El campo de softball de Cuatro Vientos fue inaugurado hace apenas un año por el equipo de Gobierno del Partido Popular en el distrito de Latina. Sin embargo, este espacio ha permanecido clausurado durante más de mes y medio sin ninguna explicación oficial, dejando a varios clubes sin su lugar de entrenamiento, sin torneo y sin la posibilidad de dar a conocer este deporte a más gente. Un cierre que ha generado un conflicto entre deportistas y vecinos, por un lado, y responsables políticos por otro, convirtiendo una zona de deporte y encuentro en un espacio de tensión marcado por acusaciones de racismo y xenofobia.
Fue en el mes de septiembre cuando los deportistas y los vecinos se encontraron con la sorpresa de que había parecido un candado en la puerta que no permitía el paso a las instalaciones y un aviso de que quedaban clausuradas. El caso sorprendió especialmente al vecindario porque fue el mismo Partido Popular, el que ahora ordenaba su cierre, quien lo había inaugurado en 2024 y presumido de estas instalaciones, incluso en sus redes sociales. De hecho, en el mismo mes de septiembre del año pasado, el PP del distrito difundía en X (antiguo Twitter) su asistencia al Torneo de las Naciones celebrado en el campo, afirmando que el evento (dedicado entonces a Venezuela) había contado con la participación de equipos formados por personas de varios países como Colombia, Cuba, República Dominicana, Nicaragua y Castilla-La Mancha. “Desde el PP de Latina siempre apoyando el deporte y a nuestros vecinos latinoamericanos”, publicaban.
Sin embargo, un año después ese “apoyo” parece haber desaparecido. Tras varias presiones de Vox, que ha vinculado el uso del campo con un supuesto aumento de la criminalidad, el Ayuntamiento procedió al cierre temporal de la instalación. Una maniobra que a los colectivos afectados no han logrado comprender y que las voces críticas han calificado de forma abierta de “racista”.
Un origen político
El clima se ha tensado desde abril, cuando Vox presentaba una proposición en el pleno del distrito en la que ha descrito el campo con “una visión racista y alarmista”, según denunciaba Izquierda Unida en su nota de prensa. La formación, liderada por Ortega Smith en el Consistorio, solicitaba que se aumentará la presencia policial y que se investigue la “compatibilidad” del campo con el entorno residencial, alegando ruidos, peleas, “griterío” y hasta supuestas ventas ilegales.
Esa propuesta relativa al aumento policial fue aprobada, con los votos a favor del Partido Popular y Vox.
Ya en el mes de octubre, Vox volvió a interpelar al concejal presidente de Latina, Alberto González, preguntando por el cierre del campo con el objetivo de atribuirse la “victoria”, tal como denuncia Izquierda Unida. El partido de izquierdas ha señalado que no existe evidencia alguna de un incremento de la actividad delictiva y que la clausura responde únicamente a “prejuicios” y “racismo institucional”.
“Llegó la policía y nos sacaron”
Adrián Pérez, coordinador de la liga de softball de Madrid, ha relatado a Madridiario cómo se produjo el desalojo en septiembre: “Llegó la policía y nos dijo que saliéramos. Lo han cerrado con candado y así hemos estado durante un mes y medio”, explica. Es cierto, que la instalación ha reabierto a comienzos de noviembre, sin embargo, los equipos no tienen ninguna garantía de su continuidad: “Nos han dicho que lo van a volver a cerrar dentro de poco. Que estará abierto hasta enero, pero después dependerá”.
El campo tiene una intensa actividad deportiva: niños menores de 12 años entrenan béisbol con la TYM Academy de lunes a viernes de 17 a 19 horas, el equipo Bisontes práctica de lunes a jueves de 19 a 21 horas, y los fines de semana entrenan y compiten los equipos de la Liga Élite, formada por jugadores latinoamericanos (venezolanos, cubanos, dominicanos, puertorriqueños) además de españoles y deportistas de otras nacionalidades europeas. “El campo está completo: hay niños, adultos, mayores de 50… hemos creado una comunidad de casi mil personas”, explica Pérez. “Al principio éramos ocho equipos, después 16, ahora son 30. Cada uno con unas 20 personas”.

Durante el cierre, la liga ha tenido que desplazarse a un campo de fútbol de tierra, “que no es apto” para esta práctica deportiva, lo que ha impedido desarrollar la práctica deportiva con normalidad. Además, este hecho ha provocado que hayan tenido que modificar horarios para no coincidir con los equipos de fútbol. “Los equipos de fútbol nos han dejado muy amablemente su espacio, pero cuando lo necesitaban teníamos que irnos, por lo que la actividad no la hemos podido desarrollar con normalidad. Nosotros solo queremos seguir haciendo nuestro deporte”, lamenta.
Un vecindario, a favor del campo: “Su cierre es racista y xenófobo”
Lejos de la imagen del conflicto que pretende presentar Vox, la percepción mayoritaria del vecindario es totalmente opuesta. Belén, vecina del edificio Bambú, el más cercano a la instalación, afirma que no conoce a nadie molesto con el campo de sotfball: “Es increíble, el 99.9 por ciento de los vecinos estamos encantados con que ese descampado se haya convertido en un campo de deporte. Nadie entiende el origen de las quejas. Es totalmente racista y xenófobo, porque es un deporte que lo juegan mayoritariamente personas latinas”.
La vecina asegura que los ruidos son los mismos o menores que los de cualquier campo de fútbol y critica que Vox haya empapelado el barrio con carteles denunciando unas molestias que, según afirma, son inventadas. “La mayor criminalidad que yo noto en mi barrio es la de estos señores pegando cartelitos por todas partes. Se meten incluso en los portales. A mí nadie me ha dicho que no puede dormir por los gritos. Es que es mentira”. Y es que, según esta vecina, el grupo liderado por Ortega Smith habría estado empapelando el distrito con carteles contra el campo de sotfball haciéndose pasar por los vecinos molestos.

Belén también recuerda que el campo es utilizado por el colegio Ábaco por las mañanas y destaca el buen mantenimiento del espacio: “Si esto se cierra, se vandaliza, y a lo mejor si que aparece esa criminalización que denuncian. Ahora está cuidado y es útil para todos”.
Belén no es la única vecina contenta con esta instalación deportiva; el propio Adrián Pérez relata que hay un vecino que todos los findes de semana se acercaba al campo para ver el torneo y preguntaba a los jugadores por las normas interesándose por esa nueva disciplina deportiva que había aparecido en su barrio.
Una apertura sin garantías
Pese a que las actividades se han retomado, los jugadores siguen sin saber qué ocurrirá en los próximos meses. “Nosotros hacemos carreras y las celebramos como cuando en fútbol marcas un gol, entonces haces ruido inevitablemente. Nos han dado un plazo de apertura y hemos optado por jugar sin público para hacer el menos ruido posible, pero no sabemos qué hay detrás de todo esto”, sostiene Adrián Pérez.
La liga quiere avanzar hacia la regulación y formalización de sus equipos, organizar torneos, enseñar a los niños y consolidar la presencia del softball en Madrid. Pero el futuro del campo sigue en el aire.
Desde el Consistorio, sin embargo, aseguran que el cierre -producido en la segunda quincena de septiembre- se debió a la presentación de solicitudes de los clubes y a su “reorganización”. Afirman que el espacio se ha reabierto con horarios “compatibles” con el descanso vecinal, de tal manera que los fines de semana permanece cerrado a mediodía y adelanta su hora de cierre.
Desde Izquierda Unida Latina han denunciado que el precintado de la instalación se debe a “prejuicios racistas” y no a las molestias que ocasionan a los vecinos. “PP y Voz Vox no quieren que se haga uso de estas instalaciones porque la mayoría de quienes juegan son personas migrantes o descendientes de migrantes. Supervisar el campo como si fuera un foco delictivo es sembrar miedo y prejuicio de forma deliberada e injustificada”, critican.
¿Os acordáis del campo de softball de Cuatro Vientos que el Vox quería militarizar? Pues ya está precintado por acuerdo de la Junta de Distrito.
PP y Vox han cerrado una instalación que costó 800.000€ y que solo ha durado un año y medio abierta.
Te lo explicamos 👇
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— iunidalatina.bsky.social (@iunidalatina.bsky.social) 1 de diciembre de 2025, 11:03
La organización exige la “reapertura total” del campo y la retirada de las medidas policiales adoptadas: “El barrio merece instalaciones deportivas abiertas, vivas y al servicio de la comunidad, no cerradas por prejuicios y decisiones arbitrarias”.
Por el momento, la actividad deportiva continua en el campo de Cuatro Vientos, pero con incertidumbre de qué pasará en el futuro y con una pregunta sin resolver: ¿Por qué se ha cerrado realmente este campo?