No hay duda alguna de que la apariencia es uno de los pilares de la buena autoestima y la salud mental. Estar a gusto con el rostro propio es esencial para poder sentirse bien con uno mismo, por lo que siempre viene bien revisar qué tratamientos son los más eficaces para buscar esa lozanía y juventud perdidas con el paso del tiempo.
Entre los defectos más comunes en el rostro están las molestas arrugas y líneas de expresión. Aunque su aparición es normal con la edad, muchos se sienten acomplejados porque les hace lucir viejos. Afortunadamente, existen maneras de eliminar las arrugas y conseguir una mejor apariencia en una parte del cuerpo que dice tanto de una persona, como lo es la cara.
Lo primero que llega a la mente es la cirugía, sin embargo, no es la única solución. Existen tratamientos más sencillos, como la aplicación de bótox, que son mucho más seguros y no causan ningún dolor. Por éstas y otras razones, es uno de los servicios más solicitados en centros de belleza y clínicas estéticas.
Es importante asegurarse de que al sitio al que se vaya a acudir sea de calidad, con profesionales cualificados y el prestigio suficiente. Aquellos que busquen un servicio de botox Madrid no tienen de qué preocuparse, pues hay muy buenas clínicas estéticas en la capital española, en las que se realizan estos procedimientos con excelentes resultados.
Un claro ejemplo es la clínica de la Dra. Elena Berezo, quien cuenta con una formación avanzada y la última tecnología en medicina estética, para así dar un diagnóstico y un tratamiento personalizado a cada paciente. Cada vez son más las personas que acuden a su centro para tener ese rostro joven y libre de arrugas que tanto habían buscado.
Un método efectivo y seguro
El bótox o toxina botulínica, es una neurotoxina que se libera cuando se padece de botulismo, una enfermedad producida por una bacteria que provoca parálisis muscular. A pesar de ser ese su origen, hoy en día se ha podido sintetizar esta toxina en los laboratorios de una forma completamente segura. Su aplicación consiste en usar esta parálisis muscular con fines médicos.
El bótox inicialmente se utilizó para tratar el estrabismo, y poco a poco se fue extendiendo su uso dentro del tratamiento de enfermedades neurológicas, rigidez espasmódica de cuello, entre otras condiciones. En 1979, la FDA autorizó de forma definitiva el uso de este producto, y no fue hasta 1987 cuando se empezó a usar con fines estéticos.
La medicina estética se transformó el día en el que el bótox se introdujo en la escena. Y es que hoy en día, la aplicación de este producto representa más del 50% de los tratamientos faciales que se realizan en clínicas estéticas y centros de belleza de todo el mundo. Tal es la efectividad de este producto, que cada vez más personas lo solicitan.
Los problemas que se pueden solucionar con el bótox son las arrugas en la frente, el entrecejo y las conocidas patas de gallo. Éstas pueden manifestarse tanto de forma estática, cuando el rostro está sin moverse, como de forma dinámica, cuando está en movimiento.
Mediante el bótox se genera una parálisis muscular en ciertas zonas del rostro, evitando que se contraigan. Al modular de esta forma los movimientos en la piel, se puede evitar la formación de estas arrugas, mostrando así una apariencia mucho más juvenil y agradable.
Entre las ventajas de este método se encuentra su sencillez. El proceso de aplicación tarda tan solo unos 20 minutos, el efecto es prácticamente inmediato y su duración es prolongada, normalmente pasando unos 6 meses hasta que resulta necesario aplicarlo de nuevo.
Los cuidados post-tratamiento son prácticamente nulos, siendo los únicos requerimientos, evitar masajear las zonas tratadas durante las 4 horas después de la aplicación, y procurar no hacer ejercicio físico hasta que hayan pasado 24 horas. Sobre el resto, se puede trabajar o seguir con la vida social sin ningún tipo de problema después de recibir bótox.
Además, es un método completamente seguro, no es necesario pasar por el quirófano y las contraindicaciones son prácticamente inexistentes, por lo que casi cualquiera puede beneficiarse de este tratamiento. Por otra parte, la aplicación de bótox aporta un riesgo muy bajo de sufrir efectos secundarios.
¿Cómo es el proceso de aplicación?
La aplicación de bótox conlleva el uso de una técnica bastante sencilla e intuitiva. La cirujana estética antes mencionada, introducirá la toxina botulínica en los músculos que lo requieran, con ayuda de una aguja muy fina. Al realizar esto, el músculo se moverá menos y se relajará, evitando así la aparición de las arrugas.
En el caso de la clínica de la dra. Elena Berezo, utiliza solamente el bótox de marca Vistabel, fabricado por los Laboratorios Allergan, siendo el que lleva más tiempo en el mercado español, y el que mejores resultados ofrece. En total se usan unas 50 unidades de este producto en cada una de las sesiones de aplicación.
Una vez se concluye el tratamiento, la persona puede volver a su vida normal, pero contando con un rostro mucho más lozano. Lo único que se tiene que cuidar, es evitar aplicar presión en las zonas donde se haya inyectado bótox, para asegurar que siga manteniendo su funcionalidad a lo largo de los meses.
A las dos semanas del tratamiento se debe hacer una revisión en la clínica, para ver así cómo evolucionan los efectos. Es aquí donde se puede determinar si hace falta algún pequeño retoque, o si el acabado ha sido el esperado.
En conclusión, la aplicación de bótox es un proceso rápido y sencillo, que ofrece resultados muy efectivos. El resultado siempre es satisfactorio, ya que logra dar un mejor aspecto al rostro, dejando lucir al mismo mucho más atractivo, juvenil y libre de esas molestas arrugas.
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