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Casi un año sin Santiago, el madrileño preso en Irán: 'Me voy a dar cabezazos contra el muro de la celda'
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(Foto: Instagram: @santiago_sanchez_cogedor)

Casi un año sin Santiago, el madrileño preso en Irán: "Me voy a dar cabezazos contra el muro de la celda"

Por Beatriz Roda Castellanos
jueves 21 de septiembre de 2023, 07:51h
Actualizado: 02/10/2023 10:57h

Continúa el calvario del madrileño Santiago Sánchez Cogedor, de 41 años, que permanece encerrado en una prisión de Irán desde que, en octubre de 2022 fue acusado de espionaje. Santi, para los amigos, tomó la decisión de viajar de Madrid a Qatar con la intención de ver en primera persona los partidos de la selección española en el Mundial de fútbol. Una aventura que optó por realizar andando y que no llegó a completar tras su detención, junto a su intérprete, cuando visitaba la tumba de Mahsa Amini, la joven kurda muerta bajo custodia a finales de septiembre tras haber sido detenida por presuntamente llevar mal el velo.

“Me voy a empezar a dar cabezazos contra el muro de la celda por los dolores insoportables en la boca. No me facilitan un dentista", así se siente el madrileño tras pasar casi un año en la cárcel soportando unas duras condiciones y esperando a que las gestiones del Ministerio de Exteriores para su liberación comiencen a ser efectivas.

Exmilitar de profesión, deportista y aventurero nato, este madrileño natural de Alcalá de Henares recorre el mundo ayudando a la gente. 'Recogiendo residuos. Plantando árboles por un mundo mejor. Ayúdame a ayudar', es el lema que aparece en la descripción de su perfil en la red social de Instagram. Su amigo José Félix lo describe como “un corazón, una casa de grande”, que a lo largo de su vida ha acogido a personas sin recursos en su hogar para darles cobijo.

La decisión de atravesar Irán para llegar a Qatar la tomó motivado por la acción humanitaria que desarrolló en Polonia. Santiago retrasó su viaje por Irán para ayudar durante un mes entero en Ucrania sacando a las víctimas de la guerra. “Se encontró con la guerra de Ucrania y en vez de continuar el camino, decidió subir a Polonia y ayudar a la gente. Eso fue lo que retrasó su llegada a Irán”, comenta José Félix a Madridiario.

Tras este 'parón solidario' emprendió el camino hacia Irán, país que ya había visitado en 2019 cuando iba de viaje a Arabia Saudí. Allí se disputaba la Supercopa de Fútbol de España y no quería perderse la cita deportiva porque jugaba el Real Madrid.

En esta ocasión, para su largo viaje a Qatar, Santiago salió el 8 de enero de 2022 de Alcalá de Henares. Tras su alto en el camino en Polonia, el 2 de octubre entraba en Irán. Ese mismo día anunció a sus amigos y familiares que se sumergía en el país persa a pesar de que a la situación “estaba caliente”. Desde esa fecha, ya no hubo rastro de Santiago.

"Decir y contar la verdad me perjudica"

Sus últimos movimientos en redes sociales se dejan ver el día anterior a su desaparición. “Último pueblo en el norte de Irak. Me separa una montaña para llegar a Irán, el siguiente país antes de llegar a Qatar”, publicó Sánchez Cogedor junto a una foto en su perfil de Instagram. En su entrada a Irán por la zona kurda se dio de frente con las revueltas sociales ocasionadas por la muerte de Mahsa Amini en manos de la policía del país.

En ese trascurso de días, Santiago fue detenido y acusado de “espionaje” por la imagen de un muro en su móvil. El español lleva ya 11 meses preso en la cárcel de Evin, en Teherán. A lo largo de estos meses, familiares y amigos se han ido reuniendo y convocando manifestaciones silenciosas pidiendo su libertad y una mayor implicación por parte del Gobierno español. “El embajador español hizo un gran esfuerzo cuando lo visitó en la cárcel”, explica Félix. Luis Felipe Fernández de la Peña, embajador español en Irán, consiguió trasladar a Santiago de “una cárcel del Norte de Irán, una de las más duras y donde se sufren más vejaciones, maltrato y tortura, a una cárcel de presos políticos en el propio Irán. Es un rehén, un preso político”, añade José Félix.

Santiago en su viaje“Tengo muchos beneficios penitenciarios, no puedo quejarme. Mientras esté aquí no puedo hacer y decir nada porque eso no perjudica. Decir y contar la verdad me perjudica. Santiago, cállate y no hagas nada”, asegura el propio madrileño.

A pesar de haber mejorado sus condiciones, la situación sigue siendo pésima, según cuenta Félix. El propio Santiago apunta que solo consume antibióticos y Nolotil para paliar el dolor de muelas: “Me voy a mi cama, me meto debajo de la manta y me hago bola. Intento dormir apoyado en el lado contrario de donde tengo esa muela. Con el corazón latiendo para recordarme el dolor en cada latido”.

Tanto sus amigos como la familia de Santiago esperan llamar la atención con una manifestación silenciosa a las puertas del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación el próximo domingo 1 de octubre para conseguir que regrese a España y se le deje de dar falsas esperanzas, que están provocando que Sánchez Cogedor termine “perdiendo la esperanza”.

"Me da igual que me quiten los privilegios"

Los días de este madrileño en la cárcel de Evín son cada vez más extremos, según afirma en las conversaciones que mantiene con su familia cada martes. Algunos días despierta a las 02:00 horas “con una crisis de ansiedad”. Y otros, en los que se le permite hablar con su familia, el español saca fuerzas de donde no las tiene para hablar con sus padres y amigos que desde la distancia le mandan todo su cariño.

Tras el anuncio de esta nueva manifestación en octubre a favor de su libertad, Santiago ha recibido varias visitas en las que le aconsejan "volver a un segundo plano", tanto a él como su familia, para no complicar aún más su proceso de liberación, según relata José Félix a Madridiario. Después de una conversación telefónica, el 20 de septiembre vía Skype, el madrileño ha solicitado a su familia que sigan adelante y que continúen contando su historia en los medios de comunicación. "Me da igual que me quiten los privilegios", le ha asegurado Santiago a su amigo durante la llamada. Además como señal de protesta, el español comenzará una huelga de hambre.

"Voy a dejar de comer porque estoy triste. Llevo un año escuchando unas idicaciones que 'todo esta bien, vas a salir pronto, eres inocente'. Cuando pregunto cómo esta mi situación me dicen que este tranquilo que en poco salgo. Hoy me han dicho que de dos meses más, creo que es una broma", asegura Santiago desde Irán.


(Fotos: José Félix Ramajo)

“Sin desayunar, camino por el pasillo, calculando la hora que es en mi país y pensando cuando puedo llamar a mis familiares y amigos como un barco a la deriva. No puedo permitir que mis demonios ganen esta batalla, ni por mí ni por mi gente. Ahora tengo fuerzas. Voy a llamar y voy a decir que estoy bien porque eso es lo que me han dicho y eso es lo que tengo que hacer”, relata Cogedor.

Ante la falta de inactividad por parte del Gobierno, el amigo de Santiago asegura que “el ministro de Exteriores no ha hecho absolutamente nada y el presidente muchísimo menos. A ellos si sale de ahí les da absolutamente igual”.

Las concentraciones pacíficas y silenciosas son la única forma que tienen para seguir denunciando la situación que vive Santiago. En la última que convocaron frente a la Embajada de Irán en España, la madre de Santiago, Celia Cogedor, consiguió hablar con el propio emisario iraní: “El embajador le dijo que pasara a su despacho, que no se preocupara, que sabía que su hijo no era un espía”.

A pesar de su dura situación en Irán, y el dolor que siente tanto físico como psicológico, Santiago intenta sacar el “lado bueno” y asegura que está “intentando utilizar todo este sufrimiento para ayudar a los demás, porque eso es lo que me da fe y esperanza. Poder tender mi mano al que lo necesite. Y a pesar de tener ahora el puño cerrado, espero poder vivir el resto de mis días”.

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