En la primera planta de la Casa de la Panadería, en plena Plaza Mayor, Daniel Waldburger ha presentado el libro en donde ha querido plasmar la historia de uno de los establecimientos más icónicos de la ciudad de Madrid. En el acto, que ha moderado Constantino Mediavilla, presidente del grupo Madridiario, también han estado presentes la delegada de Turismo del Ayuntamiento capitalino, Almudena Maíllo, y el concejal presidente de Distrito Centro, José Fernández.
Según el autor de la obra, La Casa del Abuelo es un recorrido desde la apertura de una pequeña taberna en la calle Victoria en 1906, pasando por la reinvención gastronómica que tuvieron que acometer a raíz de la guerra civil, hasta llegar a las cinco tabernas que la misma familia regenta en la actualidad. “He intentado ser realista en la narración”, ha asegurado Waldburger, en referencia a que, a pesar de pertenecer al género de la novela, ha querido incluir anécdotas y eventos que acontecieron a la misma familia durante cinco generaciones.
Así, el autor ha destacado uno de los platos por los que la taberna original de su familia ganó fama en Madrid en la década de 1940: las gambas. Entre bromas, Waldburger ha conversado con el resto de intervinientes sobre las diferentes formas de cocinar, pelar, degustar y acompañar este crustáceo. Así, Mediavilla, en tono divertido, ha podido realizar una pequeña encuesta entre la audiencia de este acto sobre si habían probado alguna vez las gambas en “La Casa del Abuelo”, pregunta que ha sido contestada de forma afirmativa por la totalidad del público.
El valor turístico de la historia gastronómica
“Comer en lugares centenarios solo lo puedes hacer en Madrid gracias a las magníficas familias que generación tras generación trabajan en ellas”, ha asegurado la delegada de Tursimo del Consistorio, Almudena Maíllo. Aquí, ha querido destacar el valor de este tipo de establecimientos para el turismo nacional y también extranjero.
Según la delegada, en el Ayuntamiento han realizado encuestas que indican que los turistas “valoran la fusión entre la tradición y la vanguardia”, concepto que se materializa en tabernas centenarias como La Casa del Abuelo o en establecimientos como los tablaos flamencos. Así, ha negado que la afluencia de turistas extranjeros a la capital en busca de experiencias y productos verdaderos pueda perjudicar en algún sentido la calidad o la tradición de este tipo de establecimientos. “Los turistas cuando vienen se sienten madrileños, de hecho, el primer cliente de una taberna fue extranjero”, ha zanjado Maíllo.

Famoso por sus rosquillas y su vino dulce
Fundada en 1906, en sus primeros años La casa del abuelo comenzó a ser famosa por sus rosquillas y su vino dulce. En los años 20 y 30 del siglo pasado, empezaron a ampliar su oferta gastronómica con bocadillos de chorizo, anchoas o sobrasada, algo muy novedoso para aquella época, llegando a vender más de 1.500 bocadillos al día. Tras la Guerra Civil, La casa del abuelo empezó a tener fama por un nuevo producto: las gambas a la plancha. Los madrileños empezaron a adoptar una costumbre que llega hasta nuestros días: tomar allí el aperitivo, con las gambas como uno de los platos fundamentales.
Según el autor, Daniel Waldburger, “queremos que los espectadores puedan recorrer la vida de Madrid a través de los recuerdos y las experiencias de mi familia”.
Cuarta generación de hosteleros
Daniel Waldburger Ruiz con una amplia formación académica y en idiomas, representa la cuarta generación de hosteleros que en su momento decidieron instalar en las calles del distrito de Centro su medio de vida. Amante de la naturaleza y de su entorno, optó por continuar con la tradición familiar y añadir una nueva oferta comercial a sus locales de restauración con los vinos de su bodega La viña del abuelo, situados en la localidad zamorana de Toro.
Waldburger es también socio y gerente de otro de los restaurantes históricos de nuestra ciudad Casa Ciriaco, enclavado en la calle Mayor, Además, es socio fundador y miembro de la junta directiva de la Asociación de Restaurantes y Tabernas Centenarias de Madrid.