Si nos adentramos en la historia económica y navegamos hasta el 1869 encontramos seguramente el banco que inauguró la primera estructura piramidal, fundada por el banco “Spitzeder”, donde su fundadora «Adele» ofreció grandes retornos de inversiones de hasta un 10% utilizando continuamente el dinero de nuevos inversores para pagar a los anteriores. Su banco fue cerrado en 1872 y 32 000 personas perdieron 38 millones de gulden bávaros, el equivalente a casi 400 millones de euros, que causó una ola de suicidios.
Pero no fue hasta aproximadamente el año 1920 cuando esta práctica adquiere la denominación primigenia de la estafa piramidal conocida como “esquema ponzi”, debiendo su nombre al italiano afincado en los Estados Unidos de América Carlo Ponzi, quien llegó a emitir beneficios del 100% del capital invertido mediante la compra fraudulenta de cupones de respuesta internacional de correos enviados desde el extranjero.
Posteriormente el gobierno federal de los Estados Unidos intervino a Ponzi tras descubrirse su bancarrota, llegando a entrar en prisión, aunque saliendo nuevamente y retomando la estafa piramidal hasta su regreso forzoso a Italia.
¿SON LAS CRIPTOMONEDAS LA NUEVA ESTAFA PIRAMIDAL?
El sistema es siempre el mismo. El capital que uno aporta, supuestamente para realizar una inversión que le genere ganancias y así pagar los intereses pactados, no se utiliza a tales fines, sino que, en general, lo asignan a fines publicitarios para así atraer a más inversores. El sistema colapsa cuando quienes tienen derecho a recuperar su dinero lo solicitan de forma masiva, no pudiendo afrontar la organización el desembolso del dinero.
Y con esto no se debe afirmar que todas las transacciones de criptomonedas o activos digitales sean fraudulentas, pero estamos sin duda ante un filón que no desaprovechan quienes se dedican a las estafas con criptomonedas, basado en el desconocimiento social de cómo funcionan estas operaciones y el engaño bajo la promesa de altas rentas de beneficio, que solo veremos en las primeras operaciones para incentivar nuestra confianza y aumentar las inversiones.
ABOGADOS EXPERTOS EN ESTAFAS CON BITCOIN Y OTRAS MONEDAS VIRTUALES
“Utilizar el Bitcoin u otras criptodivisas como un activo refugio es muy peligroso al caracterizarse por su alta volatilidad y cuestionable fiabilidad”, nos refiere el abogado penalista Juan Gonzalo Ospina, experto en delitos económicos, quien nos recuerda que los delitos económicos vinculados a las criptomonedas alcanzaron en 2021 un nuevo máximo histórico, estimándose en 14.000 millones de dólares a nivel global.
“Las empresas creadas no existen, o tienen sede en el extranjero haciendo prácticamente imposible la trazabilidad y localización de tu dinero, siendo la mejor solución poner tu situación en manos de un abogado experto en delitos económicos que pueda darte el asesoramiento adecuado”, expone el experto consultado quien desde su familiarización con las estafas criptomoneda, ha gestionado casos de peso mediático y económico con Ospina Abogados, considerado uno de los mejores despachos penalistas de la actualidad logrando tanto el desbloqueo de grandes sumas de dinero como la absolución de acusados injustamente por un delito económico.

Juan Gonzalo Ospina, abogado penalista
El letrado nos indica que una vez detectado el fraude no debemos ceder a chantajes para recuperar nuestro dinero, sino recopilar la mayor información posible y poner el caso en manos de las autoridades, sin olvidar que debe acometerse por las autoridades con “imperiosa necesidad un marco legal adaptado a un problema del siglo XXI y que nos estamos enfrentando con leyes del XX”, lo que da ventaja a los estafadores.