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Ayuso y Albert en el Pleno de enmiendas a la totalidad de los Presupuestos
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Ayuso y Albert en el Pleno de enmiendas a la totalidad de los Presupuestos (Foto: Europa Press)

La Asamblea rechaza las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos entre rifirrafes por el "escándalo" en el Hospital de Torrejón

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
jueves 04 de diciembre de 2025, 14:03h
Actualizado: 14/12/2025 16:27h

Sin sorpresa alguna en Vallecas. Como cabía esperar, el debate de enmiendas a la totalidad -con devolución al Gobierno- frente al Proyecto de Ley de Presupuestos regionales para 2026 ha concluido con un sonoro 'no' del Grupo Parlamentario Popular, quien ostenta la mayoría absoluta en la Cámara, a los tres recursos presentados por las tres fuerzas de la oposición, Más Madrid, PSOE-M y Vox.

Lo más destacado de la jornada, por ende, los más que previsibles choques entre los diferentes actores. Así arrancaba, de hecho, la sesión. Y es que la ponencia inicial a cargo de la consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, una suerte de carta de presentación y, de paso, defensa numantina de las cuentas, vendría cargada de dardos hacia una y otra bancada. Y, claro, también de vuelta.

El primero hacia los que antaño fuesen sus socios, Vox. "Todos los madrileños son nuestra prioridad, vengan de donde vengan, por eso traemos hoy este Proyecto de Presupuestos", lanzaba, alto y claro, la titular del ramo. Pullita, sin duda, hacia el principio de "prioridad nacional" del que la formación ultraderechista ha hecho bandera en las últimas semanas. Su remedio, en definitiva, a la "saturación" reinante en los servicios públicos madrileños.

Fuera como fuese, el ataque a la línea de flotación de Vox no resulta en absoluto novedoso. Desde hace algunas semanas el Partido Popular ha afilado los cuchillos ante los de José Antonio Fúster, a quienes acusa de "hacer pinza" con la izquierda. O lo que es igual, de trabajar, en la sombra, para Pedro Sánchez. En Vox, claro, la interpretación del asunto es bien distinta: achacan el cambio de rumbo Popular al crecimiento que, aseguran, estarían experimentando en las encuestas.

"Somos muy conscientes de que cualquier palabra que yo pronuncie hoy aquí será inmediatamente reciclada por ustedes para alimentar su maquinaria de titulares. ¿Qué porcentaje de estos Presupuestos van a seguir destinando exactamente a sostener esa teoría de la conspiración tan creíble de que Vox trabaja para Sánchez? ¡Hasta en domingo! Qué creativa es usted cuando quiere, presidenta -ausente del hemiciclo en este punto-. ¿Le puedo preguntar si escribió el tweet antes que los titulares? ¿O fue después?", replicaría más tarde la portavoz del grupo, Isabel Pérez Moñino.

El "escándalo" del Grupo Ribera, eje de las críticas en la izquierda

Tras el encontronazo con Vox, Rocío Albert centraría sus embestidas sobre la izquierda, de la mano de una mención expresa al Gobierno central y su "ingeniería presupuestaria". En la práctica, a la ausencia de Presupuestos que bebe, a su vez, de la falta de apoyos que caracteriza al Ejecutivo de Pedro Sánchez. "Presentar Presupuestos es una muestra de respeto hacia el dinero publico, hacia el contribuyente madrileño. No da igual tener Presupuestos que no tenerlos. No da igual porque se incumple un mandato constitucional expreso", reprochaba.

También tenía entonces tiempo la consejera -en un discurso de hasta 45 minutos- para recordar la política de baja fiscaliddad que, asegura, marca la hoja de ruta de Isabel Díaz Ayuso. No era casual. Acto seguido la enfrentaría a la "asfixia" socialista a través de los impuestos. Problemática, apostillaba, que afecta sobre todo a las pequeñas y medianas empresas y, muy especialmente, a los "autónomos".

La réplica de las fuerzas de la izquierda, la esperada: el "escándalo" de la gestión del Grupo Rivera Salud en el Hospital de Torrejón de Ardoz. En el fondo, una crítica al modelo de colaboración público-privada del que hace gala, casi a diario, la Comunidad.

"Ayer supimos que el CEO de Ribera Salud ordenó aumentar las listas de espera del Hospital Universitario de Torrejón para ganar más dinero. Hoy sabemos que también despidió a los cuatro directivos que lo denunciaron. La ética médica es incompatible con la ética del lucro, la ética pública es incompatible con estos buitres de la sanidad… Esto no es una anomalía, es el
sistema que ha diseñado el Partido Popular funcionando a pleno rendimiento, es la sanidad de Ayuso que divide entre pacientes rentables y no rentables, y a los no rentables los manda al final de la lista de espera", sintetizaba, contundente, Manuela Bergerot.

En la misma línea, Fernando Fernández Lara, el diputado encargado de defender la enmienda a la totalidad del PSOE-M en detrimento de la portavoz habitual, Mar Espinar, apuntaría sin pudor hacia un modelo de gestión, el de la "Sanidad del lujo", que le "horroriza" pues supone "poner precio a la salud" de los madrileños, "cambiar pacientes por clientes" y que, en consecuencia, puede significar incluso "la muerte de una persona".

Como si de una vidente se tratase, Rocío Albert había respondido ya a tales acusaciones. La fórmula elegida, sacar pecho y presumir de "la mejor Sanidad de España", la madrileña, con solo "49 días de espera media para una intervención quirúrgica frente a los más de 100 de la media nacional, líderes en esperanza de vida, referencia en trasplantes de órganos...". "Debemos ser unos pésimos desmanteladores", apostillaba con sorna.

En cuanto al caso Ribera, añadía a continuación, la "diferencia" que este guarda con las "contrataciones ilegales de Cerdán, Koldo y Ábalos", es que el máximo responsable de la compañía, Pablo Gallart, "no ha sido elegido por la presidenta". Además, "-los audios- no mencionan a ningún miembro de este Gobierno, ni hablan de connivencia, ni nada ilegal", sentenciaba.

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