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Recuerdos

sábado 18 de abril de 2020, 01:09h

Un día más, un sábado más... ¡Otro día que añadir a nuestra vida!

Y ya estamos en fin de semana, ese que en otro tiempo no muy lejano, habríamos deseado que llegara y seguramente tuviéramos lleno de planes. Pero como ahora nuestra agenda nos la lleva el COVID 19 ha pensado que nos quedemos en casa, que es donde mejor podemos estar en este momento... Pues nada, este finde no salimos, al fin y al cabo ¡Ya nos estamos acostumbrando! Eso sí, seguiremos manteniendo la esperanza y la ilusión de que ya queda menos para recobrar nuestra libertad y para que el calendario lo volvamos a gestionar nosotros.

Y la verdad es que cómo íbamos a pensar hace poco más de un mes que no seríamos dueños de nuestro destino más inmediato... Y esto también me hace pensar y echar la vista atrás. Y recordar... Porque no sé muy bien el motivo, pero cuando la vida improvisa o cuando estamos tristes o más ociosos somos más nostálgicos. Y estos días estamos llenando nuestra mente de recuerdos. Si miramos nuestro móvil, muchos de nuestros contactos han cambiado su foto de perfil por una de cuando eran niños o más jóvenes... Incluso hay retosen Redes Sociales a poner una foto de la infancia o de algún otro momento del pasado.

Estoy segura que en todas las casas se han repasado los álbumes de fotos: Nacimientos, comuniones, graduaciones, cumpleaños, bodas, viajes, fiestas... Esas maravillosas fotografías en papel, de esas cámaras con carrete de 12, de 24 hasta de 36 fotos. Y esa magia de llevarlos a revelar y esperar durante días para recogerlas. Y la emoción de ver cómo habrían salido o la sorpresa si no salía ninguna.Y volver a ese momento viendo las fotos que ni recordabas haber hecho. Y verlas una y otra vez...

¡Ay los recuerdos! Ese viaje al interior de nuestros sentimientos, de nuestras emociones. Es increíble como un olor, una canción, una melodía te pueden llevar a un momento exacto de tu vida o traerte a una persona a tu mente. Y al recordarlo tener el privilegio de volverlo a vivir con una sorprendente nitidez, incluso volviéndolo a sentir. Y curiosamente la nostalgia no tiene edad. Todos tenemos instalados en nuestra memoria esos recuerdos a los que nos aferramos muchas veces para no perder a las personas que queremos, incluso a esas otras que ya no están, pero que es la manera más hermosa de tenerlos presentes.

En estos momentos de separación, de miedo, de un futuro incierto nos reconforta recordar el pasado. No para anclarnos en él, sino para ser conscientes de la cantidad de buenos momentos que hemos vivido y tener la ilusión de encontrarnos y reencontrarnos y volver a los sitios donde fuimos felices... Porque afortunadamente nuestra mente es muy selectiva y pone en valor y fortalece las vivencias positivas, las que nos hacen sonreír, las que nos acercan a los que tenemos lejos, las que nos hacen sentir. Las que nos permiten ser conscientes de que recordar también es vivir.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Tendremos un nuevo recuerdo. El de un virus que llegó a nuestras vidas de repente iniciando un período incierto. De confinamiento, de días interminables sin salir de casa, de separación y de auténtico drama para muchas familias... Pero a ese recuerdo se unirán otros que con el tiempo prevalecerán y es que ese virus hizo que apreciáramos nuestra libertad y no volviéramos a dar por hecho nada, ni siquiera el cariño. Y pusiéramos en valor cosas que antes ni apreciábamos. Incluso nos despertó valores que teníamos dormidos. Y lo más importante, nos ayudó a recordar las experiencias y momentos vividos para que fuéramos conscientes de que vivir, sin darse cuenta de lo que uno vive no es vivir, es pasar el tiempo...

Esther Ruiz

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