Los colores rojizos y anaranjados del otoño invitan a adentrarse los entramados de arbutos y caminar bajo los imponentes pinos y plátanos de sombra que despuntan en el horizonte del parque de El Capricho, que en esta época del año adquiere una belleza melancólica especial en el único jardín romántico que existe en la capital, un parque histórico que este año conmemora 50 años en propiedad del Ayuntamiento de Madrid con una apertura de puertas extraordinaria fuera de los fines de semana, entre el 3 y 8 de diciembre.
El Capricho de la Alameda de Osuna celebra este año 2024 su 50 aniversario como jardín gestionado por el Ayuntamiento de Madrid. Por este motivo, el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha anunciado este viernes que el jardín estará abierto de manera excepcional durante toda la primera semana de diciembre, y no solo durante el fin de semana como es habitual. Los madrileños y visitantes interesados en disfrutar de este espacio de gran valor ambiental podrán hacerlo desde el martes 3 hasta el domingo 8. Ubicado en el distrito de Barajas, El Capricho comenzó su historia en el siglo XVIII cuando los IX Duques de Osuna adquirieron una finca en la Villa de La Alameda. Este lugar se considera el mejor ejemplo en España de una villa suburbana y un jardín paisajista del siglo XVIII. La Duquesa de Osuna, rodeada de destacados jardineros, arquitectos, escultores y escenógrafos de la época, impulsó un programa cultural ilustrado que convirtió este espacio de Madrid en un importante punto de encuentro para personalidades, intelectuales y artistas.
Entre el martes 3 y el viernes 6, el horario de apertura será de 11:00 a 18:30 horas, mientras que durante el fin de semana (7 y 8 de diciembre) se retomará el horario habitual, de 9:00 a 18:30. Estos días de apertura extraordinaria tendrán el mismo aforo permitido que en los findes de semana, no pudiendo superar las 1.000 personas en su interior.
Los ‘caprichos’ de El Capricho
En cuanto a su protección, El Capricho cuenta con las declaraciones de Jardín Histórico, Jardín Artístico y Bien de Interés Cultural. A lo largo del parque se encuentran diversas edificaciones conocidas como ‘caprichos’. Entre ellas, el Abejero, un pabellón donde se observaba la vida y labor de las abejas; el Embarcadero, la Ermita, el Fortín, el Casino de Baile y la Casa de la Vieja, una construcción que recrea la vida de las clases populares de la época. El Palacio albergaba un elegante comedor, una biblioteca y dormitorios decorados con obras de destacados artistas, como Goya. Durante el recorrido, los concejales también visitaron la Exedra y la Plaza de los Emperadores, ornamentada con bustos de figuras clásicas y un pequeño templete.
En relación con su riqueza natural, destaca el protagonismo del agua en el jardín, presente en estanques, albercas, fuentes y cascadas. Entre los elementos más relevantes se encuentran el Arroyo, que cruza la finca de norte a sur, y la Ría, que nace en el Casino de Baile, se ensancha en el Lago y concluye junto al Fortín. La vegetación de El Capricho incluye bosquetes de lilos y árboles del amor, además de notables ejemplares de robles, pinos, fresnos, cipreses, tejos y cedros que adornan sus praderas y paseos. También es destacable el Laberinto situado junto al Jardín Bajo, construido con laureles.
El aforo nunca superará las 1.000 personas en su interior
Esta diversidad vegetal proporciona hábitat a una fauna variada. Entre las aves presentes se encuentran el mirlo, la paloma torcaz, el petirrojo y el ruiseñor. En los espacios acuáticos destacan el cisne negro y parejas de ánade azulón. Por su parte, entre los mamíferos que habitan el parque se encuentran la ardilla roja, la musaraña, el ratón de campo y el ratón común, que ocupan las áreas boscosas y de matorrales.
Varias de las construcciones más llamativas de El Capricho se restaurarán y reformarán, tal y como se extrae de los Presupuestos municipales que en pocas semanas aprobará el Ejecutivo municipal de José Luis Martínez-Almeida. En concreto, el área de Cultura que dirige Marta Rivera de la Cruz, reserva 1.500.000 millones de euros para finalizar los trabajos de restauración del palacio, y 600.000 para la museografía del espacio, 30.000 euros para mobiliario y equipos de oficina del edificio.
Además, el departamento que dirige Borja Carabante invertirá 829.523 euros para las obras que necesitan el casino y fortín, dos de los más representativos ‘caprichos del parque’. El Casino de Baile era el lugar donde nobles, aristócratas y figuras culturales organizaban sus celebraciones y eventos. En su interior se conservan frescos originales realizados por Antonio López Aguado, Maestro Mayor de la Villa de Madrid y discípulo de Juan de Villanueva. Por su parte, el Fortín es una singular construcción que, según especialistas en este histórico jardín asociado al linaje del ducado de Osuna, se utilizaba como escenario para simulacros de guerra. Desde los muros de esta estructura con forma de hexagrama se colocaban cañones para disparar salvas ceremoniales, y contaba con puentes levadizos que permitían cruzar el pequeño foso de agua que lo rodea.