Cerca de una decena de ‘tuk tuk’ esperan a sus clientes en los alrededores del Palacio Real y la Catedral de la Almudena hasta que los agentes de movilidad de Madrid aparecen. Para frenar la proliferación de estos vehículos motorizados, el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha una campaña intensiva de control de las zonas con mayor afluencia de ‘tuk tuk’ en el centro de la ciudad.
Esta iniciativa se desarrollará hasta el 6 de abril, mientras que se elabora una normativa definitiva que elimine el vacío legal mediante el que operan este tipo de vehículos en la ciudad. Esa vigilancia se llevará a cabo en las zonas “más problemáticas de la ciudad”. Es decir, los agentes de movilidad aumentarán su presencia en las calles Vergara y Bailén, así como alrededores; Mercado de San Miguel, Cava de San Miguel y calle Cuchilleros; calle Ruiz de Alarcón con Academia (Iglesia de San Jerónimo y Museo del Prado), así como el entorno del parque del Retiro próximo a la Puerta de Alcalá.
Lugares donde el Ayuntamiento de Madrid ya había implementado una señalización (tanto vertical como horizontal) avisando a los conductores de la prohibición de estacionamiento. Medidas que no han sido suficientes para disuadir a estos vehículos, por lo que ha iniciado esta campaña de concienciación incrementando la presencia de los agentes de movilidad.
Con esta iniciativa, el Consistorio pretende frenar con el estacionamiento irregular de estos vehículos turísticos motorizados u otras infracciones, que han elevado el número de quejas de las asociaciones de vecinos, comerciantes y taxistas, así como de guías turísticos o agentes de la Guardia Civil. “Las calles están plagadas de estos vehículos, están empezando a crear una inseguridad ciudadana. La policía no puede estar a diario detrás de estos conductores”, criticaba Teresa Hernández, miembro de la Asociación Vecinal Opera Austrias.
Más de 900 denuncias por infracciones
Durante 2024, el cuerpo de agentes de movilidad denunció a 901 vehículos de estas características por el cumplimiento de la normativa de tráfico, generalmente por sus paradas y estacionamientos. Según ha detallado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, el objetivo del Ayuntamiento es “perseguir” estas conductas porque “deben cumplir con las normas de circulación”.
Tal y como ha detallado Teresa Encinas, supervisora del cuerpo de agentes de movilidad, los conductores de estos vehículos conocen la normativa porque "obviamente tienen el permiso de conducir" pero alegan que "se limitan a hacer lo que la empresa para la que trabajan les dicen". "Realizan paradas y estacionamientos indebidos por toda la ciudad. Tenemos que hacer denuncias porque no se puede parar o estacionar en cualquier lado", afirma.
Las multas por su incumplimiento pueden oscilar entre los 90 y 200 euros, dependiendo si se trata de una falta grave o muy grave. “Sus paradas, entorpecen la accesibilidad y, por lo tanto, la movilidad de la ciudad. Tienen que estacionar y hacer paradas para la bajada y recogida de viajeros en los lugares permitidos. Tienen un área muy restringida porque en la vía pública existen pocas plazas y todas están reguladas, pueden parar, pero haciendo uso de la tarifa SER y tienen un tiempo limitado de estacionamiento, como todo el mundo”, explicaba el delegado.

Carabante ha expresado que “existe un gris normativo” en relación a la actividad que prestan este tipo de vehículos motorizados y que el Ayuntamiento “estudia” como regularlos. “La normativa, insisto, es un gris porque no se tratan de transporte turistifico, tampoco son VTC y, por lo tanto, estamos trabajando junto a Almudena Maíllo, delegada de Turismo, y también con la Comunidad de Madrid en la idea de ordenar y regular de alguna manera este claroscuro que existe, tanto en la normativa autonómica como municipal”, manifiesta.
La proliferación de estos vehículos en la ciudad ha perjudicado, entre otros, al sector del taxi, que ha denunciado “que los turistas aprovechan estos vehículos para acercarse a los lugares donde están hospedados”. Los vecinos, por su parte, critican las conductas incívicas de estos ‘triciclos’ motorizados como coger un mayor número de personas del que está permitido, un uso excesivo y alto de la megafonía, incumplimiento de la velocidad y su amplio horario: “Desde el mes de diciembre, hemos empezado a ver como también están empezando a operar por la noche”, destacaba Teresa Hernández.
El enfrentamiento entre vecinos y conductores también ha llegado a algunas agresiones, tal y como ha asegurado esta vecina, que se encuentra en un proceso judicial por un encontronazo con los operadores de tuk tuk. También varios comercios y locales del centro han trasladado sus quejas ante la presencia de estos vehículos al frente de sus fachadas.
Una nueva normativa
Por todo ello, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad ha explicado que están inmersos en una “estrategia” que permita “ordenar y calibrar el turismo” y que “evite que se produzcan conflictos” entre vecinos, comerciantes, el sector del taxi o los turistas.
Una estrategia que deberá hacer un “diagnóstico” de la ciudad para conocer si estos ‘tuk tuk’ deben operar en la ciudad, el número de vehículos o en qué condiciones deben hacerlo. “No podemos elaborar esta normativa sin consultar a las asociaciones de comerciantes, hoteleros, vecinos y por su puesto sin la Comunidad de Madrid”, asegura Carabante.

Por su parte, Almudena Maíllo, delegada de Turismo del Ayuntamiento de Madrid, ha apuntado que el “modelo turístico de calidad” con “plena convivencia entre los vecinos y los turistas”. Por lo que es “importante” que este tipo de vehículos “cumplan con las ordenanzas que ya están vigentes”, mientras se tramita una norma para “ordenar y garantizar la calidad de los servicios que se prestan a los turistas” para seguir teniendo “una buena imagen de la ciudad”.
“Nos sentimos perseguidos y parece que estamos haciendo algo malo y no es así. Es una demanda y una necesidad que el turista tiene”, afirmaba Laura, una de las conductoras de tuk tuk en Madrid. Laura también pide una regulación para la actividad que desarrolla para ofrecer a sus clientes “un servicio de calidad”. “No nos gusta trabajar así, no es agradable porque no podemos estacionar en ningún sitio para coger y soltar a los turístas porque no tenemos ningún sitio ubicado”, confiesa.