www.madridiario.es
Sandra Casado y Pablo
Ampliar
Sandra Casado y Pablo (Foto: Sandra Casado y Pablo)

Mochilas llenas de vida: viajes de nómadas modernos

Nómadas modernos

Por Adriana García Méndez
sábado 24 de mayo de 2025, 08:00h
Actualizado: 02/06/2025 11:50h

En un mundo donde los estilos de vida se diversifican, no todos eligen el camino tradicional de un empleo fijo, una hipoteca a 30 años o un alquiler estable. Cada vez más personas apuestan por formas de vivir más flexibles: cambiar de trabajo con frecuencia, mudarse según las oportunidades… o incluso llevar la casa a cuestas.

Es el caso del estilo de vida nómada, una opción que algunos adoptan durante un tiempo y otros convierten en un modo de vida permanente. Mochila al hombro, renuncian a lo establecido para recorrer el mundo, con lo imprescindible como único equipaje.

Isabel Vázquez, Santiago Sánchez Cogedor y Sandra Casado son tres ejemplos de esta elección vital. Sus historias, aunque distintas, comparten un mismo impulso: vivir de otra manera.

Isabel y su bicicleta por América Latina

La madrileña higienista dental y diseñadora web Isabel Vázquez Evuy recorrió junto a Pablo García 15.000 kilómetros en bicicleta desde México hasta Ushuaia, en una travesía de dos años marcada por la naturaleza, la aventura y la conciencia medioambiental.

Vázquez tenía una vida convencional. Un trabajo estable, una rutina cómoda, amigos y fines de semana tranquilos. Pero algo no encajaba del todo: “Había algo que por lo que fuera no me dejaba ser feliz del todo”. Desde siempre había soñado con viajar, vivir en otro país, lanzarse a una experiencia fuera de lo habitual. Hasta que un día se hizo una pregunta que lo cambió todo: “Si muero mañana, ¿voy a estar feliz con lo que he hecho hasta hoy?”. Su respuesta fue un rotundo no: “He estudiado y trabajado, y los fines de semana con mis amigos, nada interesante”.

Así fue como decidió dejarlo todo, cogió una mochila y se lanzó a la aventura. En ese tiempo previo antes de partir y cuando tenía todo preparado, conoció a Pablo García, un fotógrafo con espíritu nómada que ya había recorrido parte de América. Él puso una condición para acompañarla, que el viaje fuera en bicicleta. Y así comenzó Bici Salvaje, una travesía de dos años y más de 15.000 kilómetros que los llevó desde la selva Maya hasta la Tierra del Fuego.

Durante el recorrido documentaron problemas medioambientales y conocieron realidades que rara vez aparecen en las guías de viaje, los monocultivos que arrasan la biodiversidad en Costa Rica, el tráfico ilegal de animales en la Amazonia peruana o los barcos petroleros que penetran el corazón del Parque Nacional Yasuní en Ecuador. “No quisimos que fuera un viaje solo por viajar, sino que hicimos que tuviera un propósito. Pensamos en la naturaleza como si fuera algo externo a nosotros, cuando en realidad es algo de lo que formamos parte", ha afirmado Isabel.

Isabel se enfrentó a muchos desafíos. Una caída grave en Guatemala la obligó a quedarse un tiempo en la Isla de Flores, donde intercambiaban fotos y vídeos en sus blogs por alojamiento. También vivieron momentos mágicos, como presenciar el nacimiento de tortugas en El Salvador, pedalear junto a otros cicloviajeros por los páramos colombianos o recibir las llaves de una casa en Bariloche por parte de un desconocido en Navidad.

El viaje no siempre fue amable, fiebre tifoidea en Perú, viento extremo en la Patagonia chilena o el cansancio físico del cambio al bikepacking en los Andes. Pero cada etapa reafirmó su decisión de haberse ido. “Esa pregunta que me hice al principio se volvió en mi contra, porque acabó convirtiéndose en un miedo, no quería morirme siendo una de esas personas que vive con un montón de excusas y pensando en lo que pudo haber hecho y no hizo”, ha confesado Vázquez.

Al llegar a Ushuaia, el punto más austral del continente, Isabel no solo había cruzado América, también había cruzado una línea interior. “Todo lo que habían sido excusas, lo volví razones”, ha confirmado. Hoy, con la mirada puesta en nuevas rutas y proyectos, sigue recordando que todo comenzó con una pregunta. Y con la decisión de no seguir esperando.

Desde España a Irán a pie

Santiago Sánchez Cogedor es mucho más que un aventurero. Deportista, soñador y defensor de los derechos humanos, este alcalaíno ha dedicado su vida a recorrer el mundo llevando un mensaje de solidaridad, conciencia medioambiental y empatía allá donde va: “Las cosas más sencillas son las que más llenan el ser humano”.

En 2019 dejó su trabajo para embarcarse en un viaje en bicicleta desde Madrid hasta Arabia Saudí, donde quería ver jugar al Real Madrid. Cruzó 25 países y más de 15.000 kilómetros. Durante el regreso, el cierre de fronteras por la pandemia le retuvo cinco meses en Grecia, donde trabajó en campos de refugiados enseñando boxeo y fútbol a los niños. Fue una experiencia que le transformó a nivel profundo. “La felicidad no es tener y acumular cosas materiales, sino que la felicidad son momentos y experiencias y, si son buenos, valen doble”, ha recordado.

Impulsado por esa vivencia, en enero de 2022 decidió llegar a pie al Mundial de Fútbol en Qatar. Recorrió más de 6.500 kilómetros empujando un carrito con sus pertenencias, realizando campañas de sensibilización y recogida de basura durante el trayecto. “Qatar fue la excusa. El Mundial era la excusa para todo el largo viaje y el bonito camino. Simbolizó mucha lucha, esfuerzo físico, mental, noches en soledad, muchos kilómetros”.

Pero su recorrido dio un giro dramático al cruzar la frontera con Irán. El 2 de octubre de 2022, Santiago Sánchez fue detenido en las proximidades de la tumba de Mahsa Amini, la joven cuya muerte bajo custodia de la Policía de la Moral, tras ser arrestada por no llevar de manera correcta el velo islámico, desató una ola de protestas sin precedentes en el país, a pesar de la dura represión. Acusado de espionaje y terrorismo, Sánchez fue condenado a muerte y recluido en una de las prisiones más temidas de Teherán.

Santiago pasó 15 meses en prisión, hasta su liberación el 31 de diciembre de 2023, gracias a la mediación del embajador español en Irán, Ángel Losada. “Ni lo recuerdo bien, fue un abrir y cerrar de ojos”, ha recordado sobre el momento de su detención. A pesar de la dureza del encierro, destaca la humanidad de sus compañeros de celda. “Me han cuidado de una forma brutal. Me trataban como uno más y me intentaban ayudar en cualquier cosa, eso es algo inolvidable”.

Su experiencia quedó plasmada en el libro Cómo sobreviví 15 meses entre rejas, donde relata su transformación personal durante el cautiverio. “Ya no soy la misma persona. Cualquier persona que sale de viaje, la vuelta ya eres otra persona. Imagínate esos 15 meses en prisión… vuelves siendo otra persona”.

Santiago insiste en que su fortaleza mental fue clave para resistir. “El viaje me había dado mucha paz mental. Esos momentos en soledad, el haberme llenado interiormente, eso me sostuvo”.

A quienes sueñan con cambiar de vida, pero no se atreven, les lanza un mensaje claro: “Todo viaje comienza con un primer paso. No puedes preparar un viaje mirando el final. Hay que mirar el día a día, pensar que es un día más y, poco a poco, se va abriendo el camino”.

Hoy, con nuevas ideas en mente, continúa soñando en movimiento: “Acabo de regresar de Senegal y tengo proyectos, quizás aquí en mi país o fuera”.

Un bebé en medio de su aventura

Lo que comenzó como una escapada de tres meses a Malasia terminó por convertirse en una travesía de tres años por el Sudeste Asiático y Oceanía. En esta aventura, Sandra Casado y su pareja, Pablo Pazos, recorrieron países como Filipinas, China, Myanmar, Camboya o Vietnam, viviendo con lo justo y dejando que el camino los guiara. “Nos gustaba mucho esta forma de viajar y de vivir viajando”, ha recordado Sandra. “Al final, lo feliz que estábamos allí fue lo que nos empujó a seguir”.

En medio de este viaje, llegó Lucas, su hijo, y la logística cambió, pero no sus ganas de seguir explorando. “Al principio llevábamos hasta la cuna de viaje”, cuenta entre risas. “Pero poco a poco te vas conociendo con tu bebé, te vas adaptando, y no es tan difícil”.

El blog Desenfocando el Camino, que nació a los pocos meses de iniciar su primer viaje largo, fue el punto de partida para reflexionar y compartir su forma de viajar fuera de lo convencional. Lo que antes era una ruta improvisada en autostop por pueblos olvidados de Myanmar o entrenamientos de kung fu en las montañas de Wudang (China), hoy se transforma en una aventura familiar por Europa, con casas compartidas, animales a su cargo y un ritmo más pausado.

No es cierto eso de que cuando seas madre se acabaron los viajes”, han afirmado. Su proyecto actual, Corriente a Favor, nace para romper con esa idea y ayudar a otras familias a atreverse: “Queremos ser como esas ballenas que fertilizan los océanos al migrar: una corriente que impulsa y deja huella positiva”.

Para Sandra, el viaje sigue siendo su lugar en el mundo. Ahora, con Lucas a su lado, simplemente ha aprendido a caminar a otro ritmo.

Tres viajeros, un punto en común

Estas tres historias tienen algo en común, aparte de dedicar su vida a viajar. Los tres están nominados a las Jornadas IATI de los grandes viajes.

Estas jornadas son un evento inspirador que reúne a apasionados de los viajes con trotamundos que han realizado aventuras extraordinarias, como dar la vuelta al mundo o recorrer la Ruta de la Seda. A través de sus charlas, estos viajeros comparten sus experiencias, anécdotas y consejos, mostrando que existen mil formas de explorar el mundo, en bicicleta, a pie, en familia o en solitario.

El objetivo es motivar a los asistentes a perseguir sus propios sueños viajeros. Tras el éxito de ediciones anteriores, el evento vuelve a celebrarse en Madrid y Barcelona. Las Jornadas de este año serán a finales de mayo, los días 20, 24 y 25 de mayo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios