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Una historia de superación: 'No hay diferencia entre correr de pie o sentado, es la misma sensación de libertad”
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(Foto: Club 'Run For You')

Una historia de superación: "No hay diferencia entre correr de pie o sentado, es la misma sensación de libertad”

domingo 30 de mayo de 2021, 08:50h

“Mi nombre es Carmen, tengo 40 años, soy madre y atleta con discapacidad”. Así se presenta Carmen Giménez, cuya historia se podría decir que comenzó hace 11 años, cuando volvió a nacer. El que hasta entonces era su pareja la tiró por la ventana de un tercer piso, lo que la dejó sin movilidad en las piernas. Pese a todo, al otro lado del teléfono una voz dulce recuerda lo realmente importante en la vida: “vivir”, dice. Ella lo hace de una manera especial, en una silla de ruedas de atletismo que le da la velocidad y la capacidad de sentirse libre.

Carmen corre por Bruno, su hijo. Este falleció en un parto prematuro, un mes y medio antes de la fecha prevista. Desde entonces, practica este deporte por él, porque como ella misma asegura “ya le quería antes de nacer y le quiero después de morir”. Ahora, su lucha se centra en conseguir que, al igual que ella, otras personas puedan disfrutar de esta libertad y lo hace a través del proyecto Run For You. La iniciativa tiene como objetivo visibilizar la práctica del atletismo adaptado y facilitársela a las personas con discapacidad, que son las que se encuentran con las mayores barreras”, explica la atleta a Madridiario.

Para las personas con discapacidad, practicar este deporte requiere de materiales que en muchas ocasiones no están al alcance de todos. Comprar una silla suele rondar los 5.000 euros y en el caso de las prótesis, esta cantidad se eleva a los 12.000 (por encima de la rodilla) o a 60.000 (por debajo de la rodilla). Por ello, desde Run For You se plantearon como primer propósito adquirir una silla de ruedas de atletismo para que todo aquel que esté interesado en esta disciplina deportiva pueda probar. “Nosotros nos hemos propuesto adquirir ese material para que esté a disposición de todas las personas que quieran probar e iniciarse, es decir, abrirles el camino y luego acompañarles en el caso de que quieran ser profesionales o simplemente quieran correr por diversión”, cuenta Carmen.

Roberto Álvarez es el entrenador del club Run for you, y además es el seleccionador de la Federación Madrileña de Deportes para Personas con Discapacidad Física. Álvarez cuenta a este diario que ya han conseguido la financiación suficiente y han podido comprar la silla de segunda mano. “Queremos que el material sea accesible para que todo el que quiera, tenga esa posibilidad de probar si le gusta con una primera experiencia”, afirma.

Para este colectivo no existe una variedad amplia de opciones a la hora de iniciarse en un deporte. “Cuando compras una bicicleta, tienes una gran cantidad a diferentes precios y por ejemplo, puedes coger una que te resulte más económica porque vas a probar. Aquí estamos hablando de 5.000 euros para gente que no sabe si le va a gustar. Por eso queremos que las cuestiones económicas no sean un problema para acceder a este deporte”, expone el seleccionador.

Ambos coinciden en que para saber si un deporte te gusta es necesario probarlo primero. Para las personas con discapacidad, esta tarea se complica por el precio y porque además “no existe ninguna silla disponible, no hay ninguna federación ni fundación que la preste”, confirma Carmen. Su asociación va a convertirse en la primera que cuente con una.

La visibilidad y la inclusión son otras de las claves del proyecto. Desde el colectivo desean que se conozca que también existe el deporte inclusivo y además, que lo pueden hacer en igualdad de condiciones. Lo demuestran día a día con sus entrenamientos, en los que se preparan también deportistas sin discapacidad.

Por ello, Run for you se ha convertido en un lugar donde absolutamente todas las personas tienen cabida y la unión se convierte en el pilar que les aglutina. “Entrenamos juntos, corremos juntos y competimos juntos sin distinción”, asegura Carmen. A su juicio, esto no solo es fundamental para que se practique deporte, también es una cuestión social: “Que las personas disfruten del deporte y que sientan una mano que se les tiende para acompañarles”.

El deporte, aliado para todos

El club Run For You también tiene en mente proyectos de futuro. Comprar la silla solo es el primer paso para conseguir eliminar las barreras que impiden a las personas con movilidad reducida practicar deporte. “Nuestra idea, y estamos dando ya los primeros pasos, es crear una fundación para dedicarse al aspecto más social”, detalla Roberto.

Además, otro de los planes se centra en las carreras populares. Cuando la situación sanitaria lo permita y estas competiciones vuelvan a celebrarse, desde la entidad quieren que todo aquel que lo desee pueda experimentar los nervios de los minutos previos a la salida de una prueba o la felicidad a la llegada, sin importar “el grado de discapacidad que tengan”, cuenta el entrenador. En los casos en los que no pueden empujar la silla, pretenden dotarles de la ayuda necesaria para conseguir el reto "Por ejemplo, que un voluntario les ayudase a llevarla".

Carmen considera que nadie se puede perder vivir experiencias como estas: "Correr de pie o sentado, no hay diferencia. Es la misma sensación de libertad, de rapidez o incluso, de cansancio cuando subes una cuesta”, explica. Con sus planes esperan que nadie pueda dejar de experimentar estas sensaciones.

#RunForBruno

Bruno fue la inspiración que hizo que Carmen retomara el amor por el deporte. Ella ya corría antes de la muerte de su hijo, pero fue a partir de entonces cuando decidió retomarlo. Sus amigos empezaron a correr con camisetas con las huellas de los pies del pequeño y con el hashtag #RunForBruno. Querían demostrar “que era importante para todos y no lo era solo para mi. Esto me emocionaba mucho, me hacían sentir que Bruno estaba entre nosotros”, relata.

Pero llegó un momento que sus amigos la animaron a que ella misma empezará a correr por su hijo. “Un día me dijeron: nadie mejor puede correr y llevar a Bruno por donde quieras, que eres su madre”, dice emocionada. Desde entonces, cada vez que se sube a la silla lo hace por su hijo.

Las primeras veces fueron complicadas e incluso intentó correr con su silla normal, “dando vueltas por el sitio donde vivo pero me di cuenta que no podía. Recuerdo que, al poco de empezar, había una carrera en Madrid y yo contaba los tiempos comparándolos con los de otros compañeros y decía es imposible, me barren”, cuenta entre risas. A partir de ese momento, empezó a investigar y se dio cuenta de que se necesitaban sillas especiales y que los entrenadores era uno de los pilares fundamentales para competir.

Empezó preparándose en el gimnasio y cuando tuvo la posibilidad de comprar la silla, lo hizo. Desde ese momento, entrena con Roberto Álvarez, demostrando cada día la fortaleza que la caracteriza y que ha dado sus frutos tras conseguir ser campeona de España en las distancias de 800, 1.500 y 5.000 metros lisos.

“Mientras estás vivo hay opciones, cada día es un regalo”

Sin duda, de la historia de Carmen se extrae un mensaje positivo. Once años después, “y tras superar un duelo personal, eres consciente de lo importante que es la vida”, afirma. Sus palabras ejemplifican que después de la violencia de género hay salida. Reconoce que es difícil, pero la pasión que le pone a todo lo que hace le han hecho reafirmarse en que “mientras estás vivo hay opciones, cada día es un regalo”.

Sus experiencias le han ayudado a adquirir unas herramientas que "de otra manera es posible que no las hubiera podido obtener”. Ella decidió aprovecharlas. Ahora es una mujer fuerte, que se propone aportar todos los medios necesarios para que cualquiera pueda sentirse igual de vivo que ella cuando practica el atletismo, sin importar su condición.

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