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Almeida y Filomena

viernes 15 de enero de 2021, 13:50h

‘Almeida y Filomena’ podría ser el título de una película de bajo coste hecha para TV, de esas que te tragas una tarde de domingo mientras ves por la ventana nevar. Pero no es el caso. Los madrileños y madrileñas hemos visto desde nuestras ventanas la mayor nevada en Madrid en 50 años, pero lo que nos hemos tragado no es una peli, son las consecuencias de 25 años de gestión del PP en nuestra región.

Madrid ha sido la probeta donde el neoliberalismo ha hecho sus experimentos de prueba y error con la ciudadanía madrileña. El indicador utilizado: ¿cuántas privatizaciones, desmantelamientos de servicios públicos, recortes en derechos sociales o corrupción aguanta una población?

El PP, que concentraba toda la derecha madrileña hasta la aparición en la escena institucional de Cs y VOX, ha gestionado lo público como un negocio. Para que el negocio saliera bien había que usar el manual, que se iba corrigiendo en función del experimento, pero que en los últimos años empezó a funcionar sin errores.

Todo empezaba por bajar los impuestos a los ricos, convirtiendo a Madrid en un paraíso fiscal. Para lograr que Madrid pasará a ser el Panamá de España era necesario reducir el gasto público. ¿Pero en qué? Visto que las grandes obras municipales traían consigo suculentos contratos públicos, con los que se podían sacar enormes beneficios gracias a los sobrecostes, se decidió que tal vez lo mejor era recortar en servicios públicos y en Educación y Sanidad.

Los recortes trajeron consigo el deterioro de lo público, y, en el deterioro de lo público, lo privado encontró un ‘coto de caza’. Pero había que darle un pequeño empujoncito, así que, los gobiernos regionales del PP, han ayudado a los conciertos educativos, construido grandes hospitales para que manos privadas los gestionarán y ha dejado de invertir en el transporte público. En el Ayuntamiento de Madrid el Partido Popular, también, ha practicado esta política sistemática de abandono y deterioro de lo público: ha dejado de invertir en mantenimiento y nuevos equipos, ha incumplido la tasa de reposición de trabajadores y trabajadoras municipales y ha dejado de realizar nuevas contrataciones. Un ejemplo claro es el mantenimiento de parques y jardines, donde la falta de personal o de maquinaria ha sido denunciada de forma reiterada por los sindicatos.

Pero volvamos al experimento, ¿cómo convencer a los madrileños y madrileñas que esto era bueno? Propaganda. Y ¿cómo conseguir que los votantes sigan confiando en el PP, elección tras elección? Propaganda. Pero, toda esa propaganda costaba mucho dinero así que no quedaba otra que financiarse ilegalmente. Corrupción.

El resultado de todo esto es que, ahora, Madrid no puede hacer frente a las graves consecuencias de un temporal histórico como ha sido Filomena, y no porque Martínez Almeida sea un inútil, sino porque Almeida y su compañera de partido, Díaz Ayuso, son aventajados alumnos del Partido Popular y de su modelo de gestión. Las calles cortadas, los árboles caídos sin retirar, la basura acumulada en las aceras, los accesos a los centros de salud colapsados y los centros educativos públicos, con unas condiciones que hacen imposible la vuelta a las aulas, no es más que el resultado de 25 años de gestión del Partido Popular.

La gestión que de Martínez Almeida ha dejado ver como las políticas del Partido Popular en el Ayuntamiento de Madrid han dejado lo público en los huesos. A pesar de contar con unos trabajadores y trabajadoras municipales, que además de ser grandes profesionales están comprometidos con su ciudad, y una ciudadanía que muestra su solidaridad, una vez más, la situación actual ha evidenciado la necesidad de apostar decididamente por unos servicios públicos de calidad.

La incompetente gestión del alcalde se ha dejado ver con claridad en la falta de previsión. Los meteorólogos anunciaron días antes las dimensiones del temporal, pero Martínez Almeida mintió y tomó decisiones que no sólo no ayudaron a limitar sus efectos si no que la agravaron. Si se tenía la información días antes, ¿por qué no se preparó una respuesta eficaz y un plan de emergencia adecuado?, ¿por qué no se avisó a la población para qué el viernes no saliera de sus casas o regresara del trabajo a mediodía?, evitando, así, que los autobuses de la EMT siguieran circulando hasta altas horas de la tarde, poniendo en peligro a conductores y viajeros para que, después, cerca de 300 autobuses quedaran abandonados en las calles. ¿Cómo no se lo tomó en serio y por qué mintió a los madrileños y madrileñas? El jueves 7, el alcalde visita un cantón de limpieza en Vallecas y dice que la ciudad está preparada para lo que viene, afirmando en Antena 3 que está seguro de que se va a poder circular por la ciudad.

Filomena y Almeida han mantenido un idilio que ha llevado a Madrid a la catástrofe. Esperemos que, de esta catástrofe, Almeida, aventajado alumno neoliberal, no esté pensando en hacer negocio.

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