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Cómo conseguimos el coche de nuestros sueños
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(Foto: BDI)

Cómo conseguimos el coche de nuestros sueños

jueves 05 de diciembre de 2019, 15:45h

Un buen día, mi coche dijo adiós. La verdad es que mucho había durado.

Vivo con mi familia en un pequeño pueblo de montaña y soy maestra rural en un pueblo cercano, de manera que cada día, desde hace 10 años que nos mudamos, tengo que coger el coche para ir al trabajo, con mis pequeños, que, afortunadamente estudian en el mismo colegio en el que yo trabajo. Quién lo iba a decir, pero acabé solucionando este problema con un concesionario de coches de Madrid, www.idilicar.com concretamente.

Adiós coche viejo

Un mañana de hace un par de meses, mi coche dejó de funcionar. Vino el mecánico del pueblo y me dijo que el arreglo era demasiado caro para lo viejo que era. Hace diez años me lo dio mi padre, pero ya tenía casi otros tantos. Tuve que ir al trabajo con la pequeña furgoneta que tenemos para el pequeño hotel rural que tenemos, del cual se encarga entre semana mi marido y ambos los fines de semana.

Tocaba pues, comprar un nuevo coche, pues la furgoneta nos hacía apaño unos días, pero mi marido la utiliza a diario para los recados del hostal, ya que tenemos un pequeño restaurante en él y tenemos trabajo a diario.

¿Cómo iba yo a mirar un coche nuevo? Mi marido y yo trabajamos toda la semana, y también el fin de semana. Imposible desplazarnos al concesionario más cercano, porque entre ir y volver es más de una hora y nuestro negocio no nos permite tanto tiempo, sobre todo los sábados, que es cuando el hotel está lleno y tenemos que atender a los clientes del hotel y del restaurante.

Además, creo que para mirar un coche, deberíamos ir los dos y ver lo que más nos conviene. Pensamos en hablar con el mecánico del pueblo, para saber si algún vecino quería vender su coche o alguien que no utilizara el suyo, pero las opciones que surgieron era coches viejos y muy deteriorados. Empezábamos a desesperarnos.

Buscando por Internet

Esa misma noche, ambos nos pusimos a buscar por Internet, pensando que pudiéramos encontrar alguna solución. Contactamos con algunos particulares, pero todos nos pillaban muy lejos como para ir a mirar el estado del coche que vendían.

Otros coches eran demasiado viejos o tenían muchos kilómetros. Yo vi un par de cosas interesantes, en una web de venta de coches por internet. Debo confesar que les contacté porque había un coche que me encantaba y muy bien de precio.

Desde que BMW lo lanzó al mercado, mi marido y yo estábamos enamorados del modelo X3, un coche con muy buena fama, grande para nosotros cuatro, con altura para recorrer los caminos que hay por aquí y cómodo para viajar, pero al tener el coche de mi padre y la furgoneta ya teníamos solucionado el tema de los coches.

¡Ahora llegaba la oportunidad de poder tener el coche de nuestros sueños!

Reconozco que comprar un coche por Internet me generaba mucha desconfianza, pero nos fijamos en que en esa web se daba un montón de información sobre el estado del BMW y una de las cosas que más nos gustó es que explicaban que el coche había pasado un revisión que certificó más de 180 puntos de control y decía claramente que tenía un pequeño arañazo en la aleta derecha, tan imperceptible que tuve que mirarlo varias veces cuando tuvimos el coche.

Seguíamos sin fiarnos y buscamos opiniones en la web sobre la empresa y todas eran buenísimas. Pero había un problema. Y bastante serio. El coche que queríamos, estaba a 500 kilómetros de nuestra casa, mucho más lejos de otros (que no eran el mismo modelo y encima eran más caros) que habíamos descartado. Así que, dejé mis datos a la espera de que hubiera alguna solución…

Los sueños se cumplen

Esa noche no dormí demasiado bien. Sentía rabia de habernos ilusionado los dos por ese coche y que no pudiera ser. ¿Cómo íbamos a hacerlo para ir a Madrid a ver el coche?

Así, a la mañana siguiente, “cargué” a los niños en la furgoneta y emprendimos camino a la escuela. Me sentía muy triste, no sabía cómo íbamos a hacerlo. Me veía toda la vida con esa furgoneta y pensaba en comprar uno de esos coches viejos del pueblo para que mi marido pudiera hacer las gestiones del hostal.

Pero, en el recreo, mi marido me llamó al móvil y me dijo: “¿Sabías que los sueños pueden hacerse realidad? ¡Tenemos coche!”. Parece que uno de los asesores de la web, Idilicar, se había puesto en contacto con él y le comentó la posibilidad de financiar el coche con un descuento de casi 1.000 euros por pagarlo de ese modo.

Así hicimos y en tres días apareció la grúa con el BMW de nuestros sueños.