El Teatro de Autómatas donado al Ayuntamiento de Madrid está "preparado para ser exhibido" y se estudia el lugar idóneo para hacerlo, ha confirmado el área de Cultura, Turismo y Deporte, encabezado por Marta Rivera de la Cruz, en la comisión del ramo.
El titiritero Gonzalo Cañas donó en 2014 el Teatro de Autómatas en su testamento al Consistorio. Data de 1947 y consta de 35 figuras creadas en los años 30 del siglo XX de madera policromada y tallada a mano, movidos por un motor y un complejo mecanismo de poleas, también de fabricación artesanal.
La concejala socialista Adriana Moscoso ha preguntado en la comisión si el área se planteaba, como se hizo en 2018, incluir el Teatro de Autómatas en la programación navideña, un montaje "sin actividad desde enero de 2019".
La edil ha reclamado "un espacio de exposición y conservación digno y permanente en la ciudad". "Y si nosotros no somos capaces de darle el valor y la dignidad que requiere, sí que hay ciudades como Segovia, que han interesado en llevarlo a su festival de títeres, además de museos como el de Tolosa", ha planteado. Ahí "estaría mejor que arrumbado en una dársena del Teatro Circo Price, sometido a todo tipo de riesgos", ha argumentado.
El área de Cultura ha asegurado que el Teatro de Autómatas se encuentra depositado "en buenas condiciones en las instalaciones del Circo Price hasta que sea trasladado para su despliegue y exposición".
Ya se ha redactado un manual para su puesta a punto, lo que hace que "actualmente el teatro esté preparado y reparado para ser exhibido". El Consistorio es consciente de la importancia de preservarlo "con la mayor cautela posible" y por esto está "estudiando cuál puede ser el lugar más idóneo para exhibirlo con el objetivo de que sea acogido de una manera lo más prolongada posible en el tiempo, no ligado exclusivamente a una programación".
El Teatro de Autómatas además "ocupa una superficie considerable, de unos 180 metros cuadrados, y requiere una operación técnica de una cierta complejidad para su traslado y montaje". "Esto hace que no sea necesariamente fácil encontrar una ubicación", han indicado.
A lo que se suma que la propia naturaleza del teatro "hace desaconsejable una exposición permanente en un espacio abierto y sometido a la intemperie y a las inclemencias del tiempo".