www.madridiario.es

Ayuso responsable del desastre sanitario y económico

miércoles 02 de septiembre de 2020, 21:13h

Los datos oficiales son terriblemente elocuentes. Un tercio de todos los casos de contagio de COVID-19 que se producen en España corresponden a la Comunidad de Madrid. En agosto han dado positivo 49.912 personas y el 42 por ciento de las muertes del país han sucedido en la región. Si el mes pasado comenzó con 128 ingresos hospitalarios, ha finalizado con 1.811 y la mayor presión hospitalaria del país (un 16 por ciento, frente al 6 por ciento del resto del Estado).

Mientras el Gobierno de la Comunidad de Madrid -y ahora también el alcalde de la capital como portavoz nacional del PP- han estado meses ensañándose contra el Gobierno de España, no se preparaba el verano y el inicio de curso. Las soluciones de Díaz Ayuso son esperpénticas. Ayer mismo explicaba que “prácticamente todos los niños contraerán el coronavirus”. Su incompetencia es mayúscula y requiere de cambios urgentes, empezando por la Consejería de Sanidad.

Ante esta situación extremadamente preocupante tenemos que evitar brotes que surjan en los centros de trabajo. Por eso los sindicatos (CCOO y UGT de Madrid), el empresariado de CEIM y la Consejería de Economía, Empleo y Competitividad acabamos de firmar un Protocolo de recomendaciones sobre la vuelta segura al trabajo. Sin duda, en el escenario que estamos viviendo, el acuerdo es muy positivo porque pone en valor la importancia de la prevención de riesgos en los centros de trabajo y su relación con el ámbito de la salud pública. Ahora bien, no es suficiente si no va acompañado de medidas más intensas que eviten el contagio social. No podremos parar la avalancha de contagios en las puertas de las empresas.

De poco sirven todas las medidas de prevención que pactemos los agentes sociales con la Consejería correspondiente si la gestión sanitaria que hace la región es desastrosa. A todos nos pilló desprevenidos y sin ninguna experiencia el maldito virus en marzo, pero ahora ya sabemos más. Lo trágico es que el Gobierno de la Comunidad de Madrid no realice los deberes y haya permitido la siembra de la extensión de la pandemia cuando aún no ha empezado el curso escolar y muchas personas disfrutan aún de vacaciones.

Sin una Atención Primaria reforzada y con una gestión patética en la contratación de rastreadores, el horizonte que avistamos es sanitariamente muy negativo y por ende, también económica y socialmente. El Gobierno de Díaz Ayuso está por tanto poniendo en peligro la salud de la ciudadanía y su recuperación económica.

Ha quedado meridianamente claro que si no resolvemos la crisis sanitaria no hay recuperación posible. Esta nueva ola de contagios ha dado al traste con la reactivación en agosto y el paro ha vuelto a subir y las afiliaciones a la Seguridad Socias a bajar.

CCOO de Madrid ya demostramos en el mes de abril que adoptando las medidas necesarias era posible parar los contagios. El sindicato se reinventó en pocas semanas y fue quien hizo camino en la prevención laboral bajo una pandemia. Pero la inutilidad manifiesta del Ejecutivo regional hace que ahora el reto sea mucho más difícil. El reto es extraordinario y habrá que aplicar a rajatabla las medidas de prevención.

Visto el panorama, las empresas (privadas y públicas) deben extremar su lealtad con la sociedad y no escatimar esfuerzos en la necesidad colectiva de contener la expansión del coronavirus, cumpliendo con todas las obligaciones marcadas por las autoridades sanitarias, y sometiendo sus protocolos a la consulta y participación de la representación de los trabajadores.

Paradigma del desgobierno, la improvisación y las prisas es el inicio de curso escolar en la Comunidad de Madrid. Con la pandemia desbocada y una nula voluntad para tratar la crisis sanitaria, desde la Consejería de Educación se convoca con unas horas de antelación a todos los docentes y trabajadores no docentes de la enseñanza pública y concertada para realizarse test serológicos, por supuesto, previamente privatizados. Colas kilométricas, horas de espera en tiempo de trabajo, algún instituto desbordado que tiene que anular la ocurrencia… Se filtran listas con los datos de más de 16.000 trabajadores de la enseñanza, conculcando la ley y los derechos de los afectados.

Todo indica que el Gobierno Regional está en estado de pánico. Quizás por eso, ante la gestión de la vuelta al cole tan desastrosa, la presidenta en vez de buscar soluciones esconde la cabeza y espera que todos los niños y niñas pasen la enfermedad. Lo que implica que también la sufran sus familiares, los compañeros de trabajo de estos y así hasta el infinito que es una pandemia descontrolada. El colmo de la irresponsabilidad. El virus tiene en Ayuso una cómplice.

La inutilidad de la presidenta y su gobierno nos lleva a que se contagien los niños y niñas, pero debe dar una respuesta rápida, clara y contundente sobre cómo acometer la situación de las familias en las que haya de darse cuarentenas. Las familias sin recursos con hijos o hijas que padezcan contagio requieren de apoyo. ¿Qué hacer con esas familias que sobreviven con trabajos no regulados? La solución no puede ser engrosar la exclusión y la desigualdad.

El inicio del curso se vuelve a basar en una indecente gestión despótica y autoritaria por parte de la Consejería en un estado casi de pánico con medidas que hace semanas que venimos proponiendo los sindicatos. Con todo, si tenemos un plan a cumplir en unas horas, es porque se convocó una huelga. Está muy bien que la Consejería de Educación haya copiado el plan de CCOO, pero lo aplica con retraso, incertidumbres, sin credibilidad y sin negociar con la comunidad educativa.

La presión continuará porque también en este asunto al Gobierno regional le ha pillado el toro. Hay desconcierto entre la docencia, entre alumnado, padres, madres; no existen infraestructuras, hay barracones que no se han comprado y tampoco materiales de protección sanitaria e higiénica; no existen enfermeros o enfermeras que realicen labores de coordinación en los centros, aunque se intente pasar esa responsabilidad a los profesores…

Como docente, me siento especialmente implicado en el terrible escenario que estamos viviendo. El inicio de curso debe ser presencial para todas las etapas de la educación y para ello hay que disminuir ratios de menos de 20 alumnos por aula y rebajarla aún más en infantil y en educación especial. No es imposible si se tiene voluntad. Voluntad de hacer política y alcanzar acuerdos, por ejemplo, con ayuntamientos para para poder utilizar espacios municipales como aulas. El curso debe ser presencial porque los estudiantes no pueden perder un año de sus vidas. No se les puede robar un año, que ya comenzó el pasado mes de marzo. Esta generación no lo merece. Y no robar el tiempo a nuestra infancia y juventud también supone corregir la brecha digital, un síntoma más de la desigualdad de Madrid.

Es posible un inicio de curso presencial y seguro. No nos resignamos, daremos la batalla para que así sea.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios