La campaña de vigilancia intensiva por parte de los agentes de movilidad del Ayuntamiento de Madrid para poner freno a las conductas indebidas de los conductores de tuk tuks se saldó con un total de 156 denuncias, según han trasladado fuentes municipales a este digital, durante el periodo comprendido entre el 31 de marzo y el 6 de abril.
Unos datos que, a priori, podrían hacer pensar que la campaña ha tenido éxito y que las conductas indebidas se han reducido. Nada más lejos de la realidad. Asociaciones vecinales y residentes del centro de Madrid aseguran que la situación apenas ha cambiado: los conductores de tuk tuks continúan estacionando en lugares prohibidos en cuanto desaparece la presencia policial.
“Vuestra campaña para eliminar los tuk tuk en la zona centro no funciona en absoluto”, denunciaban en redes sociales algunos vecinos junto a imágenes y vídeos donde se ven a los vehículos ocupando aceras o pasos de peatones, reforzando así la idea de que el control del Ayuntamiento no ha tenido los efectos duraderos que se esperaba.
De hecho, según la asociación vecinal Ópera Austrias, apenas un día después de que el Ayuntamiento presentara la campaña ante los medios, los tuk tuks ya volvían a aparcar “de cualquier manera” en la calle Vergara, una de las zonas con mayor presencia de estos vehículos. “La medida funciona mientras la policía está presente; en cuanto desaparece, la situación vuelve a ser la misma de siempre”, denuncian desde la asociación.
Y como la calle Vergara, suceden en el resto de las zonas donde estos ‘triciclos’ operan con regularidad en la ciudad de Madrid, como en los aledaños del Mercado de San Miguel. “Se pasan por el arco del triunfo la medida, aquí estacionan subidos a las aceras, en medio de la calle o donde quieran, porque tampoco hay líneas amarillas como en otras calles”, explicaba el portavoz de la asociación vecinal Residentes de la Plaza Mayor de Madrid.
En aquellas zonas donde se han instalado líneas amarillas en la calzada y otras señales que prohíben el estacionamiento, como en los alrededores del Palacio Real, la medida ha sido “más efectiva” y ha conseguido “paliar un poco el problema”. Pero, sin duda, la presencia policial ha sido la clave para reducir el número de infracciones de estos vehículos, aunque no siempre ha sido efectiva.
Denuncian que las multas son pequeñas e insuficientes
Los residentes del centro de Madrid denuncian que las multas por infringir el código de circulación son “ínfimas” y que “les compensa pagarla y seguir” con su actividad. Esto ha provocado que, en muchas ocasiones, ni siquiera la presencia policial disuada a los conductores de estos vehículos de incumplir la normativa.
El importe de las denuncias oscilan entre 90 euros (por falta grave) y 200 (por falta muy grave), además en ambos casos se puede llegar a reducir el 50 por ciento de la sanción. Cifras con las que “les compensa muchísimo” vulnerar los artículos 40, 75 y 76 de Ley de Seguridad Vial, así como el artículo 92 del Reglamento de Circulación.
“Entre las terrazas que ocupan las aceras, los tuk tuks y los guías turísticos con grupos de más de 40 personas... ¿Dónde quedan las aceras para los peatones?”, se preguntan desde la asociación vecinal Residentes de la Plaza Mayor de Madrid.
Una “plaga de cosas” - en palabras de la portavoz Ópera Austrias – que inundan día sí y día también el centro de Madrid: “Son los tuk tuks, los vehículos de dos ruedas, los patinetes que ya han desaparecido. También son las bicicletas... Son una plaga de cosas que hay que seguir controlando porque Madrid es una ciudad amigable donde los turistas pueden disfrutar como disfrutamos los vecinos y no convirtiéndolo en un parque temático”.
Desde el Consistorio existe un compromiso para regular el tránsito de estos vehículos por las calles de Madrid de forma definitiva y en varias ocasiones han trasladado que el control que se ejerce durante estos días va más allá de la campaña intensiva que ha tenido lugar estos días (31 de marzo al 6 de abril). Pero, los vecinos se temen que esta vigilancia sea “cosa de seis días” y que los tuk tuks sigan campando a sus anchas.
“La campaña fue una respuesta a la presión que ha sentido el Ayuntamiento por todo lo que estamos diciendo los vecinos que sufrimos. Basta ya. Llevamos así desde 2018. Es ahora cuando tienen que demostrar que están con los vecinos. Eso se tiene que acabar”, critican.
El problema va más allá de que los vehículos ocupen las aceras convirtiéndolas en zonas intransitables para los peatones. Según la asociación vecinal Ópera Austrias, los conductores han empezado a aparcar en las calles aledañas a las que operan de forma más regular “quitándoles” las zonas de aparcamiento: “Pueden aparcar sin ningún tipo de problema porque son vehículos eléctricos, mientras que los vecinos tenemos que pagan un canon anual para poder aparcar nuestros vehículos, que ahora no podemos porque nos encontramos con que no tenemos espacios”.
Según el Ayuntamiento, actualmente operan unas seis empresas en la ciudad, pero basta con una simple búsqueda en internet para comprobar que esa cifra se queda corta: al menos una decena de compañías (Tuk Tuk Five Madrid, Tuk Madrid, Tu Tuk Tuk Madrid, Madrid Tuk Tours, Tuk tuk Tapas Madrid, Eco Tuk Tuk Madrid, Tuk Tuk Limo Tours Madrid, Tuk Tuk Madrid Tour o Madrid Pour Vous-Tuk Tuk) ofrecen este tipo de vehículos con servicios que van mucho más allá de los paseos turísticos, incluyendo traslados desde hoteles y rutas personalizadas “suplantando la actividad de los taxistas o de los guías” y creando “inseguridad y ruido en las calles”.
Sin duda, la regulación de los tuk tuks en Madrid parece más que necesaria para frenar los efectos de la turisficación que vienen soportando los vecinos, especialmente en zonas céntricas.