El rechazo vecinal frente a la apertura de un crematorio en el tanatorio de la M-40, ubicado en el número 36 de la avenida de Los Rosales de San Fermín, en Usera, viene de lejos, con hasta tres intentos frustrados para su construcción y que se remontan a 2002, 2015 y 2021. Esta férrea oposición, apoyada en lo “potencialmente nocivo e insalubre” de la nueva instalación, sin embargo, no ha sido aliciente suficiente para que el Gobierno municipal de José Luis Martínez-Almeida desestimase el proyecto. Tampoco las más de 13.000 firmas contrarias y que ya fueron presentadas en Cibeles años atrás. Más bien han terminado por obtener el efecto contrario y es que la nueva instalación ya tiene luz verde del Consistorio. Pese a que la licencia de obra obtuvo el sí definitivo el pasado viernes, los vecinos de la zona se niegan a tirar la toalla y prometen presentar batalla hasta las últimas consecuencias. La normativa vigente, aseguran, está de su lado. La Administración, por su parte, justifica la decisión en base a una sentencia judicial.
El principal argumento de la Asociación Vecinal de San Fermín, al que ha tenido acceso a Madridiario a través de un comunicado, es la aprobación por unanimidad del 'no' al horno crematorio en uno de los plenos municipales de 2021: “Volvemos a la lucha porque en esta ocasión ya tienen licencia para hacerlo. No es una amenaza. Se ha concedido el 23 de agosto, en pleno verano, como ya hicieron también en 2021, sin comunicación previa de nada, ósea, para que no nos enteremos y no podamos abrir la boca y decirle al Ayuntamiento que en 2021 aprobó en el Pleno que este crematorio no se construía (…) ¿Vale más el dinero del negocio crematorio, por muy controlado que esté, que la salud de las personas?"
Asimismo, los vecinos ponen de manifiesto lo recogido en la ordenanza municipal de Calidad del Aire y Sostenibilidad, normativa que establece una distancia mínima exigible de 250 metros entre viviendas o “lugares de permanencia habitual de personas”, tales como parques, industrias, oficinas, centros sanitarios, educativos, asistenciales o comerciales y espacios destinados a la práctica deportiva, con instalaciones de este tipo. “¿Es que los hornos crematorios no producen ya nada perjudicial?”, se preguntan, pues “a menos de esos metros se encuentran más de 3.000 viviendas –las de las calles Oligisto, Rutilo, Periana y la zona de La Perla– , además del un colegio y un instituto en El Espinillo, tres parques –Manzanares, Oligisto y sur de la M-40–, dos centros comerciales y uno más de trabajo".
"Volvemos a la lucha"
“¡Ya tenemos lo que nos faltaba en el barrio! Otras cosas no, pero sí lo que la ciudad necesita y no quieren ni ver nos lo colocan pues parece ser que somos un barrio destinado a dar estos excelentes y saludables servicios a la capital”, ironizan antes de argumentar que la zona cuenta en la actualidad con múltiples instalaciones “potencialmente nocivas e insalubres”. Entre ellas, tres depuradoras –La China, La Gavia y la de Butarque–, un estanque de tormentas que “nos atormenta con olores y mosquitos”, una subestación de gas “en pleno Parque del Manzanares”, tildado de “punto negro contaminante”, la M-40 y la “contaminación que emana de su circulación diaria” o la incineradora de Valdemingómez que, “aunque algo más alejada, también se deja sentir habitualmente”.
“Valga esta primera reacción como vecinos y vecinas del barrio. No se trata de una rabieta de afectados, sino de mantener el derecho a la salud y a un ambiente no contaminado. Por eso no nos quedamos callados, aunque las formas administrativas así lo pretendan. Expresamos nuestra indignación, nuestra más firme protesta y nuestro derecho a que se suprima definitivamente y para siempre la posible licencia de obra y funcionamiento del crematorio en este tanatorio. ¡Seguimos y seguiremos! ¡Vecinos y vecinas, nos vemos en la asamblea vecinal que anunciaremos en breve a bombo y platillo!”, zanjan en su misiva.
La futura instalación, con plazo de ejecución de obra de apenas un mes, contará con capacidad para hasta 1.000 cremaciones al año, tanto de cadáveres humanos como de restos de exhumación, y funcionará durante las 24 horas del día. Los trabajos se centrarán en acondicionar la azotea con los filtros necesarios, el apantallamiento acústico del recinto y la instalación de la chimenea exterior para la evacuación de los gases derivados del proceso. Una vez concluyan será la Comunidad la encargada de establecer las condiciones para otorgar –o no– la definitiva licencia de funcionamiento.
Comunidad y Ayuntamiento apuntan al Tribunal Supremo

Mientras la vecindad anuncia movilizaciones, así como el estudio de la fórmula legal oportuna para frenar lo que consideran un "incumplimiento de la normativa municipal", los Ejecutivos autonómico y local se han apresurado en salir al cruce frente a tales acusaciones. Tal y como han explicado este mismo lunes los máximos responsables del área de Medio Ambiente en la Comunidad y el Ayuntamiento, Jorge Rodrígo y Borja Carabante, la concesión de la licencia urbanística a la empresa funeraria Parcesa Parques de la Paz bebe de una sentencia del Tribunal Supremo que “hay que cumplir”. Tras ser denegada la licencia de obra en 2021 por no respetar la distancia mínima con núcleos de vivienda, la citada compañía recurrió la decisión y la Sala de la Contencioso-Administrativo del alto tribunal ordenó entonces al Consistorio dictar una nueva resolución que ha sido, finalmente, favorable.
"El otorgamiento de las licencias es un acto debido y, además, un procedimiento reglado. Por tanto, si los promotores que pretenden instalar un crematorio en el distrito de Usera cumplen con la normativa, el Ayuntamiento tiene que otorgar esa licencia (…). Hay una sentencia del Tribunal Supremo que nos obligaba desde agosto de 2021. Llevamos tres años para dar esta licencia. En este tiempo lo que hemos hecho es estudiar la posibilidad de no otorgarla. Pero, como digo, esa sentencia nos obligaba (…). Lo que viene a decir en resumidas cuentas es que la ordenanza municipal establece unas distancias mínimas pero que eso no es limitativo puesto que hay tecnología que permite reducir las emisiones manteniendo así una distancia menor. Estaremos vigilantes para que esas condiciones perceptivas en otorgamiento de licencia y la autorización ambiental de la Comunidad se cumplan" ha explicado al respecto el propio Carabante.
Tales argumentos, no obstante, resultan insuficientes para una oposición que no duda en denunciar el "radical cambio de postura" de la Ejecutiva de Almeida, así como su "constante maltrato" a "uno de los barrios más humildes de Madrid". "Hace solo tres años el Partido Popular votaba en contra de este horno de manera unánime, junto al resto de grupos, y celebraba que todos los partidos apoyaran la iniciativa del PSOE y se acatara una sentencia del TS desestimando su construcción (...). Es demencial que se vaya a incumplir la normativa municipal en un cuarto intento, ignorando una sentencia judicial, y permitiendo que se incineren cadáveres a menos de 250 metros de zonas habitadas, con el riesgo nocivo que implica para el barrio", ha recordado el concejal socialista Ignacio Benito. En la misma línea, el edil de Más Madrid Félix López Rey ha calificado el giro de guion de "castigo" y "atropello" cometido, para más inri, "en pleno mes de agosto".