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Diario de una pesadilla (18 bis)

viernes 10 de abril de 2020, 15:05h

Viernes Santo de confinamiento. Me he levantado con ganas de volver del revés a este día tan gris en todos los sentidos. Tengo impaciencia ante la solución. Todos sabemos que llegará y que no solo va a depender de doblegar a la famosa curva, va a depender de nuestros científicos. Propongo que el aplauso de hoy a las ocho vaya también por ellos. Son los que nos harán que volvamos a abrazarnos y a besarnos. Porque, sí, doblegaremos la curva y comenzaremos a salir “desescaladamente” pero no volveremos a ser los que éramos hasta que nos digan que hay un tratamiento o una vacuna para superar este maldito virus.

Está claro que para salir del hoyo en todos los sentidos, necesitaremos sentirnos seguros. Y la única manera es el avance científico. Pasó con el Sida, pasó con el SARS, con las Vacas locas…La ciencia dará con el antídoto a nuestros males. Será la única solución definitiva. Hoy nuestras velas se tienen que encender por ellos, por los investigadores, para que lleguen cuanto antes al final de esta locura.

Me han llegado varios videos al móvil que merecen la pena comentarlos. Uno, de mi hermano Fernando, el médico. Me ha presentado a su árbol. El que está en una esquina de su casa. Me explica que es el más antiguo de la Naturaleza. Un fósil viviente, el único árbol fósil de la época de los dinosaurios. Se trata del Ginkgo Biloba. Es tan duro este árbol fósil que cuando uno va a Hiroshima, donde cayó la bomba atómica, te lo enseñan como símbolo de la resistencia natural frente a la destrucción. Todos los árboles quedaron arrasados pero éste, sin embargo, resistió la embestida de neutrones en forma de bomba. He pensado que la clave está en ser cómo éste árbol tan resistente, el Ginkgo o nogal del Japón. Además es un árbol que se utiliza para la medicina desde hace 2000 años. Las semillas de este árbol parecen tener sustancias que son capaces de eliminar ciertas bacterias infecciosas. Me meto en wikipedia y si se toman con moderación observo que se utilizan para casi todo, desde la disfunción sexual a la pérdida de la memoria hasta para la hipertensión arterial…y un sinfín de patologías. Definitivamente me encanta saber de la existencia de este árbol. Saber que podemos superar esta bomba trompetera siendo como árboles Ginkgo. Fuertes, poderosos…invencibles. De momento, nuestro escudo y secreto de salud está en no salir de casa.

El otro video me ha llegado por mis amigos del grupo “Hermida Nuestro Rey”. Ahí estamos todos los que pasamos por sus manos. Me mandan una imagen que llega de Ifema. Es buenísima. Las enfermeras ylos enfermeros de ese gigantesco pabellón habilitado para curar enfermos, han convertido durante unos minutos, el hospital de campaña en un bingo. Mientras ella con bata verde y mascarilla canta los números, él también de bata verde y mascarilla se pasea por entre los enfermos repitiendo los números. Los “supervivientes”: unos boca arriba, otros boca abajo, otros sentados en sus posiciones de pacientes, van tachando los cartones…¿se puede ser más ingenioso? Comprendo que los días y las horas para los que ya están casi con un pie fuera, les debe resultar duro. ¡Pero ya están casi curados! ¡Lo vamos a superar! ¡Ya lo creo! Otro aplauso esta noche para ellos, para los del bingo con bata verde y los de los cartones con batas blancas. ¡Juntos lo conseguiremos! ¡Un día más, es un día menos!

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