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CENTRO DE RESCATE RAINFER

Uno de los chimpancés que vive en el Centro de Rescate de Primates.
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Uno de los chimpancés que vive en el Centro de Rescate de Primates. (Foto: Rainfer)

Un santuario para la recuperación de primates abandonados y maltratados

Una nueva oportunidad para los chimpancés

domingo 24 de julio de 2022, 08:00h

Gombe es un chimpancé que fue encontrado en un cubo de basura cuando era una cría. Rescatado y criado a mano, y llegando a estar muy humanizado, siempre ha sufrido problemas de adaptación con individuos de su misma especie, a excepción de Sandy, la chimpancé con la que ha compartido su vida desde los tres años.

Durante su vida ha pasado por diferentes zoológicos en los que nunca ha encontrado su hogar. Padece una enfermedad neurológica que le hace sufrir ataques de epilepsia parciales en la mano derecha. Este problema ha sido un agravante para que los procesos de integración con otros chimpancés fallaran, puesto que sus reacciones eran incomprendidas por los demás. Llegó al Centro de Rescate de Rainfer con su compañera Sandy, en 2007 y desde entonces recibe asistencia veterinaria y psicológica para que supere sus traumas que le llevan a moderse la mano en un intento de controlar los movimientos espontáneos.

A Rainfer también llegó hace tiempo Sammy procedente de un circo cerrado de Valencia. Se calcula que nació en 1988 y que pasó casi toda su vida sufriendo las consecuencias de ser utilizado en espectáculos circenses. Cuando llegó a este centro de rescate -ubicado cerca de Fuente del Saz-, sufría una fuerte anemia y su piel presentaba una alarmante dermatitis. Además, sus comportamientos eran repetitivos y compulsivos, lo que se conoce como estereotipias. Pero Sammy se recuperó de sus dolencias y como Manuela, otra chimpancé rescatada de un mini zoo que llegó en 2002 con 15 días de edad, conviven en las instalaciones de este centro, todavía desconocido para muchas personas pero que lleva funcionando 26 años.

Rainfer fue fundado en 1995 por el primatólogo Guillermo Bustelo. En la actualidad, este centro referente nacional y europeo en cuanto a la recuperación de primates lo dirige su hija. En sus instalaciones pueden encontrarse más de una veintena de especies, desde chimpancés, oranguntanes, capuchinos, lemures y macacos. Un espacio en el que residen 120 primates y que cuenta con el apoyo de primatólogos de renombre como Jane Goodall o Franz de Waal, que han visitado el centro en varias ocasiones.

Los primates que llegan al centro suelen proceder de circos, zoológicos que cierran sus puertas, particulares, que tenían al animal en sus casas de forma ilegal y cuando crecen se cansan de ellos, y de incautaciones. "Hace ya años que no rescatamos primates procedentes de los circos. Cada vez hay más conciencia social. Porque es evidente el maltrato de los animales en los espectáculos circenses. Los trastornos psicológicos que van acarreando durante años cuando conviven con un particular provocan que terminen abandonándolos", cuenta la directora Marta Bustelo.

"Les quedan muchos traumas de fondo"

Problemas mentales complicados de abordar y a los que se enfrentan durante años los veterinarios del centro: "No es algo rápido. Tenemos casos que llevamos 15 años rehabilitando". Depresiones, miedos irracionales, trastornos de conducta y alimenticios, arogafobias, pánico...son solo algunas de las enfermedades que arrastran cada año algunos de los primates que viven aquí. "Es difícil trabajar con eso porque los psicólogos no pueden sentarse con ellos. En ocasiones no se recupera del todo al animal. Les quedan muchos traumas de fondo que les imposibilita su vida diaria", explica la Bustelo.

Aunque se desconoce la cifra real de primates que actualmente viven en cautividad en España, se estima que existen miles de casos. Según un estudio sobre la situación, las amenazas y los esfuerzos de conservación de estas especies publicado en la revista Science Advances, el 60 por ciento de las más de 500 especies de primates no humanos que existen en el mundo está amenazado, y el 75 por ciento tiene poblaciones en claro declive. La compraventa de primates en España es ilegal desde que en 1986 se adhirió al Convenio Internacional sobre el Tráfico de Especies Amenazadas (CITES). Sin embargo, el comercio ilegal de animales salvajes sigue siendo una constante en nuestro país convirtiéndose en uno de los mercados ilegales que más dinero mueve en el mundo, solo superado por el de las drogas y tráfico de personas.

"Principalmente es el Seprona el que detecta los casos y nos contactan", relata Bustelo. "Dejan abandonados a los primates en las puertas de clínicas veterinarias. Incluso durante la pandemia, los abandonaban en cajas de cartón en pleno centro de Madrid. A veces son los vecinos los que denuncian los casos", concreta. Pero en estas coyunturas, rescatar al animal se puede convertir en una odisea porque se necesita una orden judicial y "cuando se llegue a la vivienda han podido mover al animal".

Una vez rescatados y llevados al centro, comienza un largo proceso de rehabilitación. Los primates, como los humanos, también viven en grandes grupos caracterizados por patrones de comportamiento social. Así, necesitan sociabilizar e integrarse en grupos estables donde puedan desarrollar conductas naturales propias de cada especie: "Nuestro trabajo principal es intentar deshumanizarles. Se han adaptado a vivir en entornos humanos bajo unas condiciones que nada tienen que ver con las suyas". Y durante ese tiempo también han desarrollado graves carencias nutricionales. Algunos primates desarrollan diabetes y otros trastornos digestivos. "La base de su alimentación suele ser la verdura y la fruta, pero no todas las frutas porque algunas tienen mucha azúcar. También comen legumbres, arroz, pasta, frutos secos y yogures", detalla. En total, unas dos toneladas al mes solo de fruta y verdura más el resto de alimentos.

Boris, orangután puro de BorneoUn gasto en alimentación al que hacen frente desde el centro sin ningún tipo de ayuda institucional: "Tenemos gastos adicionales de 15.000 euros. Y en el momento que aparece un caso nuevo, tenemos que hacer una inversión grande". Y a esto hay que añadir los gastos que ocasiona el uso de la calefacción en los meses más fríos del año. Estos animales no están adaptados a vivir en ambientes tan gélidos y además, debido a sus vidas pasadas en las que han sufrido severos maltratos, a sus sistemas inmunológicos deprimidos o a las avanzadas edades de muchos de ellos, son sumamente delicados. Es por ello que requieren un aporte extra de calor en sus dormitorios, durante los meses más fríos del año. "Nunca hemos recibido ayudas de nadie, ni siquiera estatales y eso que los animales se se incautan son propiedad del Estado", denuncia el alma de este santuario de primates.

Para conseguir recaudar fondos que les permita seguir funcionando y fomentar la concienciación organizan visitas guiadas para colegios, institutos y particulares: "Les recordamos que esto no es un zoológico y desmitificamos la idea romántica del contacto con animales salvajes". Además, se pueden hacer donaciones, apadrinamientos y voluntariado. Cualquier ayuda es necesaria. Sin este centro, no existe salida para estos primates abandonados y maltratados. "Siempre nos queda la sensación agridulce de no poder reinsertarlos en su ambiente pero al menos han llegado hasta aquí porque de lo contrario estarían en peores condiciones". Lamentablemente, estos simios no podrán volver a su hábitat natural ya que no han tenido la oportunidad de aprender habilidades necesarias para salir adelante en un estado salvaje.

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