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Qué es la incurvación congénita de pene y cómo tratarla

Por MDO
miércoles 23 de junio de 2021, 12:23h


Sufrida en la intimidad al tratarse de un tema tabú, la incurvación del miembro masculino, congénita o adquirida, puede acarrear grandes molestias a lo largo del tiempo. Con un 40% de los pacientes presentando poca capacidad de penetración y un 6% experimentando dolor, se trata, sin embargo, de un problema que tiene tratamiento y que es preciso abordar también por razones psicológicas.

Qué es la incurvación congénita de pene y cómo tratarla
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Un problema tabú que tiene tratamiento

En algún momento de sus vidas, muchos varones se habrán percatado de que su miembro presenta cierta curvatura a menudo objeto de comentarios anecdóticos o cómicos sin apenas mención médica al asunto. Sin embargo, la curvatura del pene, y a pesar de ser considerado popularmente como un mero detalle o signo morfológico de los genitales masculinos, puede dificultar las relaciones sexuales de los hombres en la adultez llegando a ocasionar dolores en ciertos casos durante el coito. Aunque se trate de un tema tabú entre muchos, la realidad es que se trata de un desvío que, para los casos más extremos o simplemente molestos, tiene tratamiento.

Cabe recordar que la curva de pene de nacimiento, sin embargo, no guarda relación con la deformidad del miembro, como algunos podrían pensar aun sin atisbo de prejuicios. En ese sentido, podría considerarse coloquialmente como pene deforme la presencia de fimosis o una inflamación anormal del glande durante la erección, así como la presencia de bultos u otras protuberancias. La curvatura del pene, por lo tanto, no es más que una pérdida de la rectitud que promueve su desvío, aunque ello no necesariamente afecte a su correcto funcionamiento. Recordando que dicha incurvación es más bien frecuente y no supone siempre un gran problema.

¿Cuándo es necesaria una intervención quirúrgica?

Si bien es cierto que algunos varones se someten a una pequeña intervención quirúrgica sobre la curva de su miembro por razones estéticas, la realidad es que un buen número de pacientes lo hace a causa de la dificultad coital que también comporta. De hecho, según Infosalus, el 40% de los hombres con pene curvo tienen peor capacidad de penetración respecto a quienes no lo tienen. Así como también se constata un 6% más de dolor. Aunque, por la mencionada razón estética, el tratamiento es capaz de enderezar cualquier pequeña curvatura, se considera que una incurvación de 30 a 45 grados en el pene erecto es ya patológica, por lo que es preciso tratarla.

En otro plano, y según se menciona en el mismo portal, existe la certeza de que dicha situación guarda efectos psicológicos en el 77% de los casos, dado que se trata de un problema relacionado con algo estrechamente íntimo y, desafortunadamente, tabú y todavía sujeto a mucho prejuicio y, por ende, autoculpabilidad. No obstante, es también relevante mencionar que la curvatura puede ser tanto congénita como adquirida. Mientras que, en el primer caso, la incurvación se desarrolla durante la gestación del varón en el útero materno, la adquirida puede aparecer entre los 40 y 60 años de edad manifestándose a través de pequeños cambios y molestias.

Asimismo, debe tenerse en cuenta que la curvatura de pene no siempre acarrea un problema, pero sí puede catalizar algunos dado que dicha forma dificulta otros procesos de nuestro organismo. Dibujando algunos ejemplos, y aunque pueda creerse que dicha forma puede causar disfunción eréctil, la realidad es que sí puede incidir en la estabilidad de la erección. Dado que ello también contribuye a la duración y rigidez de la misma, compromete ciertas posturas sexuales, que es uno de los problemas más asociados a ésta. Del mismo modo, sin relacionarse directamente con la eyaculación precoz, la curvatura congénita de pene también puede afectar a la eyaculación a causa de ansiedad o agotamiento mental.

¿Cuál es su incidencia y a qué edad es preferible intervenir?

Entendiendo que se trata de un tema delicado a causa del constructo y la presión social que incide sobre los genitales masculinos, existe una escasez de pacientes que se informen al respecto. De hecho, según la clínica Andromedi, se estima que sólo un 1% de los hombres padecen la enfermedad de La Peyronie, aunque la cifra permanece en cierto grado especulativo a causa de los pacientes que no abordan el problema. Bajo el prisma de otros datos, la incidencia aumenta hasta el 3’2% de los hombres que se autoexaminan, subiendo al 6’5% de hombres mayores de 70 años y alcanzando ya el 8’4% de hombres que lo descubren a través de exámenes prostáticos.

Pese a todo, es preciso ser conscientes del propio cuerpo y de los cambios que en él se manifiestan por el bien de nuestra salud física, pero también mental, reincidiendo en la ocultación que a menudo sufre esta dolencia. Cuanto a la edad, se recomienda pasar por quirófano antes de los 13 o 14 años de edad, cuanto todavía no se han iniciado las relaciones sexuales. Especialmente, porque no hacerlo podría encauzar problemas de ansiedad o inhibición sexual. Además, también es posible intervenir la incurvación del pene cerca de los 21 años de edad. Recordando que la incurvación no tiende a acentuarse con el paso del tiempo, pero sí resultará igualmente molesto.