'Juan de Miranda lo pintó. La travesía de un artista canario entre el Barroco y la Ilustración' es el título de la exposición que acaba de inaugurar el Museo Lázaro Galdiano para conmemorar el tricentenario del nacimiento de uno de los máximos exponentes del arte canario de la época Moderna, Juan de Miranda (1723-1805).
Según cuenta su comisaria, la catedrática de Historia del Arte Margarita Rodríguez González, una de las principales razones que han motivado la gestación de esta muestra es una frase del propio artista: "Conocer y reconocer la historia no es solo una obligación, sino también una necesidad, especialmente cuando se trata de recordar y valorar a aquellos que se significaron”.
Organizada por el Gobierno de Canarias con la colaboración del Cabildo de Gran Canaria, Acción Cultural Española (AC/E), el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, está compuesta por más de 60 obras del maestro tardobarroco y supone la puesta en valor de un pintor innovador en su época, y aún poco conocido, que hizo de puente entre dos períodos históricos.
El público tendrá oportunidad de ver una cuidada selección de obras provenientes de colecciones públicas y privadas que abarcan desde sus primeros años hasta su última etapa, donde se convirtió en uno de los artistas más solicitados por la aristocracia y la iglesia.
El recorrido se organiza en cinco capítulos temáticos: “Retrato civil”, “Retrato religioso”, “Infancia de Jesús”, “Vida pública de Jesús” e “Inmaculadas”. Van precedidos de un Prefacio e Índice, así como de una aproximación a la trayectoria vital del artista y un apartado dedicado a la conservación y restauración del patrimonio.
La muestra permite valorar, entre otros temas, la pintura religiosa, con una importante muestra de la variedad de iconografía y devoción que caracterizó al barroco canario; o la pintura civil, a través del género del retrato, que recoge los rasgos distintivos de la representación de la identidad individual y colectiva del momento.
Las obras de Juan de Miranda presentes en esta exposición dan testimonio del contexto histórico, social, artístico y cultural de las islas en el siglo XVIII y primeros años del XIX a través de cuadros salpicados de múltiples influencias: grabados de la época, el realismo de los rostros propio de los pintores venecianos, la asimetría del estilo rococó, el tenebrismo cercano a la escuela de Sevilla, el juego de luces, la absorción de los modelos de Giordano o Palomino, las Inmaculadas que miran a sus devotos o la escenografía y la teatralidad, esencia de la retórica barroca, clave para entender al pintor grancanario en el panorama nacional.