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Madrid, de nuevo, modelo para el resto de España

viernes 10 de abril de 2020, 13:55h

El 9 de marzo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció que las clases presenciales quedaban suspendidas en la región en todas las etapas educativas a partir del 11 de marzo; 5 días después, el gobierno de la Nación siguió los pasos de Madrid y adoptó la medida para toda España.

Así comenzó un camino sin retorno; una reinvención de la docencia. Sin duda, resulta imposible pasar de la enseñanza presencial al aprendizaje a distancia de la noche a la mañana. Y no me cabe ninguna duda de que si este periodo, irremediablemente breve, de cambio de la enseñanza presencial a online ha servido de aprendizaje para los alumnos, también lo ha sido, incluso más, para sus docentes. A esta sobrecarga de trabajo, maestros y profesores madrileños están respondiendo de forma extraordinaria: las aulas virtuales han pasado de 1,8 millones de páginas a 4,8 millones.

Un reciente informe editado por la Organización de Estados Iberoamericanos señala que el impacto del cierre de los centros educativos supone una pérdida formativa que impactará sobre el futuro -académico y laboral- de nuestros jóvenes. Y que esta pérdida será mayor cuanto menor sea la renta y bagaje educativo de las familias y menor sea la capacidad de aprovechar la docencia virtual, fundamentalmente por métodos online.

Para cerrar esa brecha educativa hacen falta propuestas inmediatas para las familias con menos recursos. Exactamente lo que el consejero de educación madrileño ha anunciado ya: el reparto de 1.000 tablets y un plan de refuerzo educativo dirigido a alumnos con dificultades de aprendizaje, que incidirá especialmente en las materias de Lengua Castellana, Literatura, Matemáticas e Inglés.

Por otro lado, los estudiantes necesitan sentir que están trabajando para algo que merece la pena y que están haciendo algo importante. Y es que el propósito proporciona a los alumnos una razón para participar y seguir aprendiendo.

El Global Teacher Prize 2018 -los Nobel de la educación- Andria Zafirakou asegura que “estamos en una gran transición y es extraordinariamente difícil. Es suficiente con que los niños trabajen un poco para que sigan participando en la rutina diaria de aprendizaje”.

Por eso los madrileños debemos aplaudir que el gobierno regional haya dejado claro que Madrid no quiere suspender las evaluaciones ni regalar un aprobado general, que solo merma la figura del docente y el esfuerzo de los alumnos.

No encuentro mejores palabras que las de Gregorio Luri: “un aprobado general no es otra cosa que el desprecio colectivo hacia el conocimiento convertido en regalo lastimoso”.

Ayudemos a los estudiantes madrileños y sus familias poniendo en valor el esfuerzo y el sacrificio. El éxito de un sistema educativo está siempre en dar a cada uno lo que necesita para llegar a su máximo potencial, no en bajar el listón y regalar aprobados.

Tendremos ocasión de conocer la postura del Estado en la reunión que el próximo 15 de abril celebrará la ministra Celaá con los consejeros de educación de las Comunidades Autónomas. Todo podría suceder, con un gobierno que contempla en su reforma educativa titular Bachillerato con una materia suspensa…

Hasta entonces, y a la vista de un gobierno de la Nación que sigue, paso por paso, las decisiones que lidera la Comunidad de Madrid para atajar la crisis del coronavirus, espero que también imite la postura del gobierno de Isabel Díaz Ayuso en materia educativa: formar, ofrecer herramientas y poner en valor el trabajo de cerca de 95.000 docentes y 1.200.000 alumnos y familias madrileñas.

Lorena Heras

Diputada del Partido Popular en la Asamblea de Madrid

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