duda no es el primero en cometer ambas barbaridades, pero es de esperar que la pena que reciba sea proporcional a los hechos y también difundida, para evitar en lo posible que otros descerebrados sigan su dañino “ejemplo”.
Paula Rosales